Lanzamientos de enero en DVD de Divisa Home Vídeo

Seguimos informando de los lanzamientos de los distintos sellos que estan llegado a las tiendas a largo del mes de enero, y hoy le toca el turno a Divisa Home Vídeo.
Por un lado, ofrece una buena selección de cine de la Segunda Guerra Mundial, destacando:
Ha llegado el Águila
Basada en el bestseller de Jack Higgins, retomaba el argumento de la cinta británica Went the Day Well?, rodada por Alberto Cavalcanti en 1942 —y basada en un relato de Graham Greene—, en la que los habitantes de un pequeño pueblo daban alojamiento a un batallón de soldados que resultan ser paracaidistas alemanes. El director, tras años de estudio de los hechos históricos y los más mínimos detalles cotidianos para dar realismo a su relato, creó un apasionante relato que se convirtió en un inmediato best-seller mundial y fue llevado al cine poco después, en adaptación del guionista Tom Mankiewicz —hijo del venerado realizador Joseph Leo Mankiewicz—, por el experto John Sturges, autor de La gran evasión, Estación Polar Zebra, Conspiración de silencio y Los siete magníficos.
John Sturges, un realizador con una especial intuición para elegir los repartos de sus películas, contó en esta ocasión con Michael Caine, Donald Sutherland, Robert Duvall, Jenny Agutter, Donald Peasence, Anthony Quayle y Jean Marsh.

