‘Astroboy’: Un mero homenaje a la obra de Tezuka

Las críticas de David P. “Davicine”: Astroboy


Astroboy es el personaje manga creado por el gran dibujante japonés Osamu Tezuka, siendo, a la vez, el primer manga de la historia que ha cruzado todas las fronteras y asentó las bases de un estilo peculiar y singular para futuros autores.
Ahora bien, esta película de animación 3D (que no en cines 3D) es la versión coproducida por Estados Unidos, Japón y Hong Kong, pero donde se nota más el estilo, el guión y el gusto occidental que oriental. El director David Bowers ha intentado mantener la esencia de la serie original de cómics, pero ha sido incapaz de lograr tal fin, creando una película para disfrute de los más pequeños que a los fans del manga original dejará muy frios. A excepción del personaje principal y algunos pocos secundarios, el resto de personajes presentes en la película tienen muy poco que ver con Astroboy, el que conocemos de hace décadas, y no sólo se aleja por un diseño más típico de películas o series americanas, sino por la personalidad y características de todos ellos.
La película hace un gran uso de todo lo que conocemos de la robótica actual, con lo que sabemos gracias a Philip K. Dick de las relaciones entre el hombre y a máquina, pero tambié con detalles leídos en la obra de Asimov o Brian Aldiss, de quienes hemos visto en el cine adaptaciones como Blade Runner, Yo, robot, y A.I. Inteligencia Artifical. En todas ellas se ha mostrado la relación entre nosotros, los humanos, y las máquinas, así como lo que pueden y no pueden hacer, las leyes de la robótica, y los dilemas de las maquinas que acaban creyendo que son humanas. En Astroboy tenemos un refrito de todas ellas, pero sin llegar a la majestuoasidad de algunas de las mismas, y, ni siquiera, a la espectacularidad que ofrecían. Lo que parece es que, el autor, viendo que tomaba más referencias occidentales que orientales, ha creído necesario aportar algo de esencia anime a la película, por lo que ha creado algunos personajes que bien podrían haber salido de algunas películas de Miyazaki, e incluso peleas entre robots al más puro estilo Dragon Ball. Pero eso no dota a una película de un origen manga, pues para ello debería haber respetado más el original, creando finalmente una película inspirada en la obra de Tezuka, y no basada en ella.
En toda producción estadounidense animada buscan una linea argumental con grandes dosis de humor, que sirve para deleite de niños y no tan niños. De la misma forma, estudios como Pixar siempre han buscado personajes emotivos y graciosos que sirvan de secundarios de lujo para amenizar algunas escenas menos relevantes… pero aquí sólo logran tener un quiero y no puedo. La película no tiene el desahogo humorístico que se espera de una producción que no busca la solided argumental del original, y ni siquiera logra nada más allá de un mero plagio de personajes que nos recuerdan a otros vistos en Wall-E, por ejemplo. Y si de personajes secundarios nos quejamos, ni que decir tiene que echamos de menos un malo malisismo, alguien a quien odiar, y no un villano que sea una caricatura de si mismo, tirando más hacia el malo de Austin Powers que a un malvado en toda regla, a aquel que podamos odiar y sintamos alegría al ver que nuestro héroe deba enfrentarse a él.
Algo que echamos en falta es, en la parte de doblaje, un poco más de garra en los personajes. En Estados Unidos ha contado con un reparto de dobladores de lujo, encabezado por Nicolas Cage, Freddie Highmore, Kristen Bell, Samuel L. Jackson y Charlize Theron, y nosotros no pedimos actores o estrellas de esa talla para nuestro idioma español, pero sí que, en las escenas que deben ser tensas, manifiesten dicha tensión, pues parece que han realizado una actuación plana, en parte por la falta de garra en los personajes, y en parte por la falta de sobresaltos en el ritmo de la película.
Al menos, en la parte de la animación cumple, pues sin llegar al nivel de películas de Dreamworks o Pixar, logran crear personajes complejos, caricaturescos, sin una compleja animación, pero tenemos que pensar que el público al que va destinado no reclama grandes alardes tecnológicos, como podemos reclamar de la saga Toy Story o Shrek, donde los padres van con sus hijos al cine, o ni siquiera necesitamos la excusa de ir con un niño al cine para pasar un rato agradable. Aquí buscaban un sector abierto de público y se han quedado, a pesar de la compleja trama en la que se basa, en una película infantil animada que no pasará a la historia, pero que los críos quizás quieran saber más de este desconocido robot para ellos, debido a su corta edad.
Como homenaje a Tezuka está claro que cumple, pero si esperabamos una película a la altura de la obra maestra que adapta, tendremos que seguir esperando. Mientras tanto, los peques pasaran un rato ameno.

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