Crítica de ‘Elysium’: Un final embarullado desdibuja el mérito de una emocionante película de acción

Las críticas de Carlos Cuesta: Elysium

Neill Blomkamp sigue fiel al estilo de su primer largometraje District 9 a la hora de intentar insertar en un entorno muy cercano a lo real increíbles elementos de la ciencia ficción, género que utiliza como excusa para tratar cuestiones sociales como la xenofobia o el derecho universal a la Sanidad. En Elysium una minoría pudiente vive en una estación espacial donde disfruta de todas las comodidades que le ofrece un grado de desarrollo tecnológico capaz de curar cualquier enfermedad. En la Tierra, el resto de la humanidad vive prácticamente hacinada y sobrevive a base de trabajos precarios o directamente fuera de la Ley. En esta historia Matt Damon encarna a Max, un antihéroe con un amplio historial delictivo que pretende redirigir su vida gracias a un empleo en una fábrica. Un accidente en la cadena de montaje le expondrá a una dosis letal de radiación. Su única salida para seguir con vida es participar en un secuestro con el que intentará infiltrarse en Elysium.
La película es capaz de mantener un alto nivel de tensión durante casi todo el metraje y consigue unas impresionantes escenas gracias a un descarnado concepto de la acción, unos efectos especiales sobresalientes y una acertada elección de los antagonistas (Sharlto Copley interpreta a un auténtico bastardo psicópata que sirve extraoficialmente a los intereses de la ministra de Defensa, una despreciable y tatcheriana Jodie Foster). El mayor acierto de Elysium es jugar con la imperfección: los robots tienen sus limitaciones de movimiento; implantar un exoesqueleto es algo sangriento, doloroso e incómodo; una pelea es bronca y enredada y no una coreografía de pasos de baile; los planes salen mal; los personajes no son oradores sino que tienen diálogos acordes a la situación y reflejan el nerviosismo de la situación que afrontan. Elysium acierta mientras mantiene esa dirección, pero la línea se tuerce al final.
Cabía esperarse la linealidad de la historia, aunque el argumento se sigue con emoción y alguna que otra sorpresa por la brutalidad del mundo en que ocurre. Tampoco es criticable la sencillez del mensaje que nos transmite acerca de que ninguna persona es ilegal (las naves espaciales entrando como pateras en el espacio aéreo de la estación así nos lo ofrece), o la referencia casi explícita a los peligros de los abusos patronales y de la precariedad laboral (en este aspecto William Fitchner (Prison Break) en el papel de empresario ambicioso y sin sentimientos se suma a una nómina de personajes fríos y sin alma que obliga al espectador a empatizar con una causa que ya de entrada tenía su aceptación). Aparte, el diseño del hábitat de Elysium es fascinante, un paraíso fuera del alcance de la modestia.
La película desde luego es muy divertida pero no aguanta un análisis más intensivo de su guión. Bajar al detalle de lo que ocurre y cómo ocurre, sobre todo durante la atropellada conclusión, tiene más de ejercicio de crueldad que de actividad constructiva. Digamos que el golpe de Estado de la ministra interpretada por Judie Foster (de forma un tanto decepcionante) parece más surgido de una forzada rabieta que de una motivación razonable, y dejemos a un lado lo poco que ella misma aprecia su seguridad cuando se entrevista en solitario con los peligrosos esbirros que le ayudan a llevarlo a cabo. El final es algo absolutamente descontrolado e ilógico y para cuando llegamos allí ya nos parecerá muy usada la escena de una sufrida familia latina entrando a base de romper ventanales en el hogar de otra familia bien (que por cierto nunca está en casa).
Si la pregunta que se hacen es si está al nivel de District 9, la respuesta es no. Es difícil lograr tanto nivel de sorpresa y de acierto. Pero el estilo de la película que le dio renombre al director está ahí, un sello muy interesante tanto en la selección de los temas con en la forma visual de llevarlos a cabo. Seguramente deberá tener cierto tacto a la hora de subirse al carro de causas que de entrada cuentan con el apoyo de cualquier persona decente pero que pueden resultar burdas y en exceso maniqueas si se tratan sólo superficialmente. Elysium es muy entretenida y tiene un notable como película de acción intuitiva y visceral. Lo de la máquina milagrosa que lo cura absolutamente todo… bueno, en fin: ¿qué ocurre si te mueves o estornudas mientras te cura una leucemia o te recompone los huesos?

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2 comentarios sobre “Crítica de ‘Elysium’: Un final embarullado desdibuja el mérito de una emocionante película de acción

  • el 19 agosto, 2013 a las 10:03 pm
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    Acabo de verla, y al leer tu crítica veo que no hay necesidad de poner crítica por mi parte. Coincido plenamente. La película me ha encantado, desde el planteamiento hasta el reparto pasando por la acción y los efectos especiales, y tan sólo me ha dejado algo frío el final, aunque algo así me pasó con 'Distrito 9', que el exceso de acción al final me desdibujaba mucho el gran trabajo realizado durante toda la película.

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