Crítica de ‘Este/Oeste’: El sueño que se escapaba

Las críticas de Laura Zurita:
Este/Oeste

En la Alemania recién reunificada de 1990, un grupo de antiguos ciudadanos de la RDA descubre una fortuna escondida en un búnker subterráneo y decide hacerse con ella antes de que las autoridades la requisen. La operación se complica cuando ese dinero, oficialmente no reconocido tras la reunificación, empieza a circular y pone en marcha una trama de enredos cada vez más disparatada.

Dirección y guion: Natja Brunckhorst. Reparto: Sandra Hüller, Max Riemelt, Ronald Zehrfeld, Ursula Werner, Peter Kurth. La película se estrena en España el 14 de agosto de 2026, de la mano de A Contracorriente Films.

Una porción de «Ostalgia»

Este/Oeste tiene una premisa fabulosa. Estamos en la Alemania que está dejando de ser RDA. Un grupo de vecinos encuentra dinero casi caducado, pero solo casi: tienen poco tiempo para usarlo y cumplir sus deseos. La película demuestra, una vez más, que hay historias reales tan inverosímiles que las calificaríamos de excesivas si fueran ficción. El punto de partida ya es, de por sí, genial y lo suficientemente loco como para no necesitar añadirle nada más para construir una comedia deliciosa.

Natja Brunckhorst construye sobre esa base una película coral ambientada en un momento muy concreto de la historia alemana: el de la reunificación, que en su día se vendió como un momento idílico y feliz. Los alemanes han sentido la necesidad de profundizar en ese momento histórico, de mirar bajo la superficie reluciente, y encontrar una capa más honda que, para buena parte de la población de la antigua RDA, se sintió humillante y dolorosa: un país que tuvo que reinventar de golpe sus normas, su dinero y su identidad.

Ya hemos visto otros ejemplos de películas que ofrecen ese retrato generacional, el de personajes que se aferran a lo poco que tienen mientras el suelo cambia bajo sus pies, entre la “Ostalgia” (nostalgia del Este) y la sensación de que, en vez de ganar algo, solo han perdido su vida de siempre. Solo hace falta ver obras como Berlín está en Alemania (Hannes Stöhr, 2001), Good Bye, Lenin! (Wolfgang Becker, 2003), El juego de Zucker (Dani Levy, 2004), Verano en Berlín (Andreas Dresen, 2005), Yella (Christian Petzold, 2007) y Jerichow (Christian Petzold, 2008), para darse cuenta de que algo falló.

Buena premisa

La premisa funciona más en el concepto que en la ejecución. El mecanismo del golpe financiero se enreda más de la cuenta, y la tensión dramática de fondo resulta tan divertida que casi no nos damos cuenta de lo serio que es en realidad. El desenlace, cuando llega, es tan rápido y se cierra de una manera tan poco solemne que no parece algo serio, cuando sí lo es.

En Este/Oeste conviven la trama económica y un triángulo amoroso en un equilibrio difícil, tanto que a veces se siente que una de las dos sobra. Por querer abarcar y tratar demasiadas cosas a la vez, la película se enreda y se alarga, hasta acercarse a las dos horas de duración, lo que es demasiado. La película ganaría con un montaje que quitara lo repetitivo y aligerara la tensión: la historia de un robo improbable ya es lo bastante interesante por sí misma (una historia real que nunca ha llegado a esclarecerse del todo, y a la que la película da una dimensión humana, lo cual está bien). Ponerle otra capa encima con el enredo romántico no le hace ningún favor; el tema está tratado de manera tierna, pero la película no sabe muy bien qué hacer con él.

La directora de Este/Oeste sabe rodar, y eso se nota en unas escenas ambientadas en los sótanos que tienen ritmo e interés. También sabe aprovechar los colores para transmitir emociones, de manera que algunas escenas funcionan como pequeñas historias en sí mismas, y se sienten como auténticas obras de arte, aunque solo duren unos segundos, como cuadros en movimiento. Y, por momentos, la película es divertida, con un humor situacional que no se apoya en chistes fáciles, sino en actores que dicen mucho con su gestualidad, con pequeños gestos, sin exagerar, casi sin querer, contando historias entre líneas.

La película se sostiene, en los momentos en que la trama se ralentiza, gracias a su estupendo reparto. Sandra Hüller vuelve a demostrar su capacidad camaleónica, y Peter Kurth necesita poco más que estar presente y dejar que su carisma brille. Los actores forman un conjunto bien ensamblado, que simplemente funciona, como una familia de verdad.

En general, Este/Oeste se ve con gusto, aunque sea demasiado larga. Tiene una premisa fabulosa, un reparto que la sostiene incluso cuando el guion se dispersa, y momentos sueltos —de color, de sonido, de interpretación— que alcanzan una intensidad casi de cuadro. Le falta, eso sí, la disciplina de montaje que le habría sentado bien a una historia que ya era extraordinaria por sí sola.


¿Qué te ha parecido la película Este/Oeste

Este/Oeste

6.5

Puntuación

6.5/10

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