‘La cosa’: Un remake escondido dentro de una precuela

Las críticas de Óscar M.: La cosa (The thing)

La precuela de La cosa actúa como el propio extraterrestre de la película, toma a su víctima, la película predecesora (y posterior argumentalmente, aunque previa en su filmación) y la imita a la perfección. Con unos necesarios (y evidentes) cambios, básicamente, es la misma película casi treinta años después.
La poca originalidad que presenta la propuesta está en el origen del extraterrestre y en la sustitución del protagonista masculino (Kurt Russell, en la original) por una protagonista femenina (Mary Elisabeth Winstead), lo que viene siendo conocido como “el efecto Ripley”, dado que ahora se estila más que sean ellas las heroínas que se enfrentan a los monstruos.

Exceptuando estos dos detalles, La cosa plagia descaradamente el esquema, el argumento, los sobresaltos y las metamorfosis de la película de 1982; es, en definitiva, un remake encubierto. Abusa en exceso de las transformaciones del alienígena, hasta el punto que el espectador terminará por aborrecer tanto la apertura corporal de humanos como la amalgama bicéfala que persigue a los protagonistas.
Es evidente que se han intentado incluir y repetir los mejores momentos de la película de John Carpenter, pero en lugar de quedar como un homenaje, consiguen que el espectador piense que el extraterrestre es repetitivo y torpe, ya que la mayoría de las escenas en las que el bicho se transforma son excesivamente similares a las ya vistas en la anterior película.
Es tal la imitación que ni esquema argumental se libra: volvemos a encontrarnos con la sospecha de que todos los integrantes de la expedición pueden ser “la cosa”, los análisis de sangre (aquí convenientemente modificado para que no pueda ser acusada de plagio descarado), los sospechosos aislados en un barracón, las persecuciones por los (idénticos) pasillos y un final cuasi idéntico al de la original.
Se desaprovechan elementos que se esperaban se desarrollaran, como la nave espacial, el origen del extraterrestre o, sin ir más lejos, el aspecto real y original del visitante. La película pasa tan rápido a ser la misma que el espectador pensará que el propio alienígena está copiando e imitando el “modus operandi” de la original.
Un cúmulo de despropósitos que no logran salvar ni las interpretaciones (correctas en su mayoría, pero tampoco destacables, ya que de lo que se trata es de ver en qué orden van a ir muriendo), ni la fotografía (similar a la película de Carpenter y con poca poca personalidad), ni la dirección (Matthijs van Heijningen Jr. hace lo que puede en una adaptación en la que se ve que la sombra de Universal es muy alargada).
La jugosa idea de realizar una precuela de La cosa era muy tentadora, pero, desafortunadamente, el encargo a Eric Heisserer (el guionista) le ha venido grande y se ha limitado a plasmas las mismas escenas con diferentes actores. Además de no aportar ningún elemento nuevo a la trama, ensombrece a la original, usurpando su título, su argumento y su idea que, aunque no era original, al menos, era diferente a las versiones anteriores.

Algo similar ha sucedido con casi todas las películas de terror de los años setenta y ochenta: tras conocer “el origen” de Freddy, Jason, Cara de cuero y Michael Myers (todas precedidas por aquel -doble- fracaso  comercial llamado El exorcista: El comienzo) ahora le toca el turno a los monstruos míticos; y bien podrían haberla titulado “La cosa: el origen” y no hubiera sido muy diferente del producto final.

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Un comentario sobre “‘La cosa’: Un remake escondido dentro de una precuela

  • el 19 octubre, 2011 a las 8:37 pm
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    He de decir que me tenía mucha peor pinta en los primeros trailers de lo que he visto en las últimas semanas.
    Me gusta mucho la cosa.Me encanta. Un detalle genial de la peli es que es una de las pocas peliculas n las que no sale ni una tía!!! y en este precuela-remake me ponen a "Lucy Genaro-McClane" al frente de las operaciones…
    Llevo tiempo siguiendo este proyecto y en sus origenes sonaba muy bien, luego pinto mal y ahora parece simplemente olvidable.

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