AFF 2022. Crítica de ‘Los secretos de mi padre’: Adolescencia perdida en la noche de los campos

Las críticas de José F. Pérez Pertejo en el AFF 2022:
Los secretos de mi padre

Los secretos de mi padre es la apuesta por la animación de la presente edición del Atlántida Film Fest. Se trata del nuevo largometraje de la veteranísima Vera Belmont (89 años) que tras una dilatadísima carrera como productora, guionista, incluso actriz en sus inicios y directora, se atreve a dar el salto a la animación con esta interesante adaptación de la novela gráfica “Second generation. The things I didn´t tell my father” del dibujante y escritor israelí de origen belga Michel Kichka.

Se trata de un relato autobiográfico del propio Michel Kichka que cuenta la vida de su familia desde su infancia en 1959. Narrada en primera persona por el propio Michel que define a su familia como una aparente familia belga normal a la que hay que mirar detenidamente para darse cuenta de que no eran como las demás familias.

Michel cuenta sus correrías infantiles junto a su hermano pequeño Charly en la localidad belga de Seraing donde viven junto a sus dos hermanas y sus padres, la pareja formada por Henri Kichka, un superviviente del campo de concentración de Auschwitz y su esposa Lucía que aunque no estuvo prisionera en los campos de concentración, hubo de estar escondida en un edificio junto a su familia durante varios años de un modo similar al de Anna Frank.

Las travesuras infantiles contadas con aire desenfadado pronto dan lugar a un drama expuesto con sutileza y buen gusto que se adentra en las raíces de la memoria, en las decisiones que los padres toman para proteger (acaso de forma equivocada como finalmente acabará reconociendo Henri Kichka) a sus hijos, las diferentes formas de digerir la pérdida o en el inevitable choque generacional entre padres e hijos.

La clave del relato (que además da título al film) es el hermetismo sobre su pasado como prisionero de Auschwitz con el que Henri trataba a sus hijos en contraste con su figura pública desempeñando una notable labor divulgativa como superviviente y testigo del horror con la que adquirió notoriedad a través de entrevistas, ruedas de prensa y sus visitas guiadas a grupos de turistas en el propio campo de exterminio. La incomprensión de Michel y Charly ante el silencio con el que los despachaba cada vez que eran ellos los que le preguntaban es el origen del conflicto entre Henri y Michel que, tras la trágica muerte de su hermano, viajará a Israel para iniciar una nueva vida en contacto con sus raíces.

Aunque la película es francesa y las voces originales son de actores franceses (Michéle Bernier, Jacques Gamblin y Arthur Dupont), la versión que FILMIN ofrece en este Atlántida Film Fest es la del doblaje inglés con las voces de David Baddiel como Michel narrador y el gran Elliott Gould como Henri Kichka.

Una animación bastante convencional, con ilustraciones inspiradas en la novela gráfica original pero no clonadas, da soporte a esta historia emotiva y conmovedora cuyo único inconveniente es que el cine ya nos ha contado muchas veces historias muy similares. Las imágenes animadas se complementan, de hecho, con algunas espantosas imágenes reales en blanco y negro que han sido vistas en numerosos documentales. El conjunto se completa con la preciosa partitura de Elliott Covrigaru que subraya sin estridencias ni abusos lacrimógenos algunos de los momentos más emotivos. A pesar de la sensación de “ya vista”, su escasa hora y cuarto de metraje transcurre en un suspiro y su fondo humanista hace que valga la pena asistir a un nuevo encuentro con el horror de la mayor ignominia del siglo XX.

Los secretos de mi padre

6

Puntuación

6.0/10

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