Ciclo Billy Wilder: ‘El Vals del Emperador’ (1948)

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: El Vals del Emperador

Un año después de conquistar los Óscar más importantes con Días sin huella, Billy Wilder firmó una película sin pretensiones, una opereta con la que según algunos autores quiso rendir homenaje a su maestro Ernst Lubitsch. El Vals del Emperador es seguramente la película de Wilder más deudora de Lubitsch pero sin “el toque Lubitsch” que tenían todas la películas del genial director de Ser o no ser. El propio Wilder dijo en su madurez: “muchos de nosotros hemos intentado a lo largo de nuestra trayectoria emular el famoso “toque Lubitsch”. Pero es imposible. Quizá logremos unos cuantos metros de película bien hecha de vez en cuando, un momento brillante aquí y allá exactamente igual que Lubitsch… pero sin ser Lubitsch”.
Se trata de una película “menor” en la filmografía de Wilder, y bien que detesto el término “menor” a la hora de referirme a una película pues eso implica ponerla en referencia a otras. La filmografía de Wilder es monumental así que ser una película “menor” de entre las suyas no es necesariamente poca cosa.
Que Bing Crosby canta muy bien no es ningún secreto. A lo largo de la película tiene varias canciones para lucirse. Otra cosa es su interpretación un tanto forzada a lo largo de todo el metraje y con momentos de flagrante sobreactuación, pero peor aún es la interpretación de Joan Fontaine que no se cree en ningún momento (y no la culpo) el guión del propio Wilder y Charles Brackett. Y no porque el guión sea malo, líbreme Dios de decir semejante disparate, sino porque es inverosímil. Prefiero por tanto denostar el argumento y salvar el guión que, como no podía ser de otra manera con semejantes guionistas, está bien escrito.
A priori la historia puede ser atractiva: un vendedor americano (Crosby) se planta en la corte austriaca del emperador Francisco José para venderle un fonógrafo y conseguir que dicho aparato se ponga de moda entre la aristocracia europea. En su peripecia mercantil se tropezará con la condesa Johanna (Joan Fontaine) con la cual tendrá sus más y sus menos. Hasta aquí todo bien. Pero de repente, lo que parece una subtrama menor se acaba apoderando de la película: una estúpida historia de amor entre dos perros, sí, sí, han leído bien, entre el perro de Bing Crosby y la perrita de Joan Fontaine que para más señas está prometida con el mismísimo perro del Emperador Francisco José. ¡Glups!. A mí esta historia me resulta chirriante, ridícula, grotesca e impúdicamente infantil. Es por esto que disculpo la escasa credibilidad de Joan Fontaine en su papel y la sobreactuación de Bing Crosby que solo parece sentirse cómodo cuando canta. Tampoco ayuda un technicolor artificial que por lo que he leído ni siquiera gustaba al propio Wilder que no volvió a rodar en color hasta diez años después.
La película fue un éxito en 1948, en gran medida porque se concibió como una superproducción (el presupuesto fue desorbitado para la época) y porque Bing Crosby era la estrella más taquillera del momento y Joan Fontaine una actriz de gran éxito. Pero el paso del tiempo no se ha portado bien con esta película que no supone ningún hito en las carreras de Crosby, de Fontaine ni muchísimo menos en la de Wilder.

 Crítica perteneciente al ciclo dedicado a Billy Wilder, cuyo índice podéis encontrar aquí

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El Vals del Emperador está actualmente editada en España por el sello Llamentol en una edición muy sencilla sin extras y con una calidad de imagen y sonido aceptables. 

Edición DVD

Características del DVD:
  -Contenido: 1 Disco.
  -Imagen: Fullframe 1:33:1.Color.
  -Audio: 2.0 Castellano, Inglés
  -Subtítulos: Español
  -Duración: 101 minutos.

Hace años, la película fue editada por la Universal en un bonito digipack que tenía un folleto de 16 páginas con información sobre la película y sus intérpretes. Aunque esta edición está actualmente descatalogada, tal vez pueda encontrarse en algún mercado de segunda mano.

No existe en España ninguna edición de la película en Bluray.

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