Crítica de ‘Red Rocket’: Una sátira con perdedores, donuts y porno

Las críticas de Daniel Farriol:
Red Rocket

Red Rocket es una comedia dramática estadounidense que está dirigida por Sean Baker (The Florida Project, Tangerine) que también co escribe el guion junto a su colaborador habitual Chris Bergoch (Warren the Ape, Greg the Bunny). La historia sigue los pasos de una ex estrella del cine porno que se encuentra arruinada y regresa a la casa de su ex esposa para intentar establecerse un tiempo, encontrar trabajo y comenzar una nueva vida.

Está protagonizada por Simon Rex (Scary Movie 5, National Anthem), Bree Elrod (Sometimes I Think About Dying), Brenda Deiss, Suzanna Son (The Idol, Secret Escort), Vickie Pearce, Ethan Darbone, Judy Hill y Shih-Ching Tsou. La película tuvo su estreno en España en la sección Perlak del Festival de San Sebastián de 2021. Se estrenó en salas comerciales de la mano de Universal Pictures España el día 6 de Mayo de 2022. Ahora puede verse en Movistar+ desde el día 11 de Diciembre de 2022.

Un personaje y un actor que comparten un pasado vinculado al porno

Red Rocket es una película independiente que fue rodada en secreto durante el confinamiento, con una cámara de 16mm., un presupuesto limitado y un equipo de filmación formado solo por 10 personas, y sin apenas tiempo para ensayos ni repetir tomas pese que varios de los actores no eran profesionales. El director Sean Baker hizo de la dificultad una virtud que aprovecha esa espontaneidad en cámara para realizar una de sus habituales radiografías sobre la white trash estadounidense mediante personajes que han nacido para perder y perderse mientras buscan su trozo de pastel del tan cacareado sueño americano.

En esta ocasión nos trasladamos a un pequeño pueblo de Texas al que regresa Mikey (Simon Rex), apodado «Sable», un cuarentón que se encuentra completamente arruinado tras haber disfrutado algunos años de cierta notoriedad en Hollywood trabajando como actor en la industria pornográfica. Sin dinero ni maletas, se presenta sin avisar en la puerta de la casa donde vive su esposa, Lexi (Bree Elrod), con la que no se habla desde hace tiempo y con la que había realizado varias películas X antes de caer ella en las drogas y la prostitución. La mujer ha perdido la custodia de su hijo y vive en la casa con su madre, Lil (Brenda Deiss), una gruñona cuya única ocupación es pasarse las horas mirando la TV. La descripción de personajes que hace el director es demoledora, pero la película prefiere optar por un enfoque humorístico de tan severa situación.

Lo curioso es que el propio Simon Rex, quien interpreta al soñador Mikey, antes de destacar en la vida real como actor, modelo, rapero y presentador de programas musicales, también tuvo un pasado similar que le llevó a aparecer masturbándose en diversas películas pornográficas bajo el seudónimo de «Sebastian» para poder costear la manutención del hijo de su novia de entonces. Sean Baker es un tipo listo que busca potenciar el realismo de sus películas utilizando ciertos paralelismos entre los personajes y los intérpretes que escoge para darles vida.

El agujero de los donuts

Red Rocket es una comedia afilada que contiene grandes dosis de ironía para acompañar las peripecias de ese hombre-niño que subsiste echándole morro y picaresca a la vida. Pero él no es el único que se comporta de esa manera. Por ejemplo, tanto su esposa como su suegra lo acogen en casa para aprovecharse del dinero que pueda traer a casa sin tan siquiera preguntar cómo lo gana, por no hablar de ese extravagante vecino, Lonnie (Ethan Darbone), que se pasa el día en el centro comercial haciéndose pasar por un veterano de guerra para ganarse la atención y el dinero que necesita.

Mikey no conseguirá trabajo estable en ningún sitio, su edad e inexperiencia laboral no ayudan, así que pronto preferirá escoger el camino más fácil, en este caso, haciendo de «camello» para una traficante del barrio que le suministra pequeñas cantidades de marihuana. Sin embargo, todo puede cambiar para él (al menos, en su cabeza) cuando conoce a Strawberry (Suzanna Son), la joven empleada pelirroja de una de las franquicias del «Donut Hole» (cafetería que vende distintas variedades de las ahora llamadas berlinas).

El hombre se obsesionará con la chica, de tan solo 17 años, seduciéndola hasta el punto de querer convencerla para hacer porno con él y devolverle así a su añorado estatus anterior. Y es que el tipo no sabe hacer otra cosa, aunque a estas alturas ya necesite tomar viagra para mantener su vigor habitual. Por otro lado, la pizpireta jovenzuela no es tan ingenua como parece y, en definitiva, ve una oportunidad en esa relación para salir de un pueblo en el que también se encuentra varada sin oportunidades de prosperar. Todos los personajes de la película son como el establecimiento de los donuts, les ha tocado el agujero en sus vidas.

Una sátira de la Norteamérica trumpista

Lo más destacado que tiene Red Rocket es esa ambientación sucia y sudorosa que impregna toda la pantalla mediante situaciones esperpénticas que nos harán reír, pero que en el fondo desentrañan una forma de vida dramática que se mueve entre la miseria y el desencanto. La mala suerte que acompaña a los personajes se resume en un diálogo donde Mikey le cuenta a su amigo Lonnie que perdió la oportunidad de seguir rodando secuelas de la versión pornográfica de Fast & Furious porque él era quien interpretaba en esa parodia el personaje de Paul Walker, actor que falleció en la vida real debido a un accidente automovilístico. Sean Baker se mofa ahí de la trágica ironía que puede cambiar tu destino en la vida sin que ni siquiera dependa de ti.

El director y el camarógrafo Drew Daniels, con una cámara Arri de 16mm. a la que acoplaron lentes Canon, logran emular la estética del cine erótico y exploitation de los años 70, gracias a una peculiar utilización de los colores primarios y a una textura granulada que aseguran fue inspirada especialmente por dos filmes italianos, el thriller criminal Nuestro hombre de Milán (Fernando Di Leo, 1972) y el giallo Spasmo (Umberto Lenzi, 1974). Todo eso, junto a la portentosa interpretación de Simon Rex y a la ausencia de moralidad en una historia que se cierra con un plano onírico de doble lectura (¿se abrirá esa puerta para Mikey?), son los grandes baluartes que hacen tan especial esta película.

Los seguidores del cine del director descubrirán que Red Rocket es el reverso adulto de The Florida Project (2017). En aquella película el punto de vista principal eran los ojos de una niña obligada a hacerse mayor antes de tiempo, mientras que aquí tenemos como punto de vista el de un hombre que nunca ha dejado de ser un niño, transformando la ternura infantil en una sátira sin concesiones de la Norteamérica con corazón trumpista donde no existe cabida para la redención.


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Red Rocket

7.5

Puntuación

7.5/10

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