LOCARNO 75. Crítica de ‘Sigurno mjesto (Safe Place)’: Salvar a un ser querido

Las críticas de Daniel Farriol en el 75 Festival de Locarno:
Sigurno mjesto (Safe Place)

Sigurno mjesto (Safe Place) es un drama croata que está dirigido por Juraj Lerotic (Then I See Tanja). La historia nos muestra un evento traumático – un intento de suicidio – que abre una grieta en la existencia cotidiana de una familia normal. Sus vidas parecen querer librar, entonces, una guerra invisible contra ellos mismos y contra todos los demás para entender lo que está sucediendo. Está protagonizada por Juraj Lerotic, Goran Markovic (Aleksi, Bajo el sol) y Snjezana Sinovcic (How I Learned to Fly, All Alone). La película ha podido verse en la Sección «Cineasti del Presente» del 75 Locarno Film Festival 2022.

Un drama familiar implacable

Sigurno mjesto (Safe Place) es el sorprendente debut como director de largometrajes del hasta ahora guionista y actor croata Juraj Lerotic que tan solo había realizado con anterioridad un mediometraje bastante curioso a base de instantáneas fotográficas. En ambos trabajos el cineasta decide explorar con una pulcritud quirúrgica cuál es la evolución de las contradicciones de las relaciones familiares cuando son sacudidas en su núcleo por la presencia de la enfermedad. Si en el corto eran dos hermanos que trataban de conseguir dinero para comprar una peluca a su madre hospitalizada por cáncer, en esta película tenemos a un joven que padece un trastorno mental que le lleva a obsesionarse con el suicidio ante la afligida mirada de su madre y de su hermano que buscan una manera de mantenerlo a salvo de sí mismo.

Lerotic filma todo con una cámara fría y distante que no impide que el espectador se implique emocionalmente en lo que sucede en pantalla. Es una mirada incisiva hacia la intimidad familiar que utiliza planos fijos generales donde en muchas ocasiones los protagonistas quedan ocultos de forma total o parcial tras un cristal, el marco de una puerta o una pared. No se trata de un capricho del director sino de una puesta en escena muy pensada que refleja el estado ánimo escindido de los personajes y las constantes barreras que se encuentran en el camino cuando acuden a hospitales o comisarías de policía en busca de una ayuda profesional que nunca llega.

En ese sentido el filme es una crítica implacable al trato poco empático que profesan las instituciones públicas y los funcionarios ante las necesidades vitales que requieren las personas que deben afrontar un problema de salud mental dentro de su entorno familiar.

La salud mental a debate

Sigurno mjesto (Safe Place) está filmada en un formato de pantalla reducido y con una estupenda fotografía de Marko Brdar que apela al realismo áspero para potenciar la sensación de claustrofobia que viven de forma constante los protagonistas. Lerotic, que se reserva para sí el papel de sufrido hermano del enfermo, muestra con detenimiento ese proceso de devastación familiar ante la incapacidad de comprender los motivos que llevan a Damir a querer matarse y es que ni siquiera el propio suicida entiende por lo que está pasando. De hecho, es completamente incapaz de comunicarse de una manera fluida con sus seres queridos, su sentido de culpabilidad mezclado con una tristeza infinita le transforman en un hombre silente siempre sumido en pensamientos inconexos que nos recuerdan a aquel Travis Henderson que vagaba perdido por un desierto en la mítica París, Texas (Wim Wenders, 1984).

Sin embargo, el punto de vista aquí se externaliza al entorno, a cómo afecta la enfermedad a la vida cotidiana de los que rodean al enfermo. El foco se pone en el estado emocional fracturado de esa madre y hermano que se preocupan por él, lo cuidan e intentan hallar un lugar seguro (al que se refiere irónicamente el título de la película) donde todo vuelva a ser como era antes del inesperado intento de suicidio. El mensaje de la película es demoledor y muy pesimista, toda una bofetada con la mano abierta dirigida a la burocracia y a las políticas sociales que resultan del todo insuficientes para lidiar con enfermedades mentales que cada vez afectan a un mayor número de personas en nuestra sociedad y que requerirían de una mayor atención médica que fuera más allá de la mera prescripción de sedantes.

Un retrato de la desorientación frente al trauma

Sigurno mjesto (Safe Place) es una ópera prima lúcida y reflexiva que traza un relato de tono introspectivo sin desvelar demasiados detalles sobre sus personajes, pero siendo capaz igualmente de generar una tensión dramática asfixiante que irá in crescendo a medida que avanza, gracias a las decisiones de su particular apuesta escénica y de un ritmo narrativo pausado donde queda patente el proceso de desorientación y desintegración familiar frente a un trauma que sacude a una familia de forma repentina. ¿Cómo se puede ayudar a alguien que no quiere ser ayudado? ¿Disponemos de las herramientas necesarias para aprender a cuidar de nuestros familiares cuando enferman? ¿Está la sociedad verdaderamente concienciada respecto a la salud mental de los individuos que la componen? Son algunas de las preguntas que se desprenden de la historia que explica esta interesante película con origen autobiográfico.

Sigurno mjesto (Safe Place) es un filme tan doloroso como afilado que, sin duda, supone un debut prometedor que revela la figura del croata Juraj Lerotic como un director con muchas cosas que decir dentro del aletargado panorama cinematográfico actual.


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Sigurno mjesto (Safe Place)

7.5

Puntuación

7.5/10

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