Crítica de ‘La vida inesperada’: Cuanto más inesperada mejor

Las críticas de Fernando Quintero: La vida inesperada

Juanito es un actor que fue a Nueva York a triunfar. Los años han pasado, no ha conseguido lo que esperaba y se gana la vida trabajando en lo que puede. Un día llega a visitarle su primo, aparentemente triunfador y que tiene “todo lo que uno espera tener”. Sin embargo la convivencia va descubriendo la realidad que hay detrás de cada uno de ellos. La vida inesperada es una comedia sobre cómo el azar nos abre puertas que jamás habríamos imaginado y cómo nuestro destino final depende de si nos atrevemos o no a traspasarlas.

Fan de Javier Cámara desde que le vi en ese piloto de la sitcom por antonomasia española, no espero más que sentarme y no parar de reir con este actor, pero mi sorpresa es aun más grata cuando este protagonista se rodea de unos actores tan buenos como son Raúl Arévalo y Carmen Rúiz. Pero yendo paso a paso, Javier Cámara es el que recibe todos los elogios con su particular manera de trasladar un guión cómico a su terreno e incluso hacer como si fuese suyo. El recién galardonado al Goya al Mejor Actor, hace que todos los personajes que aparecen, se trasladen alrededor suya, incluso aquellos que no aparecen y sólo son nombrados.

Raúl Arévalo muestra el rostro más repelente de la película y todo ello lo hace a la perfección, aunque el parecido de su personaje con el que interpreta en la serie Con el culo al aire, es más que evidente. La dupla que forman Javier Cámara y Raúl Arévalo es fantástica y hacen que todas las emociones se junten bajo la base de la comedia. Todo esto con la intervención de Carmen Ruiz, quien ha sabido hacer su trabajo, aunque gustaría haberla visto en escenas mayores para que pudiera lucirse, algo que si hace Tammy Blanchard con sus escasas apariciones (aunque largas) y como olvidar el personaje Gloria Muñoz en el papel de la madre de Juanito, con quien tiene la típica relación madre-hijo que pone de los nervios a estos últimos.

Con una historia muy distinta a las que estamos acostumbrados a ver en la ficción española, La vida inesperada consigue traernos una trama distinta y el hecho que esté rodada de pies a cabeza en Nueva York, consigue un punto a favor para que su visualización sea casi obligada.

Rodar en Nueva York tiene sus pros y sus contras y más contras que pros para un director extranjero y poco o nada conocido en la otra orilla del charco. En el caso de Jorge Torregrossa, ha hecho que Nueva York no nos muestre los típicos monumentos y así lo demuestra en una de las frases de la película. Torregrosa nos enseña lo menos conocido y esos barrios por los que todo el mundo ha soñado en alguna ocasión en caminar a través de ellos.

El rey de Nueva York en el mundo del cine (Woody Allen) ha influido de gran manera en muchos aspectos de la película, empezando por la fotografía, lo más obvio, cuando vemos a los protagonistas en cierta estampas dignas de las películas de este director y concretamente una que es la viva imagen de una de las escenas de Manhattan.

Otra detalle que parece que estemos viendo una película de Woody Allen (salvando las distancias) es la música. Esas escenas acompañadas con sonidos de trompetas hace que La vida inesperada amenice esos momentos amorosos, cómicos y demás, de manera excelente.

Concluyendo, La vida inesperada es una película digna de ver para los amantes de la ciudad que nunca duerme, siendo Nueva York un personaje más de esta. La elección de los protagonistas es todo un acierto y la interpretación de todos ellos es magnífica, haciendo que el guión nos muestre la cara más amable de todos aquellos emigrantes españoles en busca de nuevas y mejores oportunidades.

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