Crítica de ‘Avatar: El sentido del agua‘: Un maravilloso viaje a Pandora

Las críticas de Laura Zurita:
Avatar: El sentido del agua

En Avatar: El sentido del agua, secuela de Avatar (2009), nos trasladamos diez años después de la primera batalla de Pandora entre los Na’vi y los humanos, Jake Sully (Sam Worthington) vive tranquilamente con su familia y su tribu. Él y Ney’tiri han formado una familia y hacen todo lo posible por permanecer juntos, debido a los problemas matrimoniales y a los roles que cada uno debe que desempeñar dentro de la tribu. Sin embargo, deben abandonar su hogar y explorar diferentes e inhóspitas regiones de Pandora, adentrándose en el mar y haciendo pactos con otros Na’vi de dichas regiones.

Cuando una antigua amenaza resurge, Jake debe volver a librar una difícil guerra contra los humanos. Pese a la adversidad, Jake acaba haciendo nuevos aliados, algunos de los cuales ya viven entre los Na’vi y otros con nuevos avatares. Con una nueva guerra en marcha, Jake y Ney’tiri tendrán que hacer todo lo posible para permanecer juntos y cuidar de su familia y su tribu.

Avatar: El sentido del agua está dirigida po James Cameron, que también ha escrito el guion junto con Amanda Silver. El reparto es excelente con Sam Worthington, Zoe Saldaña, Sigourney Weaver, Michelle Rodríguez,Stephen Lang, Giovanni Ribisi, Joel David Moore, C. C. H. Pounder, Wes Studi Laz Alonso. La película se estrena en España el 16 de diciembre de 2022 de la mano de 20th Century Studios.

Avatar y Pandora

La película Avatar, del 2009, en su día fue una revelación y una revolución. En mi caso concreto, porque yo estaba en la fase de desdeñar el cine de acción y aventuras, centrada como estaba en obras más intelectuales y, al menos en principio, más de autor. Me acerqué a Avatar por curiosidad, y me rendí a ella por su belleza y su perfección.

El cine es el arte de las imágenes y movimiento, y el arte es emoción, lo que Avatar cumple con creces. James Cameron y su equipo habían creado un mundo, Pandora, lleno de formas de vida, vibrante y hermoso, habitado por Navis, seres hermosos y altivos de color cobalto que se movían con agilidad entre la selva minuciosamente recreada.

Avatar no era solo técnicamente revolucionaria por lo bien que manejaba el 3D como técnica. A diferencia de otras películas, en ésta el lenguaje cinematográfico se ajustaba a la tecnología, de tal manera que Avatar no se rodó como una película de animación, sino que planos y encuadres estaban hechos para aprovechar al máximo las posibilidades de las tres dimensiones, contando con la profundidad y el relieve de los objetos, plasmando el espacio  entre ellos.

La película se apoyaba en un esquema de corte clásico: la historia de amor entre Jake el marine y  Ney’tiri la salvaje, una Pocahontas azul y esbelta, y era emocionante, como lo era la lucha por la libertad de un pueblo que se rebela contra el invasor. Los Na’vi triunfaban y conseguían reconquistar su mundo, enviando a la gente del cielo, los terrícolas, de vuelta a casa, excepto aquellos que respetaban y cooperaban con los Na’vi. A esto se le sumaba  un mensaje ecologista claro y transparente, y una estupenda imaginería visual, y con esos elementos llegó directo al corazón del público convirtiéndose en el mayor éxito de taquilla de la historia durante muchos años.

La segunda película del mundo de Pandora, Avatar: El sentido del agua, se ha hecho esperar. En parte, por el deseo del equipo creativo de entregar una serie de películas (4 en total) con un guion coherente y rodadas al mismo tiempo, con la intención de que tengan consistencia interna y aspecto similar. Cameron, además, es un notorio perfeccionista, y quería conseguir la técnica perfecta en la captura de las actuaciones de los actores y para reflejar Pandora y sus maravillas. La pandemia de Covid también contribuyó al retraso y el resultado final es que Avatar: El sentido del agua llega trece años después de la primera entrega.

Pero la espera ha merecida la pena. Cameron nos entrega una experiencia visual fuera de serie, que hace que más que ver una película, vivamos dentro de un mundo. El punto de inicio es sencillo: En Pandora también ha pasado el tiempo y Ney’tiri y Sully han formado una familia. Los hijos mayores están en plena adolescencia, con todo lo que ello conlleva de crecimiento y también de rebelión. Ese proceso de maduración es de suponer que será uno de los temas de las nuevas películas. La acción se pone en marcha cuando llega una nueva oleada de invasores, dispuestos a apoderarse de Pandora y a vengarse de lo que consideran una traición de Jake.  Y esta vez tienen nuevas armas y nuevas posibilidades, en la que la tecnología de construcción de avatares puede utilizarse para la guerra.

La familia como tema

La familia es un tema importante en las nuevas películas de Avatar. Los lazos de sangre se revelan fuertes y poderosos, y, en ciertos momentos, determinantes. Pero la familia es mucho más que la sangre, los lazos emocionales son tan fuertes y robustos como los genéticos. Las relaciones entre padres e hijos pueden ser complicadas, sobre todo teniendo hijos adolescentes, y Jake descubrirá que ser padre de familia es muy diferente a comandar unos soldados porque los hijos tienen que crecer y tener vida propia.

