Crítica de ‘El sótano (The Cellar)’: La escalera de Schrödinger

Las críticas de Daniel Farriol:
El sótano (The Cellar)

El sótano (The Cellar) es un filme de terror irlandés escrito y dirigido por Brendan Muldowney (El guardián de la reliquia, Love Eternal). La historia gira en torno a la familia Woods que se muda a una nueva casa sin conocer el pasado oscuro que posee el siniestro lugar. Durante la primera noche, la hija adolescente desaparece misteriosamente en el sótano y su madre no cejará en el empeño de descubrir que misterio alberga la casa para recuperar a su hija. Se basa en el corto The Ten Steps (20o4) del propio director. Está protagonizada por Elisha Cuthbert (Cautivos, La casa de cera), Eoin Macken (Till Death. Hasta que la muerte nos separe, La Brea), Abby Fitz (Redemption, Double Blind), Dylan Fitzmaurice Brady, Aaron Monaghan, Andrew Bennett, Tara Lee y Michael-David McKernan. La película se ha estrenado en Movistar+ el día 5 de Agosto de 2022.

La desaparición de la hija

El sótano (The Cellar) es una nueva incursión en el subgénero de casas encantadas que posee algunas buenas ideas, pero sin conseguir trascender los habituales lugares comunes repletos de puertas chirriantes que ocultan una oscuridad malsana. La incauta familia Woods compra una vieja mansión a precio de saldo en una subasta y se mudan allí sin haber investigado antes la misteriosa historia que alberga entre sus paredes (primer error). El matrimonio formado por Keira (Elisha Cuthbert) y Brian (Eoin Macken) trabajan como creativos de una empresa y teniendo que afrontar una importante presentación para un nuevo proyecto (¡vaya horas!), deben ausentarse durante la primera noche de su estancia en la casa y dejar a sus hijos Ellie (Abby Fitz) y Steven (Dylan Fitzmaurice Brady) solos allí (segundo error).

Ellie es una adolescente rebelde que desde el principio tiene malas vibraciones con la casa tras haberse quedado ya de primeras encerrada en el lúgubre sótano (¡no compréis casas con desvanes ni sótanos!). La mala fortuna o, tal vez, la presencia de algo maligno hace que se apaguen todas las luces de la casa y que la chica tenga que bajar nuevamente al sótano que es donde, como no, se ubica el cuadro eléctrico. Pese a sus reticencias iniciales, su madre le obliga a hacerlo (tercer error) como forma de superar sus miedos, mientras ella se mantiene al otro lado de la línea telefónica insuflándole las fuerzas necesarias para lograrlo. Son solo diez escalones para llegar hasta abajo, pero la chica seguirá contando como si la escalera no tuviera fin… Cuando los padres regresan a casa, su hija ha desaparecido y no queda rastro de ella en el sótano maldito.

«Solve et coagula»

Es un inicio clásico para un filme de terror y la verdad es que el irlandés Brendan Muldowney sabe como impregnar con bastante suspense todo lo que envuelve a El sótano (The Cellar) del título. No en vano ese prometedor inicio es un calco mejorado de su corto The Ten Steps (2004) que ya fue galardonado en el Festival de Sitges de aquel año. El corto finalizaba con la adolescente contando los escalones que le llevaban a un lugar desconocido que sí descubriremos que esconde aquí. A raíz de esa extraña desaparición, la madre no cejará en su empeño de descubrir lo que ha pasado, hallando en la casa varios símbolos que conectan lo ocurrido con prácticas ocultistas de alquimistas y científicos bajo el lema del solve et coagula.

La investigación con tintes paranormales llevada a cabo por la madre, como suele ser habitual en estos casos, con la oposición frontal de un marido más cerebral que cree que su hija simplemente se ha fugado de casa, es una parte de la trama que consigue atraparnos a través de su deriva filosófica que parece conducirnos a algo más original de lo que acostumbran estas películas. Sin embargo, el guion se acaba haciendo un lío considerable mezclando ideas metafísicas centradas en el cálculo matemático o de la mecánica cuántica como el gato de Schrödinger con otras de índole demoníaco donde aparecen los templarios, Baphomet y hasta la bestia marina Leviatán. Demasiados conceptos independientes que no acaban de ensamblarse para dar una explicación satisfactoria al misterio de la casa y lo que verdaderamente sucede en el sótano.

La pelota al final de la escalera

Aún así, pese a todas sus imperfecciones de guion, unas interpretaciones mejorables y contar con un presupuesto que se advierte limitado por la escasez de elementos de su puesta en escena, El sótano (The Cellar) no me parece para nada un trabajo del todo desdeñable y es superior a muchos otros productos similares sobre casas encantadas. Por ejemplo, todas las escenas que acontecen en el sótano son bastante inquietantes y el desenlace también aporta ideas novedosas que podían haberse explorado con mayor atención para no dejar tantos interrogantes y cabos sueltos. En general, guste más o menos, hay que reconocer que tiene un final potente, inteligente y malévolo.

El director Brendan Muldowney se nota que es un apasionado de los clásicos y coge como referencias para su película a La mansión encantada (The Haunting) (Robert Wise, 1963) y Al final de la escalera (The Changeling) (Peter Medak, 1980), con homenaje explícito incluido a la terrorífica escena de la pelotita. No vas a encontrar nada extraordinario en El sótano (The Cellar), pero es un filme correcto y de buena atmósfera que puede hacerte pasar un buen mal rato de entretenimiento ligero.


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El sótano (The Cellar)

6

Puntuación

6.0/10

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