Crítica de ‘Asesinos Inocentes’: Gonzalo Bendala se luce con su ópera prima

Las críticas de Fernando Quintero: Asesinos Inocentes
Existen películas que pueden llegar a gustar o no, que te aten al asiento, que te den ganas de abandonar la sala o que te sea indiferente tu presencia en el lugar y pienses que es para echar el rato. Y hay gente de todo tipo, que no le guste la película, que se fundamente en cualquier dato técnico para criticarla, etc. He de decir que a la hora de sentarme y ver Asesinos Inocentes sentí la satisfacción de poder ver una película hecha en Sevilla para el resto del mundo y esto es algo que no se tiene la fortuna de comprobar muy a menudo. Los estereotipos siempre acompañan a los andaluces, al igual que al resto de comunidades, pero, a pesar de no ser, ni sentirme andaluz (aunque haya residido en la capital durante casi toda mi vida),  sentí orgullo por ver reflejada una cultura distinta a la que el resto de la península y demás islas piensan de los andaluces y por esto, hay que agradecer a Gonzalo Bendala que haya mostrado el tipo de ciudad y de región que se encuentra al sur.
He hablado de sentimientos hacia la admiración de cómo una persona ha quitado el cliché de vagos a los andaluces, aunque no es más cierto que la admiración a la figura de Gonzalo Bendala se vaya a quedar ahí. Salido de la Facultad de Comunicación de Sevilla hace unos años, este director ha experimentado y comprobado como se hace cine. Larga es su trayectoria en cuanto a cortometrajes y es de admirar la película que ha salido de su mente y esfuerzo tras muchos meses en preproducción, porque, hay que destacar que Asesinos Inocentes es la ópera prima del director y, durante y tras su visualización, uno siente la admiración por comprobar como se ha manejado de manera tan notable todos los hilos para llevar esta película a más de 130 salas de cine de todo el país. 
¿Y a qué se debe esto? Puede ser al gran revuelo a la que fue sometida en Miami, donde se presentó en el Festival de esta ciudad y en el cual se llegaron a pedir más pases de los que tenían acordados en un principio. Quizá a que su paso por Málaga hizo que el público ovacionase en pie tanto al elenco como al equipo técnico de la película. Sea cual sea la razón, uno tiene la suerte de poder disfrutar con un verdadero thriller, no olvidando los tonos cómicos que tanto caracterizan a nuestro cine.
No hay que engañarse con el tráiler. Según el mismo, la película se basa en que un chico debe matar a su profesor o éste no le aprobará. Es lo que yo esperaba ver con cierta resignación antes de entrar en la sala pero una vez vista se comprueba que el argumento no es este en toda su medida, aunque si gira de manera leve ante ello, cobrando fuerza otros aspectos como temas de índole personal e incluso tabú en la sociedad, pudiendo ser el caso de eutanasia, los embargos, las bajas pensiones, etc. Todos estos temas llega a tocar Asesinos Inocentes, habiendo otros más típicos del cine español.
Este guión pasa de la más absoluta sencillez a la complejidad más astuta creada de una mente que ha tenido que mamar cine desde joven. En él se puede comprobar que el argumento sufre un cambio de sentido en todos los aspectos. De la pena hacia un personaje, se torna hacia el odio por el mismo; de la forma en que otro puede llegar a ser reemplazable, a como se convierte en parte del entramado hasta el final de la película; de como una historia basada en un suspenso, lleva a sus protagonistas a experimentar grandes dosis de adrenalina en todos los aspectos.

Y hablando de sus protagonistas, hay que destacar el gran trabajo de Miguel Ángel Solá. En cada una de sus películas hace que el espectador tenga un personaje preferido y el profesor Espinosa ha sabido recalar entre el grupo de actores jóvenes que le rodea. El papel del actor argentino es el complemento perfecto para la madurez del resto de personajes y esto se comprueba desde el primer minuto de la película, en el que la desesperación y preocupación personal de éste, envuelve el argumento narrativo de la cinta en todo momento y el laborioso trabajo de interpretar a este profesor desesperado por la vida, es digno de admirar, todo ello sin desprestigiar al resto del elenco que cada vez deja de lado las ficciones enfocadas al público juvenil y está comenzando a destacar en producciones más maduras.

Por supuesto, Asesinos Inocentes no se trata de un Ocho apellidos vascos, en los que la comedia son el referente, haciendo que las salas de cine se vuelvan a colapsar con gente buscando risas. Asesinos Inocentes es de una película de las de antes, de las que hacían disfrutar al espectador con los entresijos de la historia, donde se aprecia una evolución en los personajes a medida que van apareciendo cada vez más en la pantalla y haciéndonos odiarlos o respetarlos en gran manera, siendo una película que merece la pena valorar en su estética y en la evolución del argumento. 

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