Keanu Reeves no echa de menos a Neo

“No echo de menos a Neo. Tuvo una buena vida. En realidad me da pena el chico: lo único que quería era salir con Trinity, tener niños e ir a trabajar”, bromeó ante un reducido grupo de periodistas, aunque, más en serio, señaló que la película fue para él una “gran experiencia vital”.

Reeves afirmó además que le gustaría volver a trabajar con los hermanos Wachowski (los directores de esa cinta) y que de hecho en alguna ocasión han contemplado esa posibilidad, aunque los proyectos finalmente no salieron adelante.

El actor se encuentra estos días en el festival internacional de cine de Marraquech, en cuya inauguración se proyectó el pasado viernes Henry’s crime, su último largometraje, en el que dice haberse sentido “muy involucrado” y que considera un “buen giro” en su carrera.

En el largometraje, Reeves interpreta a Henry, un cobrador de peajes que es acusado de un robo que no ha cometido y pasa tres años en prisión, donde comparte celda con Max (James Caan), con quien acuerda robar un banco cuando salgan de la cárcel, un plan que cambiará su rumbo cuando conozca a Julie (Vera Farmiga).

“Es una fábula”, explicó Reeves. “A mi personaje le ocurre algo, no está despierto ni dormido, ha dejado de ser útil en el mundo. Decide ir a prisión para escapar de su vida, ¡qué decisión tan extrema! Pero empiezan a pasarle cosas que influyen en los demás y acaba ayudándoles. Esa evolución como personaje fue un buen viaje para mí”.

Reeves colaboró además en la escritura del guión y en la producción, dos oficios que ha disfrutado y que le han llevado a pensar en que le gustaría dirigir, algún día, su propia película.

“Ser parte de la creación de algo que otros artistas van a desarrollar fue algo nuevo y un placer para mí. Trabajar durante cuatro años en un guión que luego James Caan o Vera Farmiga leyeron y les gustó hasta el punto de querer actuar en él es un placer”, explicó Reeves, que también ha sido productor de algunas cintas.

Reeves dejará hoy Marraquech para viajar a China, donde está previsto que empiece próximamente el rodaje de su próxima película, 47 Ronin, basada en la historia real de 47 samurais japoneses que en el siglo XVIII se vieron obligados a suicidarse por el rito tradicional del “seppuku” por lealtad a su señor feudal.

“Es una historia de venganza. Es como un “western”, de hecho el director lo llama un “eastern”, adelantó sobre este proyecto, “una gran producción muy ambiciosa” en la que dice tener “muchas ganas” de participar.

Así, negó haber estado evitando participar en otro gran proyecto de estudio, sino que, por el contrario, no había tenido ocasión de trabajar en una cinta de estas características, y por eso ahora le resulta “muy agradable haber sido invitado de nuevo”.

Aunque considera haber “tenido la suerte de participar en muchos tipos de películas”, en el imaginario del cine, Reeves sigue asociado a personajes heroicos como los que interpretó en Matrix o Speed.

Sin embargo, afirma que le gustan los papeles de villano, que le resultan “liberadores”.
“Hacer del malo es divertido. Los malos no tiene confusiones ni ambivalencia. No se preguntan si deberían o no hacer algo. Son muy claros”, explicó.

Fuente: EFE

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