Critica de ‘Foxcatcher’: Duelo actoral para un guión falto de vitalidad

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: Foxcatcher
Nos acercamos ya a los Oscar y llegan a nuestras carteleras los títulos que se disputaran la prestigiosa estatuilla. Este es uno de esos benditos años en los que las nominaciones están bien repartidas entre un buen número de películas. Podemos decir que el 2014 ha sido un año de buenas interpretaciones, aunque no así de muy buenas películas. Ese es el caso de Foxcatcher, un drama dentro del mundo de la lucha que ofrece, sin duda, el reparto más interesante del año, y que, no obstante, carece de un ritmo dinámico que ensombrece el magistral trabajo de sus tres protagonistas.


Foxcatcher narra un momento traumático en la vida del medallista olímpico Mark Schultz; la muerte de su hermano David a manos del millonario y filántropo John du Pont. A través de un guión lineal, la historia relata los años que los hermanos Schultz pasaron bajo el patrocinio del rico heredero con el fin de hacerle ganar un oro en los Juegos Olímpicos de Seúl, un sueño para du Pont que poco a poco se va convirtiendo en una obsesión avivada por el sentimiento de frustración al no alcanzar los méritos aristócratas de su apellido.

El guión de E. Max Frye (Donde está el dinero, Algo salvaje) y de Dan Futterman (la serie Gracepoint, Capote) tiene momentos brillantes en cuanto a contención en sus diálogos, y consigue crear una tensión en el desarrollo de la historia que hace que el espectador se sienta atrapado en un cubículo junto a una olla a presión que amenaza con estallar. No obstante, comete algunos fallos que hacen que el guión se disperse desconcentrándonos. El tonteo de Mark Schultz con las drogas, propiciado por du Pont, queda como algo anecdótico, si bien bajó el rendimiento del luchador hasta estar a punto de dar al traste con su carrera. Lo mismo ocurre con la evasiva relación homoerótica entre ambos, que ha hecho al verdadero Mark Schultz poner el grito en el cielo. Si no son desarrolladas correctamente no son necesarias para la historia.

Bennett Miller, director de Capote, vuelve a cometer el mismo error que ya cometiera en ésta: el ritmo es tan lento y el metraje tan largo que abundan escenas que no aportan nada y que hacen poco favor al clímax de la película. Si antes hablaba de una olla a presión, he de decir que resulta decepcionante como libera toda esa tensión acumulada. Aunque sí debemos tenerle en cuenta el acierto en su elección de director de fotografía. Greig Fraser, que se hizo cargo también de la cinematografía de Blancanieves y la leyenda del cazador, o de Déjame entrar, se decanta por una luz natural plomiza, que enfatizan una atmósfera pesada y exasperante, que recuerda a la quietud antes de la tormenta. En palabras del propio Fraser, ha buscado resaltar la «belleza de la fealdad».

Ese atractivo en lo desagradable también está en sus protagonistas, razón principal por la que Foxcatcher se hace imprescindible en los premios de la Academia de este año. Dos nominaciones a la categoría de actor principal y secundario han recibido Steve Carell y Mark Ruffalo por su trabajo el el film. La razón por la que Channing Tatum (Infiltrados en clase, Magic Mike) ha pasado desapercibido para los académicos se escapa de toda lógica. La desazón, estupidez e inocencia que pone en el papel de Mark Schultz, dejando a un lado la preparación física, hacen de su interpretación un diseño perfecto del personaje que es, sin duda, el más cercano para el espectador. El papel del paternal David Schultz es llevado a la pantalla por el siempre magnífico Mark Ruffalo (Los vengadores, Los chicos están bien). Junto a Tatum, tuvo que someterse a un estricto entrenamiento de seis meses para alcanzar la imponente anatomía de un luchador, ¿Y qué queréis que os diga? Dadme un par de crayones color verde y sus pectorales, y ya no necesitan 3D para crear a Hulk. El papel de David Schultz es más calmado que el de su hermano Mark o du Pont. Mientras que ellos dos parecen vivir bajo el control de unas riendas invisibles y su fuerza se ve reprimida, David es un hombre de familia que ha sabido crear una vida ajena al deporte, y cuyo trágico final resulta aun más injusto por ser ajeno a esas tinieblas que si sufren sus coprotagonistas. Frente a Carell y Tatum, Ruffalo ha tenido que apaciguar su carisma natural para hacer que ellos dos brillen. Porque David Schultz no es más que una víctima de las circunstancias, su personaje debía ser más pasivo. Steve Carell se enfrenta a esa vergonzosa sorpresa de los críticos al descubrir que un cómico puede hacer drama, a pesar de que la historia del cine está repleta de ejemplos. Efectivamente Carell está soberbio en su interpretación de John du Pont. Con la ayuda del maquillaje su físico cambia hasta rozar lo desagradable y su gesto altivo hace de él un elemento perturbador. Carell permaneció todo el rodaje sin tener relación con ninguno de sus compañeros, para conseguir así esas sensación de aislamiento del resto. La química fraternal de Ruffalo y Tatum, se vuelve incómoda ante la presencia de Carell que, consciente de que interpretaba al villano de la historia, se preocupó de crear en su du Pont una personalidad paranoica y psicótica y una megalomanía enfermiza que justificara su crimen. Era importante que él también fuese, de algún modo, una víctima. Completan el reparto Vanessa Redgrave (Blow-up, Expiación) y Sienna Miller (Stardust, Casanova) en papeles muy breves, pero que matizan las personalidades de du Pont y David Schultz.  

Parece que el ritmo es el talón de Aquiles de Bennet Miller y hace de Foxcatcher una película que, aunque intensa, desmerece el increíble trabajo actoral de sus protagonistas.

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