Crítica de ‘La chica de la ventana’: Cuando tu vecino es un asesino en serie

Las críticas de Daniel Farriol:
La chica de la ventana

La chica de la ventana (The Girl at the Window) es un thriller australiano con toques de comedia negra que está dirigido por Mark Hartley (Patrick, Machete Maidens Unleashed!) y que cuenta con un guion escrito por Terence Hammond (Last Dance, Four Corners) y Nicolette Minster (Kinne Tonight, Larry the Wonderpup), basado en una historia del primero. La trama sigue a una adolescente que, tras mudarse con su madre a una nueva casa para rehacer su vida tras una tragedia familiar, está convencida de que el vecino y nuevo novio de su madre es el asesino en serie que aterroriza al pueblo. Nadie le cree.

Está protagonizada por Radha Mitchell (Silent Hill, The Crazies), Ella Newton (Harrow), James Mackay, Vince Colosimo, Jackson Gallagher, Sharon Johal, Lachie Millar y Lauren Goetz. La película está distribuida por Inopia Films y puede verse en plataformas como Movistar+ o Filmin desde el 19 de Enero de 2023.

Una ventana abierta al cine ochentero

La chica de la ventana es un clásico thriller de intriga con aroma televisivo y enfoque de comedia negra que nos remite al cine de intriga que se hacía en los años 80 bajo el punto de partida e inspiración primeriza de La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954).

La trama nos presenta a una inquieta adolescente, Amy Poynton (Ella Newton), que tras la trágica muerte de su padre que presenció en primera persona, se muda junto a su madre Barbara (Radha Mitchell) a una casa apartada de la vorágine diaria de la ciudad para poder superar mejor el trauma. Mientras la chica lidia con la culpa y la pérdida descubrirá que su nuevo vecino, Chris Mancini (Vince Colosimo), el cuál también se convertirá en el nuevo pretendiente de su madre, tiene la extraña costumbre de realizar salidas nocturnas con el coche a altas horas de la madrugada. Eso le llevará a relacionarlo con un asesino en serie que están secuestrando y matando a varias jóvenes del pueblo, por lo que decidirá investigarlo por su cuenta cuando nadie le cree.

La premisa nos sonará a mil veces vista, ya que son muchas las películas que siguieron la estela voyeurista del indiscreto LB «Jeff» Jefferies hitchcockiano para convertir el aburrimiento o soledad de sus protagonistas en una apasionante aventura detectivesca donde el vecino de turno se convierte en una amenaza criminal. Sin embargo, la apuesta del director Mark Hartley va aún más allá y su mirada se extiende hacia un cine de entretenimiento sin pretensiones donde tienen cabida otras referencias ochenteras como son el cine de Brian De Palma o la mismísima Noche de miedo (Tom Holland, 1985) en la que un adolescente descubría que su vecino era un vampiro.

Un experto en cine de explotación haciendo comedia negra juvenil

Y es ahí donde se desarrolla el verdadero espíritu de La chica de la ventana que, a través de una historia trillada, juega con el homenaje cinéfilo como acto puramente recreativo. No hay que olvidar que el australiano Mark Hartley es un estudioso enamorado del cine de explotación, la Serie B y las cintas VHS, algo que demuestra en sus monumentales trabajos documentales como Not Quite Hollywood: The Wild, Untold Story of Ozploitation! (2008), centrado en la exploitation australiana de los años 70-80 donde tiene como maestro de ceremonias a Quentin Tarantino; Machete Maidens Unleashed! (2010), sobre la exploitation de los 70 filmada en Filipinas con la participación del maestro Roger Corman; o Electric Boogaloo: The Wild, Untold Story of Cannon Films (2014), sobre las estrategias publicitarias de la exploitation setentera de la mítica productora Cannon Films donde aparece otro maestro como Tobe Hopper.

Esas son las influencias de Hartley y con esos ojos hay que ver su película para poder valorarla. Bajo su imagen arquetípica, La chica de la ventana no es el thriller de intriga que haría un cineasta educado bajo el influjo de las plataformas o el terror elevado. Tampoco es casualidad, pues, que el anterior filme de ficción del director fuera Patrick (2013), remake de la peli de culto australiana que dirigió Richard Franklin en 1978 sobre un asesino en estado de coma con poderes telequinéticos. Con todo ese mugriento bagaje cultural de cinefília de videoclub lo que sí se echa en falta en La chica de la ventana es un mayor arrojo hacia el divertimento sangriento o incluso el terror casposo para no quedarse a medio camino en su propuesta referencial.

La película se convierte, entonces, en una comedia de intriga demasiado blanca e intrascendente que pierde parte de su esencia gamberra por el camino para acercarse al público juvenil actual que no tiene conocimiento del género que se hacía en los años 70-80. El guion juega al despiste con las típicas triquiñuelas y giros sorpresa (alguno bastante efectivo), pero debes tener en cuenta que la trama está repleta de situaciones inverosímiles que no deben ser analizadas de manera clínica, son piezas del juego para construir un festín genérico donde lo único que importa es la pura diversión en el cliché. A eso hay que sumarle la presencia de una scream queen como Radha Mitchell que aquí le pasa el testigo a su hija ficticia, una convincente Ella Newton. La chica de la ventana es una mamarrachada para pasar el rato y nada más, pues ni tan mal, oye.


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La chica de la ventana

6

Puntuación

6.0/10

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