‘Buried (Enterrado)’ nos arrastra a lo más profundo de nuestros temores

Las críticas de David P. “Davicine”: Buried (Enterrado)

Buried (Enterrado) es una película muy poco habitual, y, por tanto, no se merece una crítica o análisis ordinario, pues sería injusto para ella. Por ese motivo, antes de comenzar con la crítica, vamos a repasar términos e ilustraros con un par de definiciones de palabras que aparecen en la Real Academia Español.
Magistral: adj. Dicho de un instrumento: Que sirve de término de comparación, por su perfección y exactitud, para los ordinarios de su especie.
Sobrecogedor, ra: adj. Que sobrecoge, atemoriza o sobresalta.
Pues bien, al igual que la película tiene un título tan sencillo como Enterrado, que con una sola palabra lo dice todo, la crítica podríamos realizarla con cualquiera de estos dos términos, y sería más que suficiente.
Buried es magistral, pues sobresale por encima de las películas de su género, teniendo en cuenta que yo la introduciría dentro del género thriller… un thriller repleto de tensión desbordante, a raudales. Es una película que roza la perfección técnica, sin necesitad de alardear con miles de planos distintos, de efectos por ordenador,… pero también es exacta, pues nos permite ver lo que el director quiere que veamos en cada momento, ni más ni menos, nos muestra con gran exactitud todo lo que rodea al protagonista, facilitando que vivamos de primera mano las experiencias que él sufre durante toda la película.
Buried es también sobrecogedora, pues, como la misma palabra indica, atemoriza “y” sobresalta. Sentimos miedo aunque no sea una película de terror, pero las experiencias vividas son tan reales que podemos ponernos con facilidad en la piel del protagonista y pensar cómo las viviríamos… y, sobre todo, sobresalta, pero no por la búsqueda de escenas fáciles para que nos lenvatemos de la butaca,… sobresalta nuestros corazones, nuestra respiración, nos asfixia hasta que no podamos respirar y, entonces, poco a poco, libera el peso que nos oprime el pecho para volver a ponerlo sobre nosotros con más fuerza y dejarnos sin aliento.
Pensar que todo ésto lo experimentamos con una película centrada en un personaje enterrado vivo puede parecer exagerado, y, de hecho, la propuesta, a priori, era muy complicada aunque la trama no lo fuera. Casi todos pueden llegar a pensar que se necesitaba a un actor de cierto renombre como Ryan Reynolds para atraer la atención, pero su director, Rodrigo Cortés, logra que esa historia de un hombre enterrado en un ataud en medio del desierto iraquí funcione, y, además, de forma impactante.
Comparar a Cortés con Hitchcock es demasiado prematuro, pues el director, con sólo una película anterior a sus espaldas, todavía tiene que mostrarnos una larga filmografía para evaluar su trabajo en toda su extensión, pero si podemos decir que esta película tiene toques de los grandes directores del género, repleta de la tensión que sólo los más grandes han logrado plasmar en pantalla, como el propio Hitchcock, además de haber definido el director la película como hitchcockiana de varias maneras, donde Irak es el McGuffin. Pero también se permite el lujo de recordarnos al mejor Spielberg, el Spielberg de los setenta, aquel director creativo y capaz de inventarse una película, generando situaciones de ansiedad con los objetos más cotidianos, todo ello gracias al uso de planos increíbles y una gran inventiva.
Quizás estemos ante la película de un actor o la película de un director, pues cualquiera de los dos, Reynolds o Cortés, pueden sentirse orgullosos de haber creado, a través de interpretación y su visión, respectivamente, un espectáculo unipersonal en la que sucede mucho más de lo que creemos aparentemente. Una historia simple, una ubicación simple, pero una dirección y una interpretación complejas y grandiosas, aunque todo ello también se debe a la base de la película, al guión en el que pocos creían, pero que emanaba intensidad de principio a fin.
El uso de la luz acompaña toda la película, teniendo un peso fundamental a la hora de mostrar las escenas y la ansiedad que el protagonista siente. Si el Dogma lograba mostrar situaciones muy personales y que asociaramos una película a ese estilo con tan sólo ver un plano, Cortés va a conseguir que a partir de ahora podamos ver como suyos planos en películas posteriores gracias al fantástico uso de la luz que realiza y que, seguramente, empleada de cualquier otra forma, hubiera hecho que fuera una película más. La luz y la oscuridad son dos actores extras, brillando de forma propia como la historia. Y es que, aunque muchas más personas merecen nuestros elogios, Cortés tenía un trabajo difícil, al igual que Eduardo Grau, su director de fotografía.
Al haber sido montada por el propio director vemos lo que él ha deseado que vieramos, cada secuencia se ha rodado pensando en cómo debía ser, en que debía mostrar, y permitirnos simplente vivir las experiencias, emocionarnos cuando debemos emocionarnos, sonreir, si es que está permitido en un thirller, y entusiasmarnos, darnos un poco de esperanza y de luz en tan sombría aventura. Se ha filmado y mostrado con planos claustrofóbicos, pero sin alardes, vemos primeros planos extremos, vemos planos de la visión en primera persona del protagonista, así como movimientos de cámara muy limitados, pero suficientes para que veamos la amplitud de lo que se desarrolla.
Es difícil comparar Buried con otras películas, pero podemos decir que se trata de la mejor película del género “hombre enterrado” que hay en la hsitoria del cine. Una película innovadora con una gran actuación, una dirección impresionante y una tensión que nos arrastra hasta lo más profundo del cine.

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3 comentarios sobre “‘Buried (Enterrado)’ nos arrastra a lo más profundo de nuestros temores

  • el 3 septiembre, 2010 a las 9:52 am
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    Qué ganasss por diossss. Llevo leyendo críticas desde enero y los medios mas importantes de todo el mundo la ponen de obra maestra para arriba. por dios es tannnn buena??? 1 de octubre ya!!

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  • el 3 septiembre, 2010 a las 8:38 pm
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    No podemos comparar a Cortés con Hitchcock, en primer lugar porque Concursante no tiene nada que ver. Pero sí que podemos afirmar que aquí hay trazos de su esencia. Creo que con el tiempo puede ser recordado como uno de los mejores directores españoles. Seguro que con el tiempo tenemos más joyas firmadas por él.

    Gracias por comentar en mi blog. Ah, y por cederme el asiento en el cine. Un saludo.

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