AFF 2022. Crítica de ‘Animals‘: Animales sin escrúpulos

Las críticas de David Pérez «Davicine» en el AFF 2022:
Animals

Inspirada en el primer crimen homófobo registrado jurídicamente en Bélgica, Animals es una obra radical, sin filtros ni escrúpulos que nos expone ante la más brutal violencia. Dirigida por Nabil Ben Yadir, está protagonizada por Soufiane Chilah, Gianni Guettaf, Serkan Sancak, Lionel Maisin, Camille Freychet y Vincent Overath. La película se puede ver en el Atlàntida Film Festival de Filmin en Julio-Agosto de 2022.

La cruda realidad

El director belga Nabil Ben Yadir se inspira en el asesinato en 2012 de Ihsane Jarfi, un joven de 32 años que murió tras recibir una brutal paliza por parte de cuatro hombres que lo abandonaron en un bosque, donde fue encontrado varios días después. Legalmente hablando, se trata del primer asesinato homófobo en Bélgica.

Con un uso magistral e inmersivo del plano secuencia, el director firma una obra radical y sin filtros ni escrúpulos que nos expone ante la más brutal violencia. Animals es una reflexión absolutamente apasionante e intransigente sobre la violencia, el patrimonio y nuestra capacidad para representar lo indecible, un shock cinemático en 4:3.

En la película nos presentan a Brahim, un hombre joven que vive en secreto que es gay. En la fiesta de cumpleaños de su madre, las tensiones en torno a su sexualidad se vuelven insoportables. Brahim huye de su opresiva casa familiar en plena noche, donde le espera un terrible encuentro…

Un tríptico del horror del ser humano

Animals se divide en tres actos, que forman un tríptico cinematográfico. En el primero conocemos a Brahim (Soufiane Chilah), que espera a su pareja Thomas en la fiesta de cumpleaños de su madre, y deambulamos junto a él por la casa de sus padres con largas tomas filmadas en 4:3, que ayudan a reforzar la sensación de agobio de Brahim por el hecho de que solo su hermano y su esposa conocen su homosexualidad. Este acto concluye cuando abandona la fiesta y tiene un horrible encuentro con cuatro jóvenes en el segundo acto. El tercer acto está dedicado a uno de estos jóvenes.

Esta división permite separar cada una de los momentos de la fatídica noche de Brahim, y aunque cada acto tiene su propio enfoque, están claramente relacionados entre sí y son narrados de forma cronológica, incrementando la tensión y emoción con un realismo que deriva en el miedo hacia lo que el ser humano es capaz de hacer.

Aunque tanto el primer como el tercer acto tienen obviamente interés (el tercero puede que no tanto, pues a pesar de contarnos cómo es uno de los cuatro jóvenes, llegamos excesivamente dolidos ya a él), la parte principal de la película se centra en el segundo acto, que no dejará indiferente a ningún espectador, y hay que estar muy concienciado para saber lo que vamos a ver, eclipsando incluso lo que nos cuenta detrás por el estado anímico y psicológico que nos deja.

Controvertida y necesaria

Animals es una película controvertida por cómo muestra la violencia con todo detalle desde la perspectiva del perpetrador, pero no es meramente por un afán polémico para dar algo de lo que hablar a los espectadores, sino que es una violencia efectiva para dejar en nuestras retinas la imagen del desprecio que algunos muestran hacia el ser humano, y no deja de doler en nuestros recuerdos ni pasado un tiempo desde su visionado.

No son pocas las películas que recrean los actos de ciertas personas que acaban inmersas en una espiral de violencia y sangre, pero lo solemos ver desde la distancia, pensando que todo es ficción y detrás está la mente de un guionista con ganas de sobrecogernos. Ahí radica el malestar que genera Animals, mostrando con naturalidad la brutal crueldad a la que son capaces de llegar algunas personas que podemos cruzarnos por la calle, como le pasa con mala fortuna a Brahim. Sin concesiones, cada acto de violencia va directa a nuestro estómago, en un sinfín de escenas que acaban llegando a dejarnos agotados si no apartamos la mirada, deseando que concluya esta tortura a la que cuatro personas decidieron que debían aplicar a un joven musulmán cuyo mayor error fue estar en el lugar equivocado.

El dolor en 4:3 y mucho más

A la hora de presentar esta película, tan importante era su planteamiento narrativo y la división de sus actos, como la puesta en escena, donde consigue plasmar con crudeza y realismo el dolor que padece el protagonista tanto físico como mental.

Muchas son las películas que recurren al 4:3 para encuadrar mejor a sus personajes o la propia historia, pero aquí la sensación de agobio y encuadre cerrado se complementa con muchas otras grabaciones verticales al ser escenas grabadas con móviles mostradas durante el segundo acto, reforzando la sensación de opresión que se vive en esos momentos.

Tan importante es lo que vemos como lo que dejamos de ver, incluyendo la película muchas tomas en las que tan sólo podemos escuchar lo que rodea al protagonista, o bien escenas con un montaje y edición que evita que veamos nada, pero el sonido ayuda a que nuestra mente complete la imagen que sabemos está detrás de esa oscuridad o ese rápido montaje, creando una mayor vulnerabilidad en el espectador que, llegados a este punto, seguramente ya esté emocionalmente tocado.

Animals es una película violentamente explícita, dolorosamente real, y muy acertada en su título, pues más que seres humanos estamos ante animales que son capaces de realizar actos incomprensibles para muchos de nosotros.


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Animals

8

Puntuación

8.0/10

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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