sábado, febrero 24, 2024

Crítica de ‘Robot Dreams’: Animación de primer orden sobre la nostalgia y la amistad

Las críticas de Laura Zurita:
Robot Dreams

Dog vive en el East Village de Nueva York. El sentirse solo le lleva a fabricarse un robot de compañía que muy pronto se convierte en su mejor amigo. Con él comparte todas sus aficiones y pasa la gran parte de su tiempo libre. Un día de verano van a la playa y, por motivos evidentes, el robot no puede bañarse en el mar. Una serie de circunstancias hacen que Dog lo tenga que abandonar en la playa con gran pena, sembrando la duda de su reencuentro.

Robot Dreams es un largometraje de animación dirigido por Pablo Berger, con un guion basado en la novela gráfica del mismo nombre de Sara Varon. La película se estrena el 6 de diciembre de 2023 de la mano de Bteam Pictures.

Crítica de ‘Robot dreams’: Animación de primer orden sobre la nostalgia y la amistad

Una película adulta y muy especial

Robot Dreams es algo muy especial. Es una película de animación pero no para niños, aunque los niños también pueden disfrutarla. La premisa es sencilla y sugestiva, la historia de Dog, que para remediar su soledad se construye, como un Doctor Frankenstein bienintencionado, un amigo de metal.

En una época en la que la animación ha avanzado tanto en creación de animaciones altamente tecnológicas, con volumen, movimiento y mucho control sobre las texturas, Pablo Berger en Robot Dreams ha optado por una animación que adapta de forma impecable la de la novela gráfica original, muy sofisticada pero de aspecto simple, ingenuo, con trazos simples y redondeados, para contar su historia.

No hay actores bajo los personajes de Robot Dreams, porque no hay voces ni diálogos, como ya ocurría en otra película del mismo director, Blancanieves (2012). Las imágenes nos cuentan la historia, con algún texto escrito cuando es imprescindible. Se dice mucho en una caída de ojos, dos dedos que se enlazan o un movimiento perruno de rabo, creando una fuerte identificación con los personajes, sin caer en lo lacrimógeno.

La acción de Robot Dreams transcurre en una Nueva York idealizada, teñida de reminiscencias y cariño.  Hay un fuerte toque de nostalgia, y no pocas referencias a la vida de los 80, al menos como recordamos los 80 ahora. Todo transcurre en un tiempo pasado, el de la juventud del autor probablemente, que ahora será siempre mejor. La ciudad está llena de colores, de vida, de tipos especiales y de música. Flota un delicioso tono retro en la construcción del robot que lleva a cabo Dog, a base de llaves inglesas y paciencia, pero con un cariñoso recuerdo a los muebles que hay que montar, como los proverbiales de Ikea. No faltan las referencias cinéfilas, como las tardes compartidas con amigos en las salas de cine, y las cenas solitarias delante del televisor, que recuerdan directamente a El apartamento (Billy Wilder, 1960). A lo largo de la película, también, se hace referencia a la preciosa El mago de Oz (Victor Fleming, 1939) y a su hombre de hojalata, que tanto deseaba tener un corazón.

Robot Dreams también comenta de forma discreta defectos muy comunes, pero no por eso menos dolorosos. Hay personajes que destrozan aparatos valiosos para aprovechar una minucia. Tampoco se libra el uso de la burocracia, con su necesidad de múltiples copias y su indiferencia para con los sentimientos y las vidas.

Robot Dreams

Historia pausada y fluida

En Robot dreams no hay diálogos, como ya se ha comentado, pero sí un guion sólido y bien construido. La película tiene un buen ritmo, pausado pero fluido, contando una historia compleja, pero manteniendo siempre un eje central, sin distracciones. Eso permite que la película tenga una duración por debajo de las dos horas, lo que hoy por hoy es de agradecer.

La película habla de sentimientos como la amistad, la soledad y la nostalgia, pero también del hecho de que hay varias vidas posibles. En un cierto nivel, esta película recuerda a la estupenda Vidas Pasadas (Celine Song, 2023), que tanto hemos disfrutado este mismo año. Las dos películas son muy distintas en lenguaje, en tono y es puesta en escena, pero comparten la delicadeza y la sensibilidad con la que tratan los sentimientos y las relaciones humanas, aunque los humanos en Robot Dreams sean peludos y tengan cuatro patas, o estén hechos de tornillos y lata.

Robot Dreams es maravillosa, una película muy especial, hecha con mucho cariño a la animación tradicional, a Nueva York y al cine. Sin diálogos ni voces en off, las imágenes nos hablan con elocuencia y delicadeza de amistad, separación y nostalgia, y de que la felicidad en varias vidas es posible.


¿Qué te ha parecido la película Robot Dreams?

Robot Dreams

8

Puntuación

8.0/10

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