‘El escritor’: Mucha intriga y buena actuación en una película con altibajos

Las críticas de Carlos Cuesta: El escritor

 

Ha sido la gran vencedora de los premios del cine europeo y está también reciente su estreno en DVD y Blu-Ray. Con El escritor nos encontramos frente a una película que nos hace pasar por la inquietud, la sospecha, el rubor o la indignación mientras nos sostiene en la incertidumbre. Una película recomendable que no tiene peros en la actuación, ni en la puesta en escena aunque muestra altibajos de intensidad e interés que nos llevan al desapego, pese a todo.
La premisa de la película se basa en la ambición, en la influencia y el poder. Ewan McGregor interpreta al escritor en la sombra al que se le ofrece el encargo de terminar la autobiografía de Adam Lang (Pierce Brosnan) ex primer ministro británico, después de que el anterior escritor, un hombre de confianza, fuera hallado muerto. Barajadas las hipótesis de si ha sido un suicidio o un accidente, la editorial le ofrece un acuerdo económico que finalmente no querrá rechazar.
Pronto descubrirá que el papel que juega no está fuera de peligro pues hay muchos ojos puestos en el manuscrito que se le encomendará: espías, detractores políticos de Lang, el Gobierno de Estados Unidos (aliado de durante su mandato) y además la opinión pública, cuando el Tribunal de la Haya decida investigar al ex mandatario como culpable de crímenes de guerra. Su supuesta colaboración con la CIA en el transporte ilegal de presos, uno de los cuáles murió en un interrogatorio, le pondrá en una delicada situación a Lang y al hombre encargado de revisar el libro.
La historia se convertirá en un cruce de intereses y de pequeños secretos: los del cliente que quiere pasar a la posteridad por su valía política y una autoridad propia; la editorial, que pretende sacar tajada de las circunstancias; la mujer del estadista (Olivia Williams) despechada, dejada aparta y que esconde más de un secreto, y el propio escritor, al que la curiosidad le empuja a buscar la verdad más allá del dinero fácil.
Todo ello a pesar de que la laxitud moral con la que parece desenvolverse el personaje de Ewan McGregor le colocaba en una situación cómoda y, sin embargo, es incapaz de no tirar del hilo de las pistas que su predecesor ha dejado tras él. La presencia del fallecido se hace palpable en el recuerdo de sus allegados, en sus propias intenciones de hallar la verdad que flotan en el ambiente tan espesas como los objetos y como algunos momentos del filme.
El clima de tensión, de peligro, las dudas sobre si estará cayendo en la paranoia, conducen al protagonista por el filo de la navaja. Las infidelidades, la sombra del colaboracionismo servil con Estados Unidos, la delicada situación de Lang y los intereses de la CIA se enmarañan y dejan a la luz una única verdad: el escritor no sabe por dónde le viene el viento, y esa impotencia es la que inflama su orgullo, más allá de su curiosidad, y hace que busque los hechos más allá del relato que se muestra ante sus ojos.
Interesante personaje protagonista que McGregor sabe aprovechar, solvente actuación secundaria de Pierce Brosnan, que da prestancia al papel de primer ministro y adecuada actuación de una irritante Olivia Williams (en su papel, me prefiero). A pesar de todo, aunque el peso de toda película descansa de alguna forma en los autores, la mano de Roman Polanski dirige la trama de tal manera que da un peso a lo que no se ve, a una angustia inmaterial que cobra entidad propia, sitúa la acción en un lugar hostil por el clima y apartado en lo geográfico. Así la voz grave del personaje de James Belushi es más que suficiente, por teléfono y con pocas palabras, para agobiar al escritor con una exigencia velada que angustia al propio espectador, como si fuera él quien tuviera que escribir el libro.
Obviando el retoque fotográfico para incluir rostros en algunos fotografías, que es muy extraño, el resto de la película tiene mucha entidad por la fotografía, por el apoyo de la banda sonora, por una atmósfera que nos ubica física y mentalmente donde están los personajes y por un relato que nos descolocará por momentos y nos hará sospechar de los intereses de todos los implicados. Una película, en definitiva, para los que gozan del cine negro y las conspiraciones.

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