Las críticas de Laura Zurita:
Cronos
Barcelona, 17 de agosto de 2017. El atentado de las Ramblas altera por completo la ciudad y pone en marcha el dispositivo Cronos, la operación policial destinada a localizar y detener a los responsables. Durante los cuatro días siguientes, mientras la información llega de manera fragmentaria y las distintas fuerzas de seguridad intentan reconstruir lo sucedido, la investigación se convierte en una carrera contrarreloj para localizar al último terrorista huido. Basada en testimonios reales de algunos de los implicados, la película reconstruye aquellos días desde el interior del dispositivo policial, entre la tensión, la incertidumbre, los errores, las decisiones políticas y la presión de una ciudad todavía conmocionada.
Dirección: Fernando González Molina. Guion: Alberto Marini. Reparto: Enric Auquer, Diana Gómez, Mónica López, Pablo Derqui, Israel Elejalde, Xavi Sáez, David Vert, Joan Pedrola, Mima Riera, José Pérez Ocaña, Marina Esteve, Moha Ben Moula, Ahmed Mehdi. Distribución: Beta Fiction Spain. Estreno: 4 de septiembre de 2026.
Investigación cuidadosa
Cronos cuenta una historia presente y sangrante: La investigación de los atentados terroristas de Barcelona y Cambrils en 2017. Son hechos recientes; hubo víctimas mortales que siguen muy presentes en la memoria de quienes los vivieron, por lo que la película tiene que ser cuidadosa con lo que cuenta. El equipo ha hecho su propia investigación (de hecho, parte de un trabajo periodístico de más de dos años de Nacho Carretero y Arturo Lezcano, además de testimonios de implicados) y afirma haber sido extremadamente fiel a los hechos en cada momento.
Buena parte de Cronos transmite la información que iban recibiendo los cuerpos de seguridad en relación a los atentados. En una primera escena caótica e impactante vemos qué experimentaron los allí presentes en los minutos posteriores a la tragedia. Más tarde, la película nos muestra luego cómo avanzó la investigación hasta llegar a su cierre. Cronos es eficaz, cuenta su historia de manera clara y descriptiva. No obstante, en algunos momentos el foco se hace menos claro y se introducen puntos de vista de carácter emocional que no le sientan nada bien. Es de suponer que se busca darle a la película un final más satisfactorio, con unas escenas que rompen el tono, colocadas ahí para que empaticemos con ciertos personajes.
Respetando la cronología, Cronos salta de Barcelona a Ripoll y a Cambrils siguiendo los hechos. La investigación policial, entregada punto por punto, tiene muchos huecos que se van rellenando mientras llega información de fuera, de otras partes de España y Europa. Esta maraña informativa es verosímil, compleja y retiene la curiosidad del espectador
Inmersos en esta atmósfera de peligro y amenaza, es penoso ver la lucha por la posesión del relato y por quién es el protagonista: Parece que lo más importante, para algunos personajes, es que disfruten más de haber sido ellos los que terminaron la operación que de que el peligro se haya neutralizado. Este escenario se sitúa en un momento concreto de la historia, muy complejo, que Cronos no explora.
Reacciones humanas
Es interesante mostrar las reacciones humanas y a veces fallidas de la policía, que son personas, al fin y al cabo. Sobre todo, los agentes de Ripoll se comportan como vecinos del pueblo más que como investigadores. Hay un momento especialmente logrado en el que a uno de ellos le cuesta aceptar que unos jóvenes a los que conocía puedan estar detrás de los atentados, y nos hace comprender la sensación entre los vecinos del pueblo.
La dirección de Cronos es eficaz, pero no brilla: funciona de manera invisible y en algunos tramos su formato de thriller se acerca más a una serie policial, casi documental, que a una película que busque transformar cinematográficamente estos hechos. En conjunto, la obra es irregular: Tiene una premisa interesante, un desarrollo interesante y un final malo. En mi opinión, tendría un cierre óptimo cuando murieran los últimos terroristas, y el resto es una terminación fallida.
La música acompaña discretamente, dejando que sean las sirenas, los teléfonos y las comunicaciones policiales los que construyan buena parte de la tensión. Los actores no son la prioridad en Cronos, solo tienen que cumplir dentro de la trama, ni más ni menos. Un poco mejor está Enric Auquer, al que se le da un papel más complejo.
En resumen, Cronos es una reconstrucción policial rigurosa y verosímil sobre los atentados de Barcelona y Cambrils que destaca por su diseño de sonido y su reflejo acertado de la perplejidad humana tras la tragedia. Sin embargo, la película resulta irregular por una dirección eficaz pero plana, unas interpretaciones puramente funcionales y, sobre todo, un tramo final forzado que intenta buscar la empatía emocional rompiendo el tono analítico que tan bien le funciona.
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