‘El origen del planeta de los simios’: Prometedor reinicio de la saga

Las críticas de Óscar M.: El Origen del Planeta de los Simios

James Franco interpreta a un exitoso científico que cree haber encontrado la cura para el Alzehimer mediante la alteración genética de células cerebrales. En su afán por ayudar a su padre enfermo, va más allá y consigue que se creen nuevas neuronas, lo que incrementa la inteligencia. Tras las primeras pruebas con éxito se decide comenzar a testar en simios, lo que originará un aumento de su inteligencia y, en consecuencia, un deseo desmesurado de libertad.
Lo que en principio fue planteado como un remake de El planeta de los simios ha terminado convirtiéndose en la explicación de cómo tomaron el control del planeta, y servir de precuela a las películas que forman parte de la saga de los años 70. Un movimiento bastante inteligente, teniendo en cuenta que el factor sorpresa final de la entrega original es una de las imágenes más icónicas (e imborrables) del cine.

Uno de los puntos a favor de la película es situar la acción en el momento actual, ya que ayuda a darle un toque de realidad a la película, sin alejarlo totalmente de la ciencia ficción en la que está enmarcada. Las situaciones representadas en la película tienen un nivel de realismo que, en ciertos aspectos, la convierten en un documental: la ambición de la industria farmacéutica por alcanzar éxitos médicos con el único fin económico o la revolución de las masas oprimidas cuando son conscientes de su infravaloración social.
Este último aspecto es el hilo conductor y la conexión con la anterior saga (y con el libro), cuando los simios son conscientes de su lugar en la escala evolutiva (tratados como mascotas o como conejillos de indias para experimentos) deciden revelarse contra la sociedad que los ha esclavizado y maltratado, dando lugar a una revolución contra los humanos y una batalla por el control del planeta. Es, en definitiva, un reflejo de la lucha de clases sociales por un tratamiento igualitario y la abolición del servilismo y la esclavitud.
La película está, también, plagada de guiños cinéfilos (algunos muy sutiles) a El planeta de los simios (la película original de 1968), al resto de la saga, a King Kong o a 12 monos (seguramente sin intención ni con la idea de conexión del título), que harán que los seguidores de la saga original no se vayan a casa descontentos con esta nueva re-imaginación del universo simiesco.
A pesar del ritmo creciente y de la espectación que se va creando durante toda la película, el deseo de iniciar una nueva franquicia ha provocado que el primer final (porque la película tiene otro final durante los títulos de crédito iniciales) sea un poco anticlimático y demasiado bucólico para el tono de las anteriores películas. Y, aunque, las escenas de la batalla final son bastante impresionantes (desafortunadamente, los mejores planos pueden verse en el tráiler, por lo que se han auto-boicoteado el factor sorpresa) parecen quedarse algo cortas en el conjunto (probablemente con la idea de batallas a escala más planetaria en posteriores entregas).
Las escenas con simios (virtuales) son totalmente un acierto, consiguiendo unas dosis de realismo e integración de la acción en pantalla superiores a las de actores con máscaras (los gestos faciales o las miradas son impresionantemente reales); a pesar de que la última versión de Tim Burton, realizada hace ya 10 años, sí los empleó (y los resultados también fueron satisfactorios). Donde sí se aprecia el procesamiento virtual es en las transiciones entre escenas (en las elipsis temporales) y en las escenas donde el simio aún no es adulto (probablemente por la reducción a escala del actor).
El trabajo de los actores es bastante decente, James Franco no sobresale mucho en el conjunto (el papel es bastante simple y secundario, pero él tampoco se esfuerza mucho), ya que el simio es el principal protagonista; pero la peor parte se la llevan los actores Andy Serkins, Tom Felton o David Hewlett (el primero con la cruz de que nunca se ve realmente su cara en pantalla; los demás encasillados en papeles que ya han representado anteriormente: Felton en la saga Harry Potter, Hewlett en la serie Stargate: Atlantis).
Sin embargo, el producto final es bastante digno, prometedor (esperemos que la revolución se prolongue en más entregas) y cumple (correctamente) con las expectativas creadas. Si El origen del planeta de los simios tiene éxito veremos cómo los simios han vuelto para quedarse y tomar el control.

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