Las críticas de Laura Zurita:
Apuntes para una ficción consentida
Lea Grand es una actriz suiza perdida en Madrid que busca su forma de ser actriz en un país en el que no nació. La ayudarán personajes dispares: una joven actriz, su expareja, un pianista que no habla, la vecina, un enfermero especialista en murciélagos. Pero está buscando en el lugar equivocado.
Apuntes para una ficción consentida está escrita y dirigida por Ana Serret Ituarte, y en su reparto encontramos a Isabelle Stoffel, Àlex Brendemühl, Violeta Rodríguez, Manfred Liechti y Mona Petri. La película se ha estrenado en España el 17 de julio de 2026 de la mano de Begin Again Films.
Cine de observación
Apuntes para una ficción consentida pertenece al cine de observación que mira a sus personajes muy de cerca en su día a día, sin progreso narrativo ni la necesidad de grandes historias. Ana Serret Ituarte, documentalista con un Goya en el cajón, firma aquí su primer largometraje de ficción. Su bagaje de directora de documental se nota en su manera de enfrentarse a la película: deja hacer a sus personajes, mira la ciudad con un interés genuino y permite que las escenas se sucedan con calma, sin la obligación de aferrarse a una trama convencional.
El punto de partida es sencillo: Lea Grand es una actriz suiza que vive en el barrio de La Latina sin terminar de encontrar su sitio. La película es una ficción consentida: Serret la construyó a partir de las vivencias reales de Isabelle Stoffel, su protagonista y colaboradora habitual de Jonás Trueba (cuya huella, por cierto, se nota en esta película), con quien los límites entre ficción y no ficción no están claros ni definidos.
Uno de los temas centrales es el desarraigo. En cierta manera, esta película se inscribe en un grupo de producciones sobre inmigrantes que se han hecho un hueco en las pantallas en los últimos tiempos. Lea ha emigrado a Madrid y, aunque quiere ser de la ciudad, aun así se siente lejos de casa. Al ser una inmigrante que viene del norte, su entrada en la capital es distinta de otras películas como El salto (Benito Zambrano, 2024) o Viaje al país de los blancos (Dani Sancho, 2026), con otros códigos y privilegios; pero el desarraigo, al final, es el mismo para todas. ¿O quizás no?
Hecha de instantes
Los apuntes del título se refieren a la estructura de la propia película; es una obra hecha de instantes, sucesos, encuentros, sin que haya un progreso narrativo ni una línea que los explique, tampoco es su intención. La directora confía en que nos interesen estos retazos de realidad, momentos en que se dejan fluir vivencias aparentemente inconexas. Con esto, a veces, Apuntes para una ficción consentida camina en círculos, o se estanca y se reitera: los momentos se suceden alrededor de la protagonista sin que suceda gran cosa relevante, excepto para el propio personaje en primera persona. Vemos, eso sí, la ciudad a su alrededor: un barrio en el que el aburguesamiento coincide con la chabolización, una ciudad familiar y conocida, un marco vivo para la historia. Si el espectador entra en el juego propuesto, puede ser una película emotiva en la que hallar experiencias vitales de uno mismo a modo de espejo. Si no se entra, la película queda en poco más que un ejercicio del que el espectador es ajeno.
Apuntes para una ficción consentida es la película de una directora que busca su mirada, y esa búsqueda exige la complicidad del espectador. Si el espectador no es cómplice, como es mi caso, la película se queda en un ejercicio, sin conmover ni impresionar.
¿Qué te ha parecido la película Apuntes para una ficción consentida?
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