La Batalla del Río de la Plata
Uno de los últimos títulos bélicos de los legendarios Michael Powell y Emeric Pressburger, aunque rodado en 1956, estaba ambientado en los inicios del conflicto —al igual que Los invasores— y recogía uno de los primeros sucesos importantes de la Segunda Guerra Mundial. Rodaron esta película con una fidelidad y minuciosidad tales que les llevó a dar en los títulos de crédito trato estelar a los barcos ‘actores’ que ‘interpretaron’ los papeles de los verdaderos protagonistas del histórico enfrentamiento.
En 1939, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, el acorazado alemán Graf Spee, que se encuentra en aguas del Atlántico, aprovecha su situación de ventaja para impedir a la Marina Británica hacer llegar suministros a las islas. Tres cruceros ligeros ingleses se enfrentan al gigante alemán.
John Gregson, Anthony Quayle, Ian Hunter, Patrick Macnee y Peter Finch protagonizan este clásico del cine bélico en el que también podemos ver a Christopher Lee, al futuro realizador de Cowboy de medianoche John Schelesinger y al cantante, actor, dramaturgo, compositor y exmarido de Joan Collins, Anthony Newley.
Dos Mujeres
En 1943 Alberto Monravia se instaló en Fondi, localidad próxima a la región de Ciociaria, al sur de Roma. Allí conoció de primera mano las ‘marochinate’, violaciones masivas a las mujeres de la región —y el asesinato de unos 800 hombres que trataron de impedirlo— llevadas a cabo por los Goumiers, tropas coloniales marroquíes que ayudaron a los franceses en la batalla de Montecasino del 18 de mayo de 1944. El general Alphonse Juin había prometido a sus hombres libertad e impunidad absolutas. Las más de 7.000 violaciones incluían mujeres entre 10 y 86 años, niños y algunos hombres. Moravia, profundamente afectado por el suceso inició la redacción de una novela que finalizó en 1957 y fue magistralmente llevada al cine en 1960 por Vittorio de Sica.
Esta película presenta a Cesira, una mujer que decide abandonar Roma a causa de los intensos bombardeos. Espera encontrar para ella y su hija Rosetta de 13 años un tranquilo refugio en su pueblo natal al sur de la capital. En el transcurso del viaje ambas son violadas por un grupo de soldados en una iglesia. La brutal experiencia impide a Cesira establecer una relación con un joven intelectual que se ha enamorado de ella.
Con tan sólo 25 años Sofia Loren inició el rodaje de la película que le reportaría un Oscar a la Mejor Actriz. El primero que se concedió a un intérprete no estadounidense por una actuación que no fuese en inglés. El impacto de su creación —reconocida y premiada en los cinco continentes— casi eclipsó a sus compañeros de reparto que incluían a un jovencísimo, pero ya veterano, Jean-Paul Belmondo, Eleonora Brown, Carlo Ninchi y Andrea Checchi.
Pero no sólo de cine bélico vive el cinéfilo, y por ese motivo también ofrecen una selección de largometrajes, entre los que destacamos:
La última seducción
Si Mickey Spillane hubiese descrito a Bridget Gregory casi con seguridad lo hubiese hecho empezando con Era hermosa, era inteligente, con más curvas que una montaña rusa y olía a peligro a cien kilómetros. Pero era mi tipo de mujer. Bridget, además, tiene unas metas que alcanzar y no quiere perder mucho tiempo en lograrlo.
Casada con un médico, Clay Gregory, lo convence para que les venda drogas destinadas a usos medicinales a unos traficantes. Una vez efectuada la transacción, Bridget abandona a Clay llevándose el dinero obtenido que casi alcanza el millón de dólares. Deja Nueva York y, en espera de que amaine el revuelo organizado, se refugia en una pequeña localidad donde su magnetismo atrapa a Mike Swale. Bridget decide utilizar a su ingenuo enamorado para deshacerse para siempre de Clay que necesita recuperar el dinero y pagar las deudas adquiridas para poder efectuar el negocio inicial.
Fue una de las grandes cintas renovadoras del cine negro en los 90 y Linda Fiorentino la gran heredera de las Lana Turner, Barbara Stanwyk, Ava Gardner o Jane Greer de la era dorada del género. Su interpretación, justa merecedora de un Oscar, desgraciadamente quedó fuera de las nominaciones ya que, antes de que el film fuese estrenado con gran éxito en salas, fue emitido en una cadena por cable estadounidense, abortando todas las posibilidades de entrar en la competición por los Premios de la Academia.
El cuarto protocolo
En 1968, un acuerdo de no proliferación nuclear fue acordado entre las más poderosas potencias nucleares. El Cuarto Protocolo del acuerdo prohibía el uso de armas nucleares de un modo no convencional como envío por correo, colocarlas en cerca del objetivo y detonarlas a distancia… Pero violando ese protocolo una bomba va a explotar en las inmediaciones de una base norteamericana en Inglaterra, simulando un accidente que culpe a Estados Unidos de almacenar armas nucleares en lugares no autorizados.
El encargado de montar las piezas de la bomba es el implacable Valeri Petrofsky, un metódico, frío y sanguinario agente de la KGB que se encontrará en Inglaterra con la agente Irina Vassilievna, experta en bombas. Un accidente permite al agente del MI5 John Preston descubrir una pieza de material radioactivo utilizada en los detonadores de bombas nucleares.
El realizador John McKenzie, director asimismo de El cónsul honorario, La conspiración de Dallas (Ruby) y Código Azul, adaptó con pulso firme y una creciente dosificación de la intriga y la acción presentes en el best-seller de Frederick Forsyth (Chacal, Odessa) quien también colaboró en el guión desarrollado junto al dramaturgo y guionista George Axelrod (La tentación vive arriba, Desayuno con diamantes, El mensajero del miedo). A crear la adecuada atmósfera de atenazante intriga ayuda la excepcional banda sonora del gran Lalo Schifrin y las perfectas caracterizaciones de Michael Caine, Pierce Brosnan, Ned Beatty y el inolvidable Max Headroom.
Sorgo Rojo
Zhang Yimou, uno de los más importantes realizadores chinos de la actualidad con una excepcional filmografía que incluye títulos como La linterna roja, Vivir, Mantén la calma y las espectaculares Hero, La casa de las dagas voladoras o La maldición de la flor dorada, tuvo uno de los más brillantes debuts de los últimos años del siglo pasado con Sorgo Rojo.
La extraordinaria fotografía de Gu Changwei, con su asombrosa utilización de los tonos rojizos, y la magnética presencia de la bellísima Gong Li fueron sólo dos de los muchos méritos de este film que inicia su relato con la venta de la joven Jiu’er a un viejo bodeguero leproso para que contraiga matrimonio con él. Tras la muerte del anciano Jiu’er prosigue al frente del negocio elaborando vino de sorgo, una de las bebidas tradicionales chinas, y logra convertirlo en un floreciente negocio y centro de una próspera comunidad. Pero la invasión japonesa aporta otro tono de rojo a los campos y ciudades, el rojo de la sangre.
El imperio de los sentidos
Sada Abe entra a trabajar como camarera en un hotel propiedad de Kichizo Ishida. Con su nuevo trabajo espera dejar atrás la prostitución que la ha ayudado a sobrevivir en los últimos años. Kichizo es un mujeriego que no tarda en incluir a Sada en sus continuas sesiones de placeres gastronómicos y sexuales. El encuentro entre los dos provoca en ambos una arrolladora reacción a la que se entregan ciegamente. Por primera vez Sada se encuentra con un hombre que la satisface plenamente y Kichizo con una mujer que desata su fantasía y le descubre niveles de placer cada vez más extremos. El simple contacto de sus pieles hace que un fuerza magnética incontrolada les impida separarse.
Basándose en un suceso real que convulsionó a la sociedad japonesa en 1936, Nagisa Oshima logró realizar el film en régimen de coproducción con Francia, de este modo pudo enviar los negativos a dicho país y efectuar allí el montaje final ya que de otro modo jamás hubiesen sido posibles unas imágenes tan explícitas. En Japón el film se sigue distribuyendo con un efecto de emborronado sobre los órganos sexuales de los intérpretes. Al margen de la polémica provocada —sigue estando prohibida su exhibición en muchos países—, es uno de los máximos logros cinematográficos en plasmar el amor y su materialización a través del sexo. Sin duda una de las grandes obras maestras de Nagisa Oshima a quien, desgraciadamente, una sucesión de embolias apartaron del cine hace años.

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