Crítica de ‘Ant-Man’: Lo bueno viene en caja pequeña

Las críticas de CrisKittyCriss: Ant-Man
Cualquiera mínimamente interesado en el mundo de los cómics cuenta los meses que quedan hasta la siguiente adaptación cinematográfica. Marvel mantiene un goteo constante y este año despedíamos la primavera con Vengadores: La era de Ultrón como plato fuerte y dejábamos para el verano Ant-Man y el reinicio de Cuatro fantásticos. De las tres, Ant-Man se presentaba la más débil tras las idas y venidas que sufrió su producción, pero finalmente el resultado ha sido tan óptimo que supera con mucho a la mediocre secuela de Vengadores y deja muy alto el listón para que pueda saltarlo Reed Richard y compañía.

La producción de Ant-Man se tambaleó desde el principio. Edgar Wright (Zombies Party, Scott Pilgrim contra el mundo) quien debía guionizar y dirigir el título tras el que llevaba diez años, terminó marchándose por desavenencias con Marvel -y suponemos que por la mano negra de Disney– dejando tras de sí la historia que él había planteado y que no se adaptaba a las exigencias de la productora. Sobre ella trabajaron Adam McKay (Hermanos por pelotas, Los amos de la noticia) y el actor Paul Rudd. Rara vez funcionan bien estos malabares, pero, contra todo pronóstico, Ant-Man se hace un lugar en la cumbre de pelis Marvel, y convierte al personaje creado por Stan Lee y Jack Kirby en una de las adaptaciones de cómic más divertidas, siguiendo la estela de Guardianes de la galaxia.

Scott Lang es un ladrón informático que acaba de salir de prisión tras entrar en la base de datos de una de las multinacionales más seguras del país. La falta de oportunidades laborales para un exconvicto y una vida desastrosa junto a un grupo de ladrones con pocas luces, hace que Scott tenga muy difícil el ver a su hija, sobre todo ahora que su padrastro es un policía. Pero todo cambia el día que aparece en su vida el Doctor Henry Pym y le propone convertirse en un héroe.

La idea de que el principal poder de un superhéroe sea disminuir hasta alcanzar el tamaño de un insecto resulta absolutamente estúpida. Un dios, una armadura casi indestructible, un supersoldado, un monstruo fruto de un experimento fallido, ¿cómo puede un hombre de tamaño minúsculo compararse con cualquiera de los Vengadores? Porque no está solo, a su tamaño que le permite pasar desapercibido se suma un ejército de obedientes hormigas. Creo que a todos nos viene a la cabeza Cariño he encogido a los niños, pero tranquilos, no estamos ante una película chorra familiar. Estamos ante una película que funciona ya sea como comedia o como película de acción, con unos efectos especiales que hacen de cada escena de miniaturización un espectáculo.

No me cabe duda de que el secreto de su éxito está en la semilla que ha dejado Edgar Wright (El mismísimo Joss Whedon juzgó el guión original como el mejor de Marvel hasta la fecha). Diez años trabajando en él son muchos como para dejar algo al azar. Si a eso le sumas el humor absurdo de Adam McKay, que ha trabajado con los mejores humoristas de Estados Unidos, la operación solo puede dar un resultado positivo. E incluso los elementos más flacos de la historia, como que el desencadenante de la decisión de Lang de subordinarse al Doctor Pym se base en la necesidad de ver a su hija, aquí funcionan porque están empapados de comicidad. Los personajes son, a excepción de Scott Lang estereotipos clásicos del cómic. El malo dispuesto a todo por alcanzar reconocimiento y riqueza, un anciano superhéroe que prefirió quedarse sin nada antes de que su creación cayese en manos equivocadas y una chica tan bella como fuerte. En lugar de aburrir por ser demasiado predecibles, hacen que el personaje de Scott Lang sea aun más divertido, como un elemento no amoral, pero si demasiado inmaduro para entender la responsabilidad que conlleva el papel que está asumiendo y que intenta encajar en un mundo de personajes definidos.

