Crítica de ‘Los Mercenarios 3’: Antonio Banderas y el resto

Las críticas de Fernando Quintero: Los Mercernarios 3
En Los Mercenarios 3 vemos como Barney, Christmas y el resto del equipo se enfrentan cara a cara con Conrad Stonebanks, que hace años fundó el grupo de los Mercenarios con Barney, pero Stonebanks se convirtió en traficante de armas y Barney se vio obligado a matarlo… o eso creía. Stonebanks, que ya ha escapado de la muerte, decide que ha llegado el momento de acabar con el grupo, aunque Barney tiene otros planes: para acabar con la sangre vieja lo mejor es sangre nueva, y añade al equipo a nuevos miembros, individuos más jóvenes, rápidos y más tecnológicos. La última misión de los Mercenarios se convierte en una batalla entre el estilo clásico de la vieja escuela y los expertos en nuevas tecnologías, en la guerra más personal que hayan tenido hasta ahora.

Las películas de acción siempre han sido un género que ha gustado a todo el público, ya que la sensación de violencia gratuita es algo que a nadie a disgustado nunca. El problema es que este género lleva de capa caída muchos años y salvo un par de excepciones, no hay película que pueda equiparar a aquellas míticas de los años ochenta y noventa, sean ya películas individuales al estilo de Heat o sagas completas como Arma Letal o La jungla de cristal (exceptuando por supuesto la horrorosa última entrega).
A pesar de que Sylvester Stallone intente revitalizar de nuevo este género que llenaba salas e incluso era nominado para los mayores premios que puede otorgarse a un trabajo cinematográfico, es imposible que repita la fórmula que tantas veces hemos tenido el placer de saborear y, a pesar de que su lista de contactos sea larga y permita llenar un plantel de nuevas promesas del cine y viejas glorias, no seduce mucho a la hora de ser plasmado en la pantalla, algo a lo que hay que culpar en gran medida a los responsables de escribir el guión, quienes no han acertado a la hora de repartir bien los papeles en este gran conjunto de actores que forman Los Mercenarios 3.
Imposible analizar la interpretación de ninguno de ellos, pues sus puestas en escena son tan breves como las ganas de quedarse acomodado en la butaca. Con esta premisa, sólo deben ser destacados, para bien o para mal, tres de los de los diecisiete actores que forman el cartel protagonista, empezando por el que sin duda alguna salva la película de ser un somnífero: Antonio Banderas. En esta película tenemos la ocasión de ver el lado más amable del actor y que tantas veces hemos estado acostumbrados a ver. La verborrea de su personaje suelta más de una carcajada e incluso recuerda muy levemente a la que ofrecía Joe Pesci en sus apariciones en Arma Letal. A partir de aquí todo viene cuesta abajo, como la falta de presencia de uno de los alicientes de la película, siendo Wesley Snipes del que más se esperaba tras su salida de prisión y vuelta a los platós. Salvo una primera escena en la que nos regala joyas de las que estamos acostumbrados a ver en sus películas anteriores, se le ha echado bastante en falta y otro que ha podido volver a lucirse y nos ha dejado a medias ha sido Mel Gibson. El actor neoyorquino tiene unos registros impresionantes para interpretar al que podría haber sido el mejor villano de todo lo que llevamos de saga, pero por una cosa u otra, esto no ha salido a relucir. Por su parte, los Stallone, Statham, Schwarzenegger y el resto, más de lo mismo.
Algún que otro guiño se puede observar en esta película, como es el que el propio Snipes se mofe de los años que ha pasado en prisión, pero si ha faltado algún que otro que uno espera ver durante toda la proyección y se queda ensimismado cuando observa que no ha pasado absolutamente nada. Alguno de estos podría haber sido la mención física o verbal a Demolition Man, película que enfrentó a Stallone y a Snipes y que en esta ocasión no ha habido ningún tipo de guiño hacia esto. También el desperdicio de poder ver la rivalidad entre los dos maestros de los cuchillos de la película que ha sido omitida, pensando desde el primer momento que iba a dejarnos alguna que otra escena interesante en la que la competencia entre estos sería uno de los motivos por los que hubiera merecido ver la película. 
Dejando a un lado estos detalles, habría que sumergirse en otros aspectos importantes de una película que podría haber ofrecido más. Una banda sonora que, al igual que su guión, no es constante y en ocasiones no complementaban las escenas. Otro rasgo importante de la película que no se ha podido apreciar como en sus dos antecesoras, ha sido la bestialidad de algunas escenas (recordemos la primera escena de Los Mercenarios). La sangre brilla por su ausencia y es sustituida por la frialdad de algunas muertes a manos de los protagonistas de la película. Gran error, puesto que esta ha sido la seña de identidad de la franquicia de Los Mercenarios.
Con un guión simple, sin demasiados entresijos y muy, quizá demasiado, lineal, Los Mercenarios 3 no ofrece mas de cinco escenas de acción y hace pensar que, tras las complicaciones entre lesiones, retrasos, sustitución de actores y demás problemas, se hayan precipitado con el estreno para hacer caja olvidándose de lo verdaderamente importante de una película, que es su argumento y esto hace que pase sin pena ni gloria y no se vaya a convertir en una de esas sagas clásicas que se colocan en nuestras estanterías.

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