Crítica de ‘Bullet Train‘: Diversión a toda velocidad

Las críticas de Laura Zurita:
Bullet Train

Cinco asesinos a sueldo se encuentran a bordo de un tren bala que viaja de Tokio a Morioka con unas pocas paradas intermedias. Descubren que sus misiones no son ajenas entre sí. La pregunta es quién saldrá vivo del tren y qué les espera en la estación final.

Bullet Train está dirigida por David Leitch y protagonizada por Brad Pitt, Joey King, Aaron Taylor-Johnson y Brian Tyree Henry. La película se estrena en España el 5 de agosto de 2022 de la mano de Sony Pictures.

Muchos extraños en un tren

¿Qué puede pasar en un trayecto en el velocísimo tren bala en Japón? El tren es el medio de locomoción más seguro por hora de trayecto, y son bien conocidos los estrictos controles de calidad de la afluente, y reacia al riesgo, sociedad japonesa. Ahora bien, si en ese trayecto hay un joven adicto, dos hermanos birraciales, un padre indignado, una niña mimada y un sicario deprimido que parece no saber muy bien lo que hace allí, entonces puede pasar de todo. Y pasa de todo, por cierto. 

La película empieza con Ladybug (Brad Pitt) con pinta de turista estrafalario y pez fuera del agua, que tiene que hacer un «trabajito», aparentemente sencillo, en el tren bala. Ladybug suelta continuamente perlas de primero de terapia para deprimidos y se queja continuamente de su mala suerte. Al tiempo, dos hermanos tienen que rescatar a un hijo secuestrado y un padre asiste angustiado a la lucha de su hijo por sobrevivir en un hospital. Todos estos elementos, y alguno más, se mezclan y entretejen en una trama llena de detalles rocambolescos, causas y azares, y mucho humor, en dos horas que se pasan volando. 

Pitt mejora como el buen vino

Brad Pitt parece buscar deshacerse de su imagen de objeto de deseo, entre las greñas, el afeitado descuidado y las prendas con muchas horas de uso, aunque es virtualmente imposible estropear su deslumbrante apostura de cincuentón.  Con aire despistado y de recurso de última hora, es seguramente el gafe más afortunado del planeta, y va metiendo concienzudamente la pata allá por donde va. Pitt muestra de nuevo su vis cómica, que tanto él como la industria van explotando cada vez más, y parece crecer con las canas y las arruguitas, mejorando con el tiempo, como el buen vino. 

Mandarina (Aaron Taylor-Johnson) y Limón (Brian Tyree Henry) son unos hermanos de familia, que no de sangre, y se ven a sí mismos como unos sicarios despiadados, pero hay factores en la historia que no dominan. Pueden cometer las mayores barrabasadas sin torcer el gesto, pero también exhiben un talento para la comicidad en los pequeños detalles y los gestos diminutos, que hacen desternillante una escena que podría haber sido horrible  La buena y mala suerte se abalanzan sobre ellos, para su desconcierto y nuestro regocijo. 

El príncipe (Joey King) es una jovencita de edad indefinida vestida de colegiala sexy, una imagen, algo perturbadora, que parece ser del gusto nipón. Su nada inocente exterior esconde una verdadera muñeca rusa de motivaciones, que no deja de sorprendernos por mal que nos caiga su aura de niña mimada.

Ritmo a velocidad de tren bala

Todos estos personajes, y varios más que no vamos a descubrir aquí, están encerrados en un tren bala, y toda la acción transcurre entre las estaciones de salida y destino. El ritmo es rápido, en consonancia con la endiablada velocidad del tren más veloz del mundo, en un viaje imprevisible y desbocado. Pero entre las escenas vertiginosas hay momentos de calma, para ayudarnos a conocer nuestras personajes, y a simpatizar con ellos, lo que ayuda a mantener la tensión y el interés.

Aunque la producción presenta un aire desenfadado, hay mucho trabajo muy bien hecho bajo la superficie. El guion, con los tiempos perfectamente dosificados, da sorpresas continuas, todo es mucho más de lo que parece, y devoramos con gusto cada una de las fintas y los giros, aunque a veces, en rigor, se estire un poco el concepto de verosimilitud. La dirección es ágil pero coherente, y, aunque se hacen malabares con muchas bolas en el aire, el espectador puede segur sin problemas las distintas tramas que se cruzan y descruzan.

Cuando llega el momento, las escenas de acción están ágilmente rodadas y meticulosamente coreografiadas, y hasta los personajes secundarios tienen nuestra total atención. Llegamos al final del trayecto y de la obra, con un desenlace que cierra todas las tramas con desparpajo encantados y de muy buen humor.  La película, una de las más divertidas del año, merece de sobra un visionado, y quizás más de uno. 

En resumen, Bullet Train es una película divertidísima, una comedia de acción llena de sorpresas, sobresaltos gozosos y humor, un producto sobresaliente que domina a la perfección el arte de entretener.


¿Qué te ha parecido la película Bullet Train?

Bullet Train

8

Puntuación

8.0/10

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