Crítica de ‘Paco Loco: viva el noise’: Culo inquieto e independiente

Las críticas de Daniel Farriol:
Paco Loco: viva el noise

Paco Loco: viva el noise es un documental musical español dirigido por Daniel Cervantes que también coescribe el guion junto a Mikel Gil. El filme pretende ofrecer un viaje a las profundidades de la excéntrica personalidad de Paco Martínez, productor musical más conocido como Paco Loco, una figura clave para entender la música underground española durante las últimas décadas. Cuenta con los testimonios y entrevistas al propio Paco Loco y a Enrique Bunbury, Mikel Erentxun, Pepe Colubi, Alex O’Dogherty, Gary Louris o John Agnello, entre otros. El documental se ha incorporado al catálogo de Filmin el día 1 de Julio de 2022.

El productor independiente

Paco Loco: viva el noise es un documental desenfadado y al tiempo esclarecedor sobre la figura de Paco Loco, un hombre poco conocido para el público en general, pero cuya labor ha sido clave en el desarrollo de la escena musical indie y underground española. Nacido en México bajo el nombre de Paco Martínez, emigró de bien pequeñito a España donde muy pronto sacaría a relucir su alter ego, Paco Loco, la bestia que lleva dentro. En su estudio de grabación o encima del escenario ese hombre de aspecto desgarbado, espeluznado y estrábico se transforma en un animal escénico de gran inteligencia musical y talento para tocar la guitarra.

Verlo trabajar entre mesas de mezclas, clavijas, cachivaches retros y otros aparatos donde se combina lo digital con lo analógico, es como contemplar a un mad doctor de película de la Hammer, un profesor chiflado jerrylewisiano que destapa al Mr. Hyde creativo que lleva dentro. Más de 800 discos y 20 años currando le avalan, habiendo producido a gente tan importante como Enrique Bunbury, Mikel Erentxun, Australian Blonde, La Habitación Roja, Manta Ray, Nacho Vegas, Sexy Sadie, Alondra Bentley o Mercromina, entre una lista de nombres que sería imposible de reproducir aquí.

El hombre loco; el profesional aún más loco

En Paco Loco: viva el noise veremos las dos vertientes del lunático productor: la profesional y la personal. A nivel profesional a Paco Loco le caracteriza un método de trabajo artesanal donde busca la perfección del sonido precisamente en la imperfección, huyendo de una calidad o técnicas perfectas al considerar que acaban neutralizando la verdadera pasión que deben transmitir los músicos en su trabajo. El estudio que lleva junto a su pareja, Muni Camón, es sinónimo de buen rollo y ofrece un espacio familiar para desarrollar la creatividad de los artistas sin la presión habitual que hay en las grabaciones de discos, proponiendo un entorno que se aleja de lo industrial y es más propio de unas vacaciones de verano.

A nivel personal le define un humor peculiar e histriónico (no apto para todo el mundo) que suele descolocar a la gente que le rodea. Es notoria, por ejemplo, su tendencia a bajarse los pantalones y aparecer en las fotos de amigos con su miembro al aire. Pero más allá de excentricidades y comportamientos atípicos, lo que Paco Loco tiene es una libertad e independencia absolutas, es un hombre ajeno a cualquier convención social o moda, lo que refleja en su concienzudo trabajo que le lleva a estar activo las 24 horas diarias sin necesidad de consumir drogas o alcohol, solo agua fresquita.

Un documental acorde a la personalidad de Paco Loco

Como no podía ser de otra forma, el documental de Daniel Cervantes conserva ese espíritu desvergonzado del personaje que retrata. A través de entrevistas y testimonios de personas que han trabajado con él, nos hacemos una ligera idea de la majadera personalidad del productor musical, alguien que posiblemente fuera decisivo en la eclosión de la «nueva movida» y de la música indie española de los años 90. Se huye de lo estático y los meros bustos parlantes, encontrando el equilibrio con un montaje dinámico, a veces caótico, con imágenes de archivo del protagonista actuando o en el estudio que muestran la particular idiosincrasia de su trabajo, sin recurrir al orden cronológico exacto de los eventos. Tenemos testimonios tan valiosos como los de Enrique Bunbury, Mikel Erentxun o John Agnello (productor de Sonic Youth y Dinosaur Jr.).

Hacia el final el director se permite la osadía de incluir un gag de cosecha propia con una secuencia animada en que aparecen dibujados el propio Paco Loco junto a unos The Beatles con acento andaluz. Todo vale para reivindicar la figura del músico y productor que si tuviera un símil en el mundo del cine lo compararía con el tito Jess Franco, alguien que solía definir sus películas con «siempre he hecho lo que me ha salido de los huevos», ya sean revueltos o pasados por agua como los que hace Paco Loco en la piscina. En un momento se habla de cómo lo independiente se convierte en mainstream con el paso de los años, sin embargo, ni Jesús ni Paco renunciaron nunca a quