Crítica de ‘El milagro del Padre Stu’: El combate de la fe

Las críticas de Daniel Farriol:
El milagro del Padre Stu

El milagro del Padre Stu (Father Stu) es un drama estadounidense escrito y dirigido por Rosalind Ross que cuenta una historia real sobre Stuart Long, un boxeador convertido en sacerdote que inspiró a innumerables personas durante su viaje desde la autodestrucción hasta la redención. Está protagonizada por Mark Wahlberg (Spenser: Confidencial, Marea negra), Mel Gibson (Misión Panamá, El atracador perfecto), Jacki Weaver (La familia Bloom, Never Too Late), Teresa Ruiz (Perros, Ruido), Annet Mahendru, Winter Ave Zoli, Ronnie Gene Blevins y Malcolm McDowell. La película se estrenó en cines en España de la mano de Sony Pictures el día 13 de Mayo de 2022. Ahora puede verse en plataformas como Movistar+ o Rakuten TV.

Un drama biográfico inspirador, bienintencionado y, también, rutinario

El milagro del Padre Stu es un bienintencionado drama religioso que está inspirado en la vida real de Stuart Long, un boxeador anticristiano que, tras padecer un accidente de tráfico que casi le cuesta la vida, acabaría convertido en un influyente sacerdote de la comunidad católica de Montana. Al mismo tiempo, desarrollaría una extraña enfermedad degenerativa que le dejaría postrado para siempre en una silla de ruedas lo que no menoscabaría sus convicciones. La directora novel Rosalind Ross convierte la historia de este hombre en una película de más de dos horas que sigue los rutinarios parámetros de un biopic con formato televisivo, la única salvedad es poder contar con un reparto de relumbrón que otorga cierto empaque al conjunto.

El filme se acerca a la fe y a la espiritualidad de una manera un tanto superficial para así poder abarcar tanto a un público creyente que encuentre en la historia un material suficientemente enriquecedor como a ese otro público de ateísmo recalcitrante que sufriría sarpullidos en su piel ante un panfleto católico. Es por eso que el guion se permite varias licencias dramáticas para poner en imágenes la biografía del personaje que perjudican la credibilidad del proceso de redención y reconversión por el que pasará el protagonista. Aún así, seguro que el público más devoto encontrará aquí un filme de su agrado por los valores familiares que defiende y por esa visión blanqueadora que tiene de la Iglesia como institución centralizadora de la fe cristiana.

El boxeador que cambió los guantes por el hábito de sacerdote

El «milagro» al que se refiere el título español de El milagro del Padre Stu no es nada sobrenatural ni requiere de intervención divina, es la transformación espiritual de un hombre. Stuart Long (Mark Wahlberg), conocido amigablemente como Stu, era un bala perdida de temperamento sarcástico que procedía de una familia humilde y con padres separados, Bill (Mel Gibson) y Kathleen (Jacki Weaver), los cuáles le transmitieron su sentimiento anticatólico. Durante su etapa universitaria destacó en deportes como lucha libre, fútbol americano y boxeo, éste último se le daba tan bien que pensaba dedicarse profesionalmente a ello hasta que sufrió una lesión en la mandíbula que le obligó a retirarse. Estamos, pues, ante la historia de superación de alguien que debió reinventarse varias veces a pesar de los obstáculos que le puso la vida y que no harían otra cosa que fortalecer aún más su fe.

Tras dejar el boxeo quiso convertirse en actor de Hollywood, pero su éxito se redujo a la aparición en un par de comerciales. El punto de inflexión le llegó a los 31 años cuando fue embestido por dos coches mientras viajaba en motocicleta, eso cambió drásticamente el rumbo de su vida y le hizo replantearse las creencias que tenía hasta entonces. Una gran influencia fue la joven catequista de la que se enamoró, Carmen (Teresa Ruiz), quien le acercaría a una doctrina católica que siempre había rechazado.

Tras ocupar 13 años de su vida recibiendo formación cristiana fue ordenado como sacerdote en la Catedral de Santa Elena en una época en la que ya había sido diagnosticado de miositis, enfermedad muscular degenerativa que finalmente le dejaría postrado en una silla de ruedas, sin que eso le impidiera oficiar misas en su concurrida parroquia. En esencia, todo lo que cuenta la película es cierto.

Funciona mejor en la ligereza que en la trascendencia

El milagro del Padre Stu tiene una primera parte bastante desenfadada que se centra en las desventuras de un joven Stu peleando en el cuadrilátero y soñando con hacerse famoso en la meca del cine. En paralelo, se nos muestra su creciente interés hacia Carmen que será lo que finalmente le conecte con la liturgia eclesiástica en una subtrama con demasiadas concesiones a la comedia romántica clásica.

Sin embargo, durante la segunda mitad el filme se vuelve más espiritual al tratar temas como la enfermedad, la fe, el perdón y la redención, aunque es durante esos momentos cuando la directora titubea con una narrativa plúmbea que flirtea con lo melodramático sin llegar a profundizar nunca en los temas teológicos ni las reflexiones morales profundas que se plantean. Más que un acercamiento serio a la transformación espiritual de un hombre, la película acaba siendo una catequesis infantiloide acerca de las virtudes de la doctrina cristiana que difícilmente convencerá a los más agnósticos.

Por suerte, el buenhacer del actor Mark Wahlberg, ferviente católico que no tiene miedo a manifestarlo en público, junto a otros secundarios de lujo con los que parece compartir fe, son los que verdaderamente consiguen fortalecer una película demasiado edulcorada que, aún estando repleta de buenos y respetables sentimientos cristianos, hubiera caído en el olvido más absoluto por carecer de la emoción o la profundidad necesarias para que su discurso trascienda a todo tipo de público.


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El milagro del Padre Stu

6

Puntuación

6.0/10

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