Paul Walker. Cuando la ironía marca una vida

Hay días en los que la ironía traza una linea macabra en la vida de alguien. Este es el caso de Paul Walker, quien no pudo sobrevivir a un accidente de tráfico como tantas veces hemos visto en las películas de la saga de A todo gas.

La repentina muerte del actor, ha hecho que en nuestro país sea de lo más comentado en todas partes, acaparando la televisión, radio y sobretodo internet. Por esto mismo, recorreremos su vida cinematográfica a lo largo de este artículo.


Cuando un actor joven muere de manera tan repentina, siempre asombra a la sociedad. Ya lo comprobamos recientemente en el caso de Brittany Murphy, que fue hallada sin vida en su casa y que tras los últimos análisis se ha encontrado diez tipo de metales que son usados en productos de mata ratas y Heath Ledger, el actor que empezaba a destacar en Hollywood gracias a sus papeles en Brokeback Mountain y El caballero oscuro en el que interpretaba al Joker y por el que fue galardonado con un Oscar de la academia pero que tristemente no pudo recoger por causas obvias.

Sin duda alguna, Paul Walker será recodado siempre tras un volante, puesto que la fama que ha logrado fue con la primera película de A todo gas. Su papel de Brian O´Conner, le abrió las puertas para ser el actor en el que se ha convertido. Una breve semejanza con James Dean se nos viene a la mente, dado que sus fallecimientos fueron debido a aquello que más le gustaba, los coches (recordemos que Dean murió también en un Porsche).

Paul Walker. Cuando la ironía marca una vida

Curiosamente su debut cinematográfico fue en la serie de televisión Autopista hacia el cielo, otra vez la ironía golpea fuerte en la vida del actor. Aquí veíamos a un jovencísimo Paul Walker junto a actores de la talla de Michael Landon y Victor French.

Paul Walker. Cuando la ironía marca una vida

Desde este debut, continuó en la televisión durante prácticamente 10 años más, hasta que protagonizó su primera película en 1998 en Vaya par de idiotas. En está película empezó a explotar su físico, mostrando en la pantalla varías veces su torso desnudo debido a que su personaje es un apasionado de los deportes (incluidos los de riesgo) y sobre todo del surf. ¿Quién diría que película le empezaría a dar alas como actor, tornando a papeles más serios?

Paul Walker. Cuando la ironía marca una vida

Tras esta película, llegaron más y tocó el turno de convertirse en un ídolo adolescente en  Juego de campeones, donde interpretó a una estrella de fútbol americano de instituto. A partir de aquí, empezó a codearse con los actores de moda de la época y compartió pantalla con James Van Der Beek, Jon Voight y Scott Caan.

Se encasilló en este papel de adolescente de instituto / universidad en otras películas como Alguién como tú, The Skulls (Sociedad secreta) y Sueños rotos. Curiosamente este conjunto de películas fueron luego llevadas al cine a modo de spoof movie con No es otra estúpida película americana.

Paul Walker. Cuando la ironía marca una vida

Entonces empezó el nuevo milenio y para Walker, empezó su éxito social gracias a la taquillera primera entrega de A todo gas. Para esta película tuvo que aprender de conducir de nuevo con el resto de actores que la conformaban para las escenas de carreras y persecuciones. Se podría decir que fue entonces cuando  le empezó a entrar el gusanillo por los coches y por tener siempre de co-protagonista a uno de estos. Tras esta película, llegó el turno de hacer una road movie, materializándose en Nunca juegues con extraños. Su afición por los vehículos de cuatro ruedas le siguió hasta la segunda entrega de A todo gas, pero declinó a hacer la tercera para no encasillarse en este tipo de películas.

Paul Walker. Cuando la ironía marca una vida

Después de este parón automovilístico en el cine, rodó otras películas como Inmersión letal, film con el que se sentiría cómodo, puesto que se especializó en biología marina en su época de estudiante. Las películas de acción han marcado su carrera y su trabajo en sus distintas interpretaciones no fue inadvertida por Clint Eastwood, con el que trabajó en Banderas de nuestros padres, película basada en la Segunda Guerra Mundial.

No tardó mucho en tener “el mono” y ponerse tras un volante. Desde 2009, volvió a la famosa saga de coches en Fast & Furious : Aun más rápido y no ha descartado en ningún momento no aparecer en ninguna de sus secuelas. Haciendo una visualización de su paso por todas las películas de A todo gas, podemos comprobar la madurez que ha sufrido el actor a lo largo de los años. Desde entonces, nos acostumbró siempre a verle detrás de la luna de un coche y no ha parado hasta la esperada Fast & Furious 7, película que debido a las circunstancias tendrá que hacer un parón para remodelar el guión por el fallecimiento del actor. Sus compañeros de reparto han lamentado la noticia que nos levantaba a más de uno de la cama este Domingo y a través de las redes sociales, han mostrado su pesar por la perdida de este actor que parecía estar predeterminado a pasar su vida dentro de los coches.

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