El reparto de actores es de lo mejorcito que se ha reunido para una peli de superhéroes. Michael Douglas está sencillamente sensacional, y el mérito reside en que no lo han arrinconado. Anthony Hopkins, Robert Redford, William Hurt o Jeff Bridges, aparecieron en películas anteriores en papeles que aunque importantes eran muy breves en comparación con el del protagonista, pero Hank Pym es el otro superhéroe protagonista y se agradece que se cuente con la experiencia de un actor veterano más allá de para conceder algo de prestigio a la película.

La elección de Corey Stoll como villano es tan acertada como arriesgada. Stoll, a pesar de ser un actor de tremendo talento, ha cimentado su carrera principalmente en la televisión. Muchos de nosotros lo conocimos por el papel de Peter Russo en House of Cards, pero lo cierto es que no es un gran nombre para anunciar en un cartel, y sin embargo convence desde el momento que aparece en pantalla. Sus motivaciones, su falta de ética, sus ambiciones, todo está perfectamente dibujado, y Stoll consigue con él una interpretación carismática que convierte a su personaje Darren Cross en un nuevo Lex Luthor.

Paul Rudd es lo opuesto a la imagen de un héroe. Pasando ya la cuarentena, con una filmografía en la que abundan las comedias gamberras como Virgen a los 40 o Mal ejemplo y títulos más independientes como 200 cigarrillos o Las ventajas de ser un marginado, pocos podrían esperar que terminase encarnando a un superhéroe. No obstante, como la película adquiere un tono tan amable y divertido, Paul Rudd se hace perfecto para el papel, dejando el humor de Spiderman a la altura del betún. Scott Lang es un personaje que no se toma nada en serio y que al mismo tiempo está muy comprometido con el leitmotiv que le lleva a tomar su nueva identidad de superhéroe.

En cuanto a Evangeline Lilly en el papel de Hope van Dyne poco se puede decir. Hermética y hasta antipática gran parte de la película, es tan solo un primer bocado para lo que nos tiene preparado Marvel con su personaje. Y hasta aquí puedo leer.

Ant-Man fue una de los pocos cómics que Stan Lee quería llevar a cine desde hacía años, pero también era de los más arriesgados. Las increíbles escenas de miniaturización no podríamos ni imaginarlas a ese nivel hace treinta años, y no obstante el espectador más crecidito se dará cuenta de que la película tiene jumillo a película de acción de los ochenta en las que el humor era un ingrediente esencial. Por suerte ahora la tecnología nos deja soñar con infinitas posibilidades y en Ant-Man hacen sabio uso de ella sin que eclipse al guión. Tanto pequeños como mayores se quedarán con la boca abierta, porque ese es otro de los puntos a su favor, los niños se lo pasarán teta con la película sin tener que haber visto nada de la fase I de Marvel.

Agosto es un mes arriesgado para la taquilla, demasiados blockbusters enfrentados en un momento en que la gente disfruta de su merecido descanso de verano y lo último que quiere es encerrarse dos horas en una sala de cine, pero todo augura que Ant-Man se hará con los espectadores con ganas de acción, superhéroes y buenas risas.

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2 comentarios sobre “Crítica de ‘Ant-Man’: Lo bueno viene en caja pequeña

  • el 27 julio, 2015 a las 6:30 pm
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    La película me ha gustado bastante, quizá dentro de la Fase 2 la mejor después de Guardianes de la Galaxia, y bastante mejor que muchas de la Fase 1. Me intriga mucho saber que fue lo que acabo sacando del proyecto a Edgar Wright como director, por mucho que se quede de Productor Ejecutivo, como Favreau en la infame Ironman 3.
    Creo que el punto fuerte de la después es que sabe como ser espectacular sin tener que recurrir a las fanfarrias y y los abusos de Vengadores 2, haciendo uso del potencial del personaje. Además, el rollo comedia que le han metido con Paul Rudd recuerda a lo que consiguió Marvel con la primera Ironman. Eso y el momento 'Vengadores Costa Oeste' tan descarado que tiene.
    No esperaba mucho de ella y me ha acabado gustando, lo que me hace recuperar parcialmente la esperanza en el proyecto que había perdido en el ultimo año.

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  • el 1 agosto, 2015 a las 2:46 pm
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    Me ha gustado esta película, mejor que la última de los vengadores.
    Nota:7.5

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