Crítica de ’Kenshin, el guerrero samurái’ (’Rurouni Kenshin’) – El inicio de una moderna saga de samuráis con estilo clásico

Las críticas de David Pérez «Davicine»:
Kenshin, el guerrero samurái (Rurouni Kenshin)

Convertida en una de las franquicias de anime y manga más exitosas y seguidas a nivel mundial, Kenshin, el guerrero samurai, la adaptación del manga creado a mediados de los 90 por Nobuhiro Watsuki, fue una de las películas más esperadas del cine japonés del 2012, tras convertirse en número uno de taquilla por delante de títulos emblemáticos de ese año como El caballero Oscuro: La leyenda renace, Prometheus o Sombras tenebrosas.

Kenshin, el guerrero samurai (Rurouni Kenshin), de Keishi Otomo, está protagonizada por Takeru Sato (Goemon), Emi Takei (For Love’s Sake), Yu Aoi (Hula Girls) y Teruyuki Kagawa (20th Century Boys, Conociendo a Matsuko). La película fue presentada en España en la Sección Oficial del SITGES Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya de 2012, se lanzó en DVD y Blu-ray en España en abril de 2013 de la mano de Mediatres Estudio, y se une al catálogo de Netflix el 2 de agosto de 2022.

Una exitosa franquicia que nunca defrauda

La franquicia de acción real Kenshin, el guerrero samurái nunca ha defraudado, y tiene una gran cantidad de fans a lo largo y ancho del mundo, motivo por el cual Netflix se hizo con los derechos en 2021 de Kenshin, el guerrero samurái: El principio, precuela de todos los acontecimientos vistos en las tres primeras películas estrenadas en cine a modo de trilogía, y Kenshin, el guerrero samurái: El final, como colofón final (y nunca mejor dicho) de la historia de este mítico personaje conocido sobre todo por el manga y el anime que narró sus aventuras.

Incluso como fan de la serie de animación y sus OVAS, estas adaptaciones han respetado la historia y la esencia del personaje, y para quienes hasta la fecha solo hubieran visto las películas estrenadas en la plataforma en 2021, ahora pueden disfrutar de la película que comenzó todo en acción real: Kenshin, el Guerrero Samurái.

Los samuráis siguen fascinando

Aunque la época de los samuráis terminó a finales del siglo XIX, no hay duda que seguimos sintiendo fascinación por estos nobles guerreros del antiguo Japón, y su código de honor sigue intacto, habiendo sido retratados innumerables veces tanto en literatura como en el cine y televisión. Tenemos obras maestras como Los siete samuráis en acción real, animes impresionantes como El samurái sin nombre o mangas que no nos cansamos de leer como «La Espada del Inmortal» o «Vagabond», pero puede que no haya ningún samurái que haya conseguido tanta relevancia recientemente como Rurouni Kenshin, conocido en España como Kenshin, el Guerrero Samurái.

La primera parte de la trilogía original nos lleva a los inicios del manga, que comenzó en 1994, y en ella conocemos a  Himura Kenshin (Takeru Sato), un famoso samurái conocido por su destreza con la katana y su frialdad a la hora de matar. En el pasado luchó para devolver el poder al Emperador, librando cientos de batallas y cobrándose muchas vidas. Pero tras terminar todos los enfrentamientos, jura no volver a matar y decide viajar por el país como un vagabundo como penitencia por todas las muertes que provocó. Diez años después, Kenshin llega a Tokio donde conoce a Kaoru (Emi Takei), quien le invita a quedarse en su dojo hasta que decida volver a vagabundear. Sin embargo, el pasado que Kenshin intentó dejar atrás pronto volverá para cobrarse venganza contra él.

Luchas a un ritmo inhumano

A pesar de poder imaginarnos por su trama y por la imagen de su protagonista que estaremos ante una película trepidante de acción sin tregua, la película aprovecha más su metraje para presentarnos a los diferentes personajes, y si se espera con ganas una carnicería, pondremos a prueba nuestra paciencia, pero la espera habrá valido la pena.

Kenshin es todo un maestro en el arte de la lucha, y cuando se pone manos a la obra no hay duda que la película es increíble, pero la realidad dista mucho de lo que a veces nos muestran en las películas, y aquí optan por ser más realistas y distanciarse de las elegantes coreografías de combate cuerpo a cuerpo que acostumbran a realizar en películas de artes marciales en las que sus protagonistas parecen poder volar. Kenshin no es alguien elegante con la espada, pero si es muy efectivo, y la película compensa esa falta de elegancia con un ritmo sorprendentemente rápido a la par que sangriento.

Keishi Otomo ha conseguido crear una película moderna de samuráis con elementos clásicos, y aunque parezca que buscan cierto realismo en los combates, siempre y cuando se pueda luchar tan rápido, no debemos tomarnos excesivamente en serio la película, pues no faltan las imponentes espadas que son casi imposibles de usar pero que tanto gustan en los mangas y que tan bien lucen en animación, siendo cuanto menos increíbles en imagen real. Esta adaptación tampoco está carente de humor, y el excéntrico antagonista Takeda Kanryuu (Teruyuki Kagawa) y sus extraños secuaces parecen ser creados como contrapunto cómico, combinando la película ciertas excentricidades con una seriedad mortal.

¿Un samurái demasiado guapo?

Kenshin, el guerrero samurái se aleja bastante de las películas de samuráis clásicas, aunque no renuncie a los orígenes de este género, pero no tiene demasiado que ver con los bruscos samuráis que vimos interpretados por Toshirō Mifune, Tatsuya Nakadai o Shintaro Katsu. Kenshin es interpretado por el joven ídolo Takeru Satoh, actor y cantante japonés que podría hacernos recelar de inicio por ser tan atractivo y joven para un papel de samurái con un pasado tan oscuro, pero logra encajar muy bien, independientemente de su peinado exótico y sus rasgos andróginos, y ahora cuesta imaginarnos a otro actor en su papel, sobre todo tras cinco películas.

Del resto del reparto algunos nos sorprenden para mal, pues la televisiva actriz Emi Takei parece un poco intercambiable, y su romance con Kenshin no es emocionante y casi roza más la relación amistosa. Sorprende que Yu Aoi no pueda sacar más provecho de su personaje, Megumi Takani, a pesar de su larga trayectoria, no logrando dotar de profundidad su papel. Los villanos no tienen nada especial tampoco, pero tienen un carisma especial que permite dar más vida a la película, entre los que si cabe destacar a Teruyuki Kagawa como Kanryuu Takeda, quien parece disfrutar con este papel.

Si bien el tipo de protagonista no encaja con la idea inicial que podríamos tener para una historia como ésta, la película no está carente de clichés, como la típica historia de un antiguo asesino en busca de redención, el ya más que clásico conflicto entre tradición y modernidad, la improbable unión de antiguos enemigos en algún momento de la película… pero todo es perdonable pues logran que encaje en la película y no tengamos una permanente sensación de déja vu.

Kenshin, el guerrero samurái es la primera película de acción real basada en el célebre manga, consiguiendo convertir las increíbles aventuras del protagonista en imágenes de forma exitosa gracias a sus escenas de acción vertiginosas y algunos toques de humor, que si bien no destaca por encima de otras películas más serias de artes marciales, consigue atraparnos con su historia y tener ganas de ver todas sus secuelas.


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Kenshin, el Guerrero Samurái

7.5

Puntuación

7.5/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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