NOCTURNA 2014. ‘The raid 2: Berandal’: Más argumento y mejor acción

Las críticas de Óscar M. en Nocturna 2014: The raid 2: Berandal
En la crítica de Wolf creek 2 comenté qué deba esperar un espectador de una secuela y cómo aquella había cometido todos los errores posibles, pero The raid 2: Berandal es el ejemplo perfecto de esa máxima: se ha ampliado la historia y se han mejorado las escenas de acción para conseguir una continuación superior a la primera.
La película es una delicia para los seguidores de Redada asesina (locuelo título elegido por la productora para el estreno en formato doméstico de The raid en nuestro país), porque continúa la historia del personaje protagonista donde terminó la primera entrega y vuelve a situarlo en una situación de (aún más) peligro sin caer en la redundancia o repetir el esquema anterior.

Rama consiguió salir del edificio maldito y más poblado de dementes drogadictos y desequilibrados narcotraficantes de todo Yakarta, pero las consecuencias de su éxito le obligan a infiltrarse dentro de la mayor organización criminal de la ciudad si quiere acabar con el crimen, la corrupción policial y política y mantener a su familia a salvo.
A partir de ahí, la película desarrolla en pantalla durante su extenso metraje (dos horas y media que no se hacen largas) el entramado (y complicado por los nombres de los personajes) mafioso ficticio de Yakarta, ahondando en la personalidad del hijo del jefe supremo y dejando a Rama casi como personaje secundario (aunque la película no sufre por ello) y obviando situaciones inverosímiles de la anterior.
Las escenas de acción se han dosificado en comparación con la primera parte y se han integrado más en la trama, centrando la historia en las diferentes bandas que se disputan los territorios de la ciudad, pero no por ello son menos espectaculares: la acción se ha mejorado, consiguiendo una coreografías brutales (tanto con los actores como con la cámara, la cual parece en ocasiones sufrir los golpes de los contrincantes) y, en la mayoría de los casos, bestiales. Son memorables (y aplaudibles) la batalla del patio de la cárcel (porque eso no es una pelea, es casi una guerra), la persecución con los coches (versión mejorada de la vista en Matrix reloaded, música incluida) y una de las peleas finales en la cocina.
De los nuevos personajes, hay que destacar el de Uco (interpretado por el poco asiático Arifin Putra) como el más interesante y que más transmite al público; una lástima que Bejo sea una copia asiática del personaje The pin de la sobrevalorada Brick y que “La chica de los martillos” llegue después de Kill Bill (es una nueva versión de Gogo Yubari), aunque no por ello son unos personajes menos detestables.
Con todo ello, The raid 2: Berandal mejora a su antecesora, incluyendo un argumento más profundo (y con menos sentimentalismo familiar), mejorando las peleas con más acción e incluyendo una banda sonora potente (la música de la discoteca es un lujo). Una secuela que no tiene nada que envidiar a propuestas americanas.

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