Crítica de ‘God Help the Girl’: Estética vacía

Las críticas de CristiNa Pampona “CrisKittyCris”: God Help the Girl

Dos décadas de un casi completo silencio en el género musical dentro de la industria cinematográfica, eso es lo que supusieron los 80 y 90. Por supuesto hubo algunas excepciones como Cry Baby, el irreverente musical de John Waters protagonizado por Johnny Deep o Todos dicen I Love You, dirigida por Woody Allen, pero el género parecía reservarse para la magia de los escenarios de Broadway o el West End. Todo cambió con el nuevo milenio y títulos como Moulin Rouge, El fantasma de la opera o  Los miserables. Ahora todo actor que se precie quiere probar sus cuerdas vocales. 
Para ganar nuevos espectadores se empezaron a adaptar musicales jukebox, aquellos en los que suenan canciones populares. A menudo cuentan la historia de sus interpretes, como en el caso de La Bamba, o la película de próximo estreno The Jersey Boys, pero en otras ocasiones se ha construido un argumento alrededor de una discografía, una idea que nació de las mentes de  Benny Andersson y Björn Ulvaeus, los varones de ABBA, que escribieron Mamma Mia! para resucitar los éxitos del famoso grupo sueco.

Siguiendo ese subgénero, pero retorciéndolo un poco, Stuart Murdoch, cantante y líder de la banda de pop independiente Belle and Sebastian, se desvirga en el cine escribiendo y dirigiendo God Help the Girl, un musical ajeno a la discografía de su autor, pero que al mismo tiempo nace de un proyecto personal. 
God Help the Girl es un álbum en el que Murdoch reunió a vocalistas femeninas que cantarían acompañadas por los músicos de Belle and Sebastian canciones compuestas a partir de vivencias con el fin de hacer de lo cotidiano un material lírico. Las letras tienen un denominador común; su protagonista es una chica llamada Eve que abandona la universidad para ponerse a trabajar mientras intenta hacerse un hueco en el mundo de la música. 
Pronto Eve se convirtió para Murdoch en un personaje alrededor del cual escribir un argumento que pudiese llegar a guión cinematográfico. Muy seguro de lo que tenía en mente, estaba decidido a dirigirla él mismo. 
En God Help the Girl seguimos la vida de Eve a lo largo de un verano, desde el momento en que abandona la institución en la que está encerrada para tratar un desorden alimenticio, hasta el momento en que vislumbra el camino que quiere tomar en su vida. Ese verano catártico va acompañado de sueños y desengaños de los que serán testigos sus amigos James y Cass. 
Sin duda hay que concederle a Stuart Murdoch un concepto de la estética absolutamente delicioso que ha conseguido plasmar a la perfección el director de fotografía Giles Nuttgens cuyo talento ha sido premiado en varias ocasiones en festivales como Sundance o el Independent Spirit, y que aquí se permite el uso (algunos dirán incluso abuso) de planos imposibles y un continuo desenfoque suave. Con reminiscencias de la nouvelle vague francesa acompañadas de un vestuario muy sesentero, el film será la obsesión de la temporada para las blogueras de modas, así que esperad muchos flequillos y jerséis de rayas este otoño. 
El reparto se centra en los tres amigos: Eve, James y Cass, interpretados por tres jóvenes promesas. La protagonista, astro en el que orbitan los otros dos personajes está interpretada por Emily Browning, a la que conocimos de niña en Una serie de catastróficas desdichas de Lemony Snicket y a la que últimamente hemos visto en Sucker Punch o Pompeya. El de Cassie era un papel pensado para Elle Fanning, que por estar metida en otros proyectos tuvo que rechazar. De rebote le llegó a Hannah Murray, actriz que comenzó su carrera como apenas una adolescente en la serie británica Skins, pero que ha llegado al gran público por su papel en Juego de tronos, y que aquí interpreta a la amiga atolondrada, con un gesto perdido que consigue eclipsar con su gracia a la protagonista. Por último Olly Alexander (Grandes esperanzas, Bright Star) se encarga del papel de James, el chico enamorado. Y no lo hace nada mal, tan es así que su interpretación se llevó el premio especial del jurado en el pasado festival de Sundance
Pero en un musical tan importante es la actuación como las aptitudes musicales de los intérpretes, y en este caso los tres aprueban con nota. Sin grandes voces, eso sí, al fin y al cabo no hablamos de un musical puro, y en el jukebox se busca no tanto la calidad vical como la gracia al interpretarlas. 
Así que jóvenes y competentes actores y un regalo para los ojos en su fotografía…¿Dónde está el fallo? En un argumento vacío al que intenta dotar de una profundidad artificial a través de su atribulada protagonista, que en definitiva sólo sufre una crisis de identidad que no llegas a saber de dónde viene. El espectador echará de menos más datos biográficos para entender a los tres personajes principales que así resultan algo autómatas, respondiendo a todo con canciones, no del modo que ocurre en la comedia musical clásica, sino como si encadenasen videoclips. Al final la cinta no es más que un álbum escenificando que hará las delicias de modernos y fans de la Mtv, sin mucho que ofrecer cinematográficamente hablando.  
Con una coreografía que en vez de parecer casual resulta descuidada y unas canciones poco pegadizas para el género, si bien tienen el sello indiscutible de Belle and Sebastian, God Help the Girl pasará desapercibida entre las películas de este año, y en mi caso, sólo ha servido para hacerme una idea de las tendencias otoño/invierno 2014. 

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