‘La patrulla perdida’: Los inicios de un maestro

Las críticas de Manuel M: La patrulla perdida
Estamos ante una de las primeras películas de John Ford, una de las más sencillas, que peor ha sufrido el paso del tiempo (aunque es también una de las más antiguas, 1934, ahí es nada), pero que, aun con todo, ha creado escuela.
Primera Guerra Mundial: Frente de Mesopotamia. Una patrulla se interna en el desierto, y el comandante al mando, el único que sabía dónde iba la tropa, muere abatido por un disparo desde el horizonte. Los soldados, desesperados, intenta salir del horno que es el desierto en el que se han metido, mientras a su alrededor un enemigo invisible (los árabes), les van abatiendo uno a uno y la locura comienza a apoderarse de ellos.

Desde un punto de vista formal, la película es ciertamente una obra menor. Su duración no llega a los 70 minutos, el guión es sencillo, y, de entre el reparto que compone la patrulla, sólo destacan Boris Karloff, y Victor McLaglen, en el papel del sargento, unánimemente reconocido como el mejor de la película. Sobre el primero, que interpreta a un fanático religioso, las opiniones oscilaron, desde una sobreactuación consciente, a sugerir que volviera al cine mudo. La cinta se basa en un libro de Phillip MacDonald, titulado Patrol, y fue candidata al Oscar a la Mejor Banda Sonora, por la partitura de Max Steiner.
A pesar de que desde la lejanía sea una película menor, es una película que ha creado escuela: Se menciona constantemente como referencia conceptual para Ridley Scott y su Alien, con un temible enemigo desconocido, que sólo aparece al final de la película. Además, la película, que fue secuela de una similar, muda, de 1929, del mismo título, dirigida por Walter Summmers (parece que los remakes no son cosa de hoy en día), sentó las bases para la fórmula que se repetirá en Bataan, y en Objetivo Birmania: Entorno exótico, enemigo invisible y cruel, grupo en el cual sus componentes van cayendo uno a uno, claustrofobia…. Existe otra película, similar a la patrulla perdida en todo menos en la localización ( la jungla ), que no he podido localizar, pero que, junto con todas las demás, nos muestra cómo a pesar de ser una obra muy menor de John Ford, una buena idea siempre prende.
Se trata, en definitiva, de una película correcta, muy sencilla, pero que, aun en su “insignificancia”, ha pasado a la Historia del Cine por crear escuela.
Que aproveche

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