La personalidad de los chicos se va desarrollando, por lo que  está claro que están llamados a tener un papel cada vez más relevante en las próximas entregas. Dentro de esta familia, asimismo, Ney’tiri es fuerte e independiente. En un apunte gracioso, en una escena un archiamericano marine la llama “Señora de Sully”, y eso suena a insulto, cuando está claro que Ney’tiri es mucho más que eso, que en los Na’vi las mujeres se bastan y sobran. No voy a desaprovechar la ocasión de comentar que una de nuestras heroínas azules está encinta, y entra en acción con su hermoso vientre redondo, una imagen preciosa y poco corriente, un comentario sobre que no hay contradicción entre ser madre y ser fuerte, y la naturalidad con las que los Na’vi bien las diferentes épocas de sus vidas.

El capitán Ahab en Pandora

En Avatar: El sentido del agua pasamos mucho tiempo disfrutando de la belleza de Pandora, ya no solo de los bosques, sino también del medio marino. Es una experiencia maravillosa sumergirse en las maravillas del mundo submarino y sus criaturas, con la intención clara de hacernos amarlas y crear respeto a ese medio, tan cercano pero tan desconocido.

De una forma elegante y pertinente, Cameron hace un comentario a la caza de ballenas azules. Los Tulkun son, como los cetáceos terrícolas, unos seres poderosos, pacíficos e inteligentes. Para conseguir una determinada sustancia se las persigue y sacrifica. Su caza es despiadada, cruel y sangrienta, y  el dolor de la criatura indefensa es palpable. Esta parte de la película retrotrae al espectador al gran clásico Moby Dick, con un capitán Ahab, sádico y despiadado, que se regocija en su poder sobre los animales. Ya en la novela la descripción de la muerte de Moby Dick es terrible, pero en la película está más claro que el humano no es el héroe, se trata más bien de la lucha desigual de un hombre armado de tecnología avanzada contra un ser inteligente y sensible. El director toma partido, y nosotros también.

Una película sobre hombros de gigantes

Avatar: El sentido del agua está llena de referencias y citas. Se recuerda a Avatar, de tal manera que los espectadores que no la hayan visto pueden entrar sin problemas en Avatar: El sentido del agua. Otras citas tienen un leve toque humorístico, como la de la conocidísima escena de la reflexión de Hamlet, que nos deja ver que el personaje en cuestión no es precisamente reflexivo. Cabe también destacar las escenas que nos hacen recordar a Apocalypse Now, con helicópteros sembrando la muerte y la destrucción en una guerra que no es solo contra los habitantes, sino también contra el territorio.

Cameron también se apoya en sus propias películas, como Abyss, con los sugerentes seres marinos y el agua tomando vida propia. En unas secuencias muy especiales, el director nos recuerda que es el autor de Titanic, y que conserva la misma capacidad de compaginar imágenes grandiosas con una gran tensión dramática. Pero Cameron ha aprendido mucho desde entonces, tiene otra tecnología a su disposición y se supera a sí mismo, con lo que la última hora de Avatar: El sentido del agua es un verdadero prodigio visual.

Grandes actuaciones azules

La técnica de captura de las actuaciones, muy sofisticada, consigue que se aprecien los matices de las actuaciones de los actores, lo que hace que percibamos que vemos a personas de verdad, solo que esbeltas y azules. Sigourney Weaver ha trabajo a fondo su expresión corporal, encarnando con gracia y vivacidad un personaje muchas décadas más joven.

Y Zoe Saldaña tiene uno de los mejores momentos de la película, pasando de madre abnegada a furia de la naturaleza en un instante. Los rasgos añadidos, como los movimientos de orejas y colas, hechos con un realismo y precisión fuera de serie, completan el conjunto y vemos actuar a personas reales, solo que azules y alargadas.

Una experiencia maravillosa en su imperfección

La película tiene sus aspectos débiles, que esperemos que mejoren en las sucesivas entregas. La estructura central recuerda mucho a la primera película y, dado que tanto como los protagonistas como los antagonistas son los mismos, se siente un tanto repetitiva. El desenlace no es tal, es más bien como ver el final de un capítulo de una serie, ya que se deja abierta la puerta a las películas que vendrán a continuación, que esperemos tengan otros desarrollos.

Avatar: El sentido del agua es larga, muy larga, pero merece la pena. No es una película perfecta, y si se va a la sala de cine con la intención de encontrar defectos, seguro que los hay, pero esta actitud sería desperdiciar esta maravilla de la belleza y la emoción. Avatar: El sentido del agua es una película hecha para que el espectador se deje conquistar, una experiencia en la que sumergirse y fluir, viviendo en Pandora durante horas. Con todo esto, el espectador va a apreciar a fondo no ya solo de la estupenda tecnología y los efectos visuales sino también las maravillas de Pandora y sus habitantes. Hay que vivirla y gozarla en pantalla grande y en 3D, ya que Avatar: El sentido del agua es belleza y emoción, y Pandora un mundo que uno no debe perderse.


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Avatar: El sentido del agua

8.5

Puntuación

8.5/10

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