Las críticas de Laura Zurita
en Another Way Film Festival 2026:
Power Station
El festival de cine sobre progreso sostenible Another Way Film Festival se celebra en la ciudad de Madrid de forma presencial, y en España en formato online, desde el martes 20 de octubre hasta el domingo 25 de octubre de 2026.
Se trata de la cita de referencia con el cine documental, el cambio cultural y el progreso sostenible de Madrid con alcance nacional. El festival despliega en la capital una programación integrada por 40 títulos y 6 actividades paralelas dirigidas a cuestionar el status quo, tender puentes e imaginar futuros deseables a través de la cultura y la comunidad. La programación cinematográfica de esta edición se puede ver en Cineteca Madrid, Filmoteca Española, Institut français de Madrid, Sala Equis, Infinito Delicias y Filmin.
Entre los 10 documentales que forman parte de la Sección Oficial de esta edición, de los cuales todos son estrenos nacionales, nos encontramos Power Station, que enseña cómo la revolución y la transición energética comunitaria, a pesar de los grandes obstáculos, puede ser posible.
Sol sobre un barrio
Inspirados por las redes de apoyo mutuo de la pandemia, los artistas y activistas Hilary Powell y Dan Edelstyn, quienes dirigen este documental, deciden convertir su calle de Walthamstow, en el este de Londres, en una pequeña central de energía solar. Su idea es un prototipo de una nueva forma de vivir, con la esperanza de impulsar una apuesta más amplia por alternativas sostenibles. La película sigue su accidentado recorrido: desde proponérselo a los vecinos y pasar días durmiendo en el tejado de su casa, hasta reunir financiación y lanzarse a por el número uno de las Navidades con una canción.
Power Station es un documental hecho con cariño, en un barrio y sobre un barrio, que da toda su importancia a la fuerza de su gente. Es también la historia de un proyecto. Powell y Edelstyn, pareja de artistas y activistas, lo crean y lo sacan adelante delante de la cámara, y la película los acompaña en un proceso lleno de obstáculos, de la calle Lynmouth Road, donde viven, al colegio del barrio.
También queremos rosas
Hay una pregunta importante que sobrevuela todo Power Station: Si esto es bueno para todos, ¿por qué no se hace? La energía es importante y se puede sacar del sol. Edelstyn defiende que, si el Estado convirtiera cada casa del país en una central solar, el propio sol pagaría el coste en unos diez años. Si es tan evidente, la película nos obliga a preguntarnos qué es lo que impide que ocurra.
Lo que hace especial al documental es su humor tierno, que nace de mirar al barrio y a las personas tal y como son. El final es maravilloso, por una razón sencilla: Queremos pan, pero también queremos rosas (La maravillosa canción «We want bread and we want roses»). Las rosas son importantes para todos, porque la belleza y el entorno son tan importantes como el sustento. Esa es, quizá, la idea más valiosa de la película: No basta con garantizar lo básico, también importa que el lugar en el que vivimos sea hermoso.
En resumen, Power Station es un documental pequeño, cálido y contagioso, que demuestra que el cambio puede empezar en la puerta de al lado. Su mayor virtud es su fe en la gente corriente, y su mayor riesgo, que los directores son a la vez sus protagonistas. Aun así, termina convenciendo, sobre todo por su final, que recuerda que, además de pan, queremos rosas.
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