‘El origen del planeta de los simios’. Digna precuela de un clásico

Las críticas de David Pérez “Davicine”: El Origen del Planeta de los simios


Cuando hablamos de reinicio o remake, lo normal es que comparemos la película que vemos con la original en la que se basa y, por regla general, suele salir mal parada la nueva versión. Ahora bien, cuando hablamos de precuela no debemos tener la misma mentalidad, pues no prentenden dar un nuevo enfoque ni aportar mejoras a la original, tan sólo complementar las ausencias narrativas que pudieran haber quedado en el espectador al no conocer que es lo que había llegado a suceder previamente a lo visto en la original.
Pues ese es el caso de El origen del planeta de los simios, una película que retoma una historia de la década de los 70, que tuvo multitud de secuelas, e incluso un remake dirigido por Tim Burton, pero que ahora coge la base de la película original para ir más allá, y contarnos como llegó a estar la Tierra tal y como la conocimos en El Planeta de los simios. Obviamente, viendo las películas en el nuevo orden, deja sin cierta sorpresa al espectador de la original, pero sirve de complemento perfecto a una historia de por sí impactante, y que ahora realmente nos hace reflexionar sobre lo que el ser humano es capaz de llegar a hacer con tal de curar ciertas enfermedades, pasando por encima de la ética profesional y humana, y sacrificando lo que más se quiere para conseguir el objetivo.

Diez años han tenido que pasar desde que Tim Burton destrozara la película original de 1968, pero 20th Century Fox ha sabido levantarse de aquel golpe y realizar esta precuela, que no tiene relación con la versión de Burton, siendo Rupert Wyatt quien coge las riendas de este proyecto en el que destaca, sobre todo, el impresionante repertorio de efectos especiales, logrando mostrar simios artificiales con movimientos fluidos, pero sin olvidar una trama con peso aderezada de una temática provocadora.
Quizás el único fallo de esta película no venga en sí de la propia película sino de las expectativas del espectador medio, que puede creer que está ante una película repleta de acción, y se queje del tiempo que debe pasar en la película hasta arrancar la acción, algo poco habitual en una macroproducción veraniega, pero realmente la película debe mostrarnos a conciencia los distintos personajes y la idea central de la película debe sentar las bases desde el principio, a través de un arranque suave,… pero finalmente la película funciona como un todo, cuando todo está dicho y hecho.
La película nos traslada a un futuro próximo, en San Francisco. En la compañía biomédica Genesys trabaja el Dr. Will Rodman (James Franco), quien se encuentra en estudiando con simios un nuevo medicamento llamado ALZ-112 que puede tener el poder de regenerar las células del cerebro. Obviamente, y como es de esperar, ocurre un incidente con el simio con el que está experimentendo, y deben cerrar el laboratorio. Ahora bien, descubren una cría recién nacida del simio conflictivo, y Will se lo lleva a casa para salvarle la vida y quedarse con él y su padre, quien sufre Alzheimer (John Lithgow). Ambos llaman a la cría César, y el simio crece con una inteligencia por encima de lo normal, y una curiosidad natural por el mundo exterior. Ese es el arranque de esta historia en la que César está a punto de encabezar un levantamiento contra los seres humanos a su cargo que, si no se detiene, podría tener consecuencias catastróficas para el mundo.
Una historia sólida y repleta de subtramas, que puede ser demasiado precipitada para la escasa duración de la película, pero son capaces de llevar la historia de forma cómoda, sin sobresaltos. Poco a poco, según crece César, la película avanza hacia su climax. Rupert Wyatt, ayudado de forma excepcional por su director de fotografía Andrew Lesnie, maneja la acción de forma coherente y con un buen nivel de suspense, todo ello ayudado por el gran trabajo de Andy Serkis, fundamental en su labor de prestarse para la captura de movimientos de César y dotar de vida “humana” e inteligente al simio protagonista.
James Franco, sorprendente en 127 Horas, una película en la que practicamente trabajó sólo, aquí se ve rodeado de personajes, humanos y simios, y consigue retratar a un científico soñoliento. Freida Pinto deja a un lado su explosión en Hollywood gracias a Slumdog Millionaire y quizás no logra cautivarnos con su personaje, parte fundamental en la historia de amor innecesaria en la historia: Una experta en animales incapaz de descubrir que algo se oculta tras la gran inteligencia de César. Y no podemos olvidarnos de John Lithgow, haciendo del padre del científico, y que, como es habitual en él, logra a la perfección interpretar a una persona enferma, que a pesar de ser un secundario logra un gran trabajo, mientras que Tom Felton, abandonando su protagonismo en la saga Harry Potter, es meramente un personaje secundario sin demasiada trascendencia.
Quizás le podamos echar en cara a esta película que retoma una historia mil veces vista en el cine, en forma de pandemia y ataque a la población humana, pero, al estar repleta de guiños a la original, que no desvelaremos para disfrutarlos más en la película, la película juega a llevarnos hacia la historia que conocemos. Por desgracia termina en un final potencialmente inútil, que nos deja abiertas las puertas a una secuela.
Independientemente tengamos que esperar una secuela o no, El Origen del Planeta de los simios consigue evocar en nuestra memora la película original, sin tener que estropear su recuerdo, y satisfacer a los fans de la saga original que queríamos conocer como llegó a estar el mundo que Charlton Heston nos presentó.

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