Crítica de ‘Libélulas‘: Sobre el sueño de volar, y las alas cortadas

Las críticas de Laura Zurita:
Libélulas

Álex y Cata son dos jóvenes que viven en la Sierra de Madrid, pero no en chalets de lujo, sino en un barrio miserable en el que se encuentran atrapadas. Son amigas desde la infancia y sueñan con escapar juntas de ese entorno opresivo. Ambas pertenecen a familias desestructuradas en las que las drogas o el alcohol han hecho mella. La madre de Álex se suicidó cuando tenía siete años y Cata tiene que cuidar sola a su padre enfermo. No tienen trabajo ni expectativas de futuro y pasan el tiempo fumando porros, hablando y saliendo por unas noches interminables que se convierten en mañanas.  Libélulas  ha querido capturar el espíritu de una juventud lastrada por la precariedad y con un futuro incierto.

Libélulas es la ópera prima de Luc Knowles, y está interpretada por Milena Smit, Olivia Baglivi, Marina Esteve, Pol Hermoso, Javier Collado, Gonzalo Herrero y Noemí Climent. La película se estrena en España el 16 de septiembre de 2022. La vimos en el Festival Lo que viene de la mano de la distribuidora, Begin Again Films.

Personajes en eterna cuerda floja

La película es un interesante testimonio de una parte de la población a la que vivimos de espaldas, en muchos casos. Son, de hecho, invisibles para sus vecinos más afortunados. El título de la película, Libélulas, apunta a la fragilidad de su situación vital. Aun siendo personajes fuertes y con recursos, en la mayor parte de los casos carecen de una red de seguridad, con lo que están en una eterna cuerda floja. 

Nuestras protagonistas son jóvenes, y quieren tener un futuro, o, al menos, que algunos de sus seres queridos lo tenga. Son perfectamente conscientes que la vida que llevan no les va a permitir volar, y quieren volar. Pero la herencia y el ambiente pesan mucho, y ese vuelo está más en sus sueños que en la realidad. De hecho, en la película el director consigue que aún los planos en exteriores den una cierta sensación claustrofóbica, y toda la película está teñida de tristeza, tanto los momentos intimistas como, paradójicamente, las fiestas. Las risas, los juegos, hasta el amor, están enmarcadas por la impotencia y el desamparo.

La dirección de actores ha trabajado mucho con la construcción interna de los personajes y de las relaciones entre ellos. Es una película coral, en la que todas y cada una de las personas que conocemos tiene matices y momentos en los que puede expresarse y brillar. Se ha trabajado tanto con actores que ya tienen una trayectoria en la industria como con principiantes, y gracias a mucho trabajo previo y muchos ensayos involucrando a todo el equipo, el conjunto está cohesionado. En particular, la relación entre Milena Smit y Olivia Baglivi, tiene una calidez y una verdad que trasciende la pantalla. Un momento de intercambio entre ambas, en particular, en la que la cámara sin efectos, sin artificios, se limita a captar el momento, es un gran momento de cine puro, que se graba en la memoria. 

Lirismo y melancolía

La puesta en escena y la fotografía están meticulosamente planificadas y cuidadas. La luz, los colores, están impregnados de belleza, en contraste con la dureza de la vida que se retrata. El lirismo de las imágenes y la tristeza de los hechos se funden en una intensa melancolía, 

Todos los elementos confluyen en una narrativa llena de compasión, melancolía y respeto, con unas personas que viven en un ambiente opresivo y descorazonador, personas fuertes pero frágiles, que quieren extender las alas y volar.

Libélulas es una experiencia emotiva e intensa, una película redonda y un estupendo debut de Luc Knowles, cuya carrera seguiremos con atención.


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Libélulas

7.5

Puntuación

7.5/10

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