La ciudad de las estrellas

¿Quién no ha tenido un sueño en la vida? Y perdónenme la innecesaria aclaración pero no estoy hablando ni del fenómeno biológico de soñar ni de la acepción freudiana del término; me refiero a la ensoñación despierta de triunfar en la vida haciendo algo que nos gustase y que, en el más autocomplaciente sentido del término, nos hiciera sentir el éxito, la admiración de los demás y lo que es todavía más difícil, la satisfacción con uno mismo. ¿Quién no ha pensado alguna vez, sumido en la frustrante rutina de nuestro trabajo diario, que no intentó lo suficiente ser pintor, bailarina, músico, futbolista, actor, cantante o escritor para cumplir los (no necesariamente infantiles) anhelos de la más temprana juventud?

Pues en ese punto de sus vidas se encuentran Sebastian y Mia, en el de seguir luchando por sus sueños o plegarse al gran engaño que la sociedad occidental ha venido en llamar “trabajo estable” como garante de una falsa seguridad basada en unos ingresos económicos regulares. Que les pregunten a todas las víctimas de la atroz crisis económica donde estaba esa seguridad diluida en expedientes de resolución de empleo, despidos a precios de saldo, cierres de fábricas, deslocalizaciones industriales, jubilaciones anticipadas y demás mandangas. Que les pregunten si no hubieran sido más felices abriendo su propio chiringuito en la playa o tocando el clarinete en la orquesta de su pueblo.

Crítica completa aquí.

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Social media & sharing icons powered by UltimatelySocial
A %d blogueros les gusta esto: