NOCTURNA 2014. ‘Beneath’: Asfixiante terror bajo tierra

Las críticas de Óscar M. en Nocturna 2014: Beneath
De nuevo tenemos otra película de terror inspirada (o basada) en hechos reales (la realidad siempre es más terrorífica que la ficción, ya saben). En esta ocasión, un grupo de mineros queda atrapado bajo tierra tras un desafortunado derrumbamiento, pero el terror que les espera dentro de la montaña es aún peor.
Patrick Doody y Chris Valenziano han conseguido redactar un guión que absorbe al espectador dentro de la mina y empatiza con los personajes gracias al tiempo que se toma para presentarlos y que el espectador pueda identificarlos claramente (antes de estar a oscuras y que todos lleven cascos similares).

Y aunque el drama humano pueda bordear las situaciones clásicas (enfrentamiento por el encierro o resolución de problemas familiares en un entorno hostil), éste se ha distribuido de manera equilibrada a lo largo del metraje, prestando más atención a la presión de estar atrapados y al origen de los sucesos extraños que a los problemas personajes.
El director Ben Ketai ha elaborado una atmósfera asfixiante y agobiante, consiguiendo que la situación claustrofóbica se apodere del espectador poco a poco (llegando a su punto álgido cuando atraviesan la grieta que une los túneles o cuando buscan las bombonas de oxígeno) y se interese por un argumento similar que lo acerca a otras propuestas como La cueva o The descent.
A su favor está contar con un reparto que ofrece unas interpretaciones bastante realistas y poco exageradas, destacando el angustiante trabajo de Kelly Noonan, el siempre excelente y desasosegante Jeff Fahey (por si alguien no lo recuerda, fue uno de los pilotos de Perdidos) o secundarios como Mark L. Young y Brent Briscoe.
En cierto momento, el reducido grupo se divide para investigar (separando lógicamente la acción), pero el acertado montaje permite que casi se puedan seguir ambas historias a la vez y que el espectador no tenga la sensación de que se le ha privado intencionadamente de parte de la trama (lógicamente están los necesarios y terroríficos “vacíos argumentales” para que el espectador esté interesado en la película hasta la resolución final).
Beneath ofrece también los esperados sobresaltos de una película de estas características, por suerte están convenientemente dosificados como para que el espectador consiga sorprenderse con ellos y se lleve algún que otro susto inesperado para casa.

Terror en un espacio cerrado y buenas interpretaciones, Benetah ofrece lo que los aficionados al género esperan: pasar un buen rato de miedo sin abusar de los sustos o de la sangre.

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