NOCTURNA 2014. ‘Wolves’: Hombreslobo adolescentes otra vez

Las críticas de Óscar M. en Nocturna 2014: Wolves
¿Qué necesidad había de volver a contar las aventuras de un hombrelobo adolescente? Ninguna, puesto que ya tenemos las películas de De pelo en pecho y la reciente serie Teenwolf, además de otras cuatrocientas adaptaciones sobre el mito del monstruo peludo.
Pero los creadores de Wolves pensaban que quedaba un hueco por llenar (o que podían explotar más el rollo amor adolescente licántropo de lo que la saga Crepúsculo había hecho, teniendo en cuenta que la chica elige al vampiro) y ahí es donde está el error del guión.

La película cuenta cómo un adolescente modélico se transforma en hombrelobo, tiene que huir de su pueblo natal y trasladarse a una villa poblada por los de su especie, donde se enfrentará al jefe de la manada por el control del lugar.
Además, tenemos la típica historia de chico conoce chica, pero la chica está comprometida y el chico debe ganar su derecho a yacer con ella. Excepto que, en este caso, ambos son hombreslobo y se dedican a follar como animales (literalmente) cada vez que están juntos.
El resultado es una historia bastante simple, aunque no es aburrida (tiene subtrama de misterio y suspense y todo), pero poco interesante o novedosa con respecto a otras producciones con la misma temática, y en general visualmente parece el episodio piloto de una serie de televisión (por lo menos no han decidido ambientarla en un instituto, podría haber sido peor).
Mención especial merecen las transformaciones de los humanos en hombreslobo, que están hechas por ordenador (que es más barato que las prótesis) y, una vez convertidos, parecen perritos vestidos con ropa de humano (atención a la chica protagonista, que parece un caniche mal pelado). Risas descontroladas, por favor.
Es más que evidente que Lucas Till ha sido elegido para el papel protagonista porque es capaz de tener durante todo el metraje la voz de Batman y porque el chico se lo trabaja en el gimnasio (de ahí sus escenas sin camiseta), mientras que Jason Momoa habrá aceptado su participación porque tiene más diálogo que en Stargate: Atlantis, Conan el bárbaro y Juego de tronos juntas, porque a nivel interpretativo no supone ningún esfuerzo para él (de hecho, parece que cada vez elige peor sus papeles).
Así que si quieren ver a hombreslobo de 18 años fornicando y dándose de hostias y zarpazos curante hora y media, no lo duden, Wolves es su película de este verano (si se estrena, porque es carne de DVD de tarde de domingo).

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