sábado, enero 10, 2026

Critica de ‘La vida de Chuck’: La vida llena de mundos

Las críticas de Laura Zurita:
La vida de Chuck

Parece que el mundo se está acabando y todo el mundo se está despidiendo de Chuck. Allá donde Marty (Chiwetel Ejiofor) va, no puede escapar de la cara de Charles Krantz (Tom Hiddleston): en carteles, escaparates y hasta anuncios de televisión. ¿Qué hace tan especial a este tipo con pinta de contable? ¿Por qué se merece una despedida de este calibre? La exmujer de Marty (Karen Gillan), sus compañeros de trabajo, sus vecinos y, básicamente, cualquiera, se han dado cuenta. La vida de Chuck se desvela ante ellos, desde una infancia con su abuelo Albie (Mark Hamill), que le enseña a ser contable, y su abuela Sarah (Mia Sara), que le transmite su pasión por el baile, hasta la puerta en la buhardilla en la que se esconde un oscuro secreto.

La vida de Chuck está escrita y dirigida por Mike Flanagan, basado en la novela corta de Stephen King incluida en If It Bleeds (2020). La película está protagonizada por Tom Hiddleston como Charles “Chuck” Krantz en versión adulta, Jacob Tremblay, Benjamin Pajak, Cody Flanagan como versiones más jóvenes de Chuck y Chiwetel Ejiofor, Karen Gillan, Mark Hamill, Mia Sara y Carl Lumbly, entre otros. La película se estrena en España el  17 de octubre de 2025 de la mano de Diamond Films.

Critica de ‘La vida de Chuck’: La vida llena de mundosBelleza e intensidad de las emociones

La vida de Chuck se ha convertido para mí en una de las experiencias más emotivas que he visto en el cine en bastante tiempo. Y digo emotiva, no porque su relato busque conmover por lo triste, sino porque está basada en la belleza e intensidad de los sentimientos más que en la narración en sí misma.

La forma de contar la historia puede sorprendernos. La vida de Chuck arranca por el final: un mundo en crisis, un Chuck adulto que muere de un tumor cerebral, entre mensajes de gratitud que aparecen en pantallas y carteles en medio de una atmósfera apocalíptica y silenciosa. Es una apertura poderosa que sirve para situar al espectador en el tono de lo inesperado y lo fantástico, pero con dimensiones humanas. Desde ese primer acto, donde el mundo ya está haciendo cosas raras, se nos convence de que estamos ante la escala humana de lo cósmico, ante esos fragmentos que hacen que una vida ordinaria esté llena de mundos.

En el segundo acto, La vida de Chuck retrocede en el tiempo. Chuck ya no es solo ese hombre enfrentado a su final, sino alguien vivo, maduro, con costumbres, relaciones, rasgos que lo definen. Un día aparentemente típico sirve para desplegar piezas del rompecabezas emocional: recuerdos, música, amistades, escenas sencillas que revelan quién es. Es aquí donde La vida de Chuck nos hace disfrutar de cada gesto y cada detalle. No todo se explica de forma explícita, pero poco a poco esas piezas se alinean, creando una sensación de hondura creciente.

El acto final de La vida de Chuck nos lleva a su infancia, a la juventud temprana, con sus maravillas y sus temores, sus descubrimientos y sus pérdidas. Ahí están las llaves: los orígenes que explican la crisis, los porqués de las elecciones de Chuck, los momentos que, mucho después, resuenan como causas invisibles de lo que ya vimos en el primer acto. No se trata sólo de volver atrás por nostalgia, sino de entender lo que hace que una vida deje huella, lo que hace que algo común alcance lo sublime.

Lo que más admiro de La vida de Chuck es que no sobreexplica. No se adorna con discursos ni rellena con melodrama. Cuenta lo justo para que lo que se ve tenga sentido, pero deja espacio para que lo que no se ve complemente el relato. Esa economía narrativa le da fuerza al relato, porque no hay nada más rico que lo que imaginamos.

Critica de ‘La vida de Chuck’: La vida llena de mundosRequiere tiempo y atención

La vida de Chuck pide del espectador tiempo y atención. Quien esté dispuesto a mirar con calma, a dejar que la película despliegue su tejido emocional, será recompensado porque es una película para saborear pacientemente.  Hay escenas que parecen simples y después revientan de emoción, y momentos aparentemente comunes que, en retrospectiva, son los que lo definen todo.

El mensaje de La vida de Chuck es rico, intenso, hermoso, resonancia de un verso de Walt Whitman: Soy multitudes. Porque cada persona está hecha de muchos mundos, de muchas edades, de muchas pequeñas vidas interiores. Chuck (un radiante Tom Hiddleston) podría haber sido muchas cosas, pero termina siendo nada más y nada menos que un hombre bueno, uno que sabe sostener la belleza secreta de lo cotidiano. Y hay una escena inolvidable cuando baila, cuando esa pasión escondida asoma, que nos conquista justo por eso.

En resumen, La vida de Chuck es una de las películas más emotivas y poéticas de los últimos años. Mike Flanagan transforma la historia de Stephen King en una meditación sobre la identidad que avanza con calma, sin sobreexplicaciones, confiando en la emoción más que en la trama. Hiddleston brilla en un papel íntimo sobre la belleza secreta de lo cotidiano.


¿Qué te ha parecido la película La Vida de Chuck?

La vida de Chuck

7.3

Puntuación

7.3/10

Descubre más desde No es cine todo lo que reluce

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario (si estás conforme con nuestra Política de Privacidad)

Síguenos

9,670FansMe gusta
2,070SeguidoresSeguir
500SeguidoresSeguir
23,108SeguidoresSeguir
5,210SuscriptoresSuscribirte
- Publicidad-

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

Crítica de ’Nouvelle Vague’: Imprescindible para cinéfilos nostálgicos

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: Nouvelle Vague La Nouvelle Vague es uno de los movimientos cinematográficos renovadores más importantes de cuantos surgieron a mediados...