Crítica de ‘La invitación’: Romance, feminismo y poco terror

Las críticas de Daniel Farriol:
La invitación (The Invitation)

La invitación (The Invitation) es un filme de terror estadounidense que está dirigido por Jessica M. Thompson (La luz de la Luna, The End), quien también co escribe el guion junto a Blair Butler (Hell Fest, Polaroid). La historia nos presenta a una joven mestiza que, tras la muerte de su madre y quedarse sin parientes conocidos, decide hacerse un test de ADN con el que descubre a un primo lejano que nunca supo que tuvo y que le invita a conocer a su nueva familia en una fastuosa campiña inglesa que esconde retorcidos secretos familiares.

Está protagonizada por Nathalie Emmanuel (Megalópolis, El ejército de los ladrones), Thomas Doherty (Gossip Girl, Dandelion), Stephanie Corneliussen, Alana Boden, Carol Ann Crawford, Sean Pertwee, Hugh Skinner, Courtney Taylor y Virág Bárány. La película se estrenó en España el día 16 de Septiembre de 2022. Puede verse en plataformas como Movistar+ o RakutenTV desde el día 18 de Noviembre de 2022.

Entre el romanticismo naturalista y el terror gótico

La invitación (The Invitation) es una película que gustará más o menos al público según sean las expectativas que tengan depositadas en ella. Si solo buscas terror y te dejas guiar por el siniestro póster que sirve como presentación ya te adelanto que no encontrarás lo que buscas. Lo que en realidad hace Jessica M. Thompson es optar por trasladar el naturalismo romántico de la literatura de Jane Austen a una ambientación gótica extraída de las venas de Bram Stoker, pero todo ello dentro de un contexto mucho más moderno que recuerda al cine de género con trasfondo social que caracteriza a Jordan Peele.

De esa manera, la directora se permite hablar de temas que están más apegados a nuestra realidad cotidiana para encontrar una mirada alternativa al género vampírico que tiene clara intención feminista y de crítica antiracista a la que, por ejemplo, le preocupa más el sentir que tenían las novias de Drácula que el del propio príncipe de las tinieblas. La trama nos presenta a una joven mestiza, Evie (Nathalie Emmanuel) que, tras morir su madre y quedarse sin familia, decide realizarse una prueba de ADN mediante la que descubre la existencia de un primo lejano que le invita a conocer a una rama de su familia que le era desconocida hasta entonces, todos ellos blancos. Su viaje hasta una lujosa campiña inglesa para la celebración de una boda desenterrará oscuros secretos del pasado.

Guiños y anagramas

Nada más llegar a la mansión y tras un par de encontronazos que nos hacen ver el clasismo imperante en un lugar como ese, la protagonista se sentirá atraída por el atractivo anfitrión, De Ville (Thomas Doherty), cuyo nombre puede entenderse como un anagrama de Devil (demonio) en una operación similar a la que se hacía en la fantástica El corazón del Ángel (Alan Parker, 1987) con el personaje de Louis Cyphre. Ese tipo de juegos lingüísticos y referenciales está muy presente en La invitación (The Invitation), a veces, de manera un tanto caprichosa.

De esa forma, las dos «vampiresas» que introducen a Evie en los placeres que obtendrá si se convierte en una futura concubina llevan por nombre Viktoria (Stephanie Corneliussen), el mismo que tenía la antagonista de Bella Swan en la saga Crepúsculo y Lucy (Alana Boden), el mismo que tenía la mejor amiga de Mina Harker en la novela «Drácula», de hecho, ambas asumen ese mismo rol en el comportamiento que dispensan a la recién llegada. Los nombres de la propia Mina y su marido Jonathan son empleados para la pareja de ancianos con los que se topa Evie cuando intenta escapar de la casa-castillo, aunque en ese caso son una referencia mucho más absurda.

Que la acción suceda en la mansión New Carfax Abbey también es un guiño a la novela de Bram Stoker, ya que la abadía de Carfax es el nombre de la propiedad que adquiere el Conde Drácula cuando viaja a Londres. También podemos encontrar más detalles como esos en la decoración y otras aspectos de la película. Como vemos, las influencias del guion escrito por Jessica M. Thompson y Blair Butler son más que evidentes, así que sorprende un poco que luego decidan optar por el drama romántico con elementos de intriga que por el terror puro.

Más feminista que terrorífica

La invitación (The Invitation) es un filme que curiosamente mantiene el interés cuanto más se aleja del género, en esos momentos en que el trasfondo gótico de la historia se intuye sin llegar a mostrarse del todo. Jessica M. Thompson se siente más cómoda mientras está centrada en el personaje de Evie, estupenda Nathalie Emmanuel, y en el paulatino descubrimiento que hace de los terribles enigmas que encierra el caserón y sus gentes. Su ingenuidad y obnubilación derivadas de unas atenciones a las que no está acostumbrada contrastarán con el peligro que acecha en los rincones oscuros de la biblioteca o en esa tendencia controladora del anfitrión que no deja de regalarle vestidos. Las cartas se ponen sobre la mesa y cualquier espectador verá de lejos lo que está por venir.

Sin margen para la sorpresa, la película adolece de falta de tensión dramática, funcionando mejor como el estudio de un personaje durante su transformación emocional hacia lo sobrenatural que le hace rebelarse contra el legado sangriento de un patriarcado familiar (machista, racista y clasista). La directora australiana utiliza todo eso para construir un filme de terror que no lo es tanto y donde su acercamiento a la mitología vampírica de ambientación gótica se determina como un vehículo para deslizar el verdadero mensaje de empoderamiento femenino que quiere transmitir con su historia.


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La invitación

6.2

Puntuación

6.2/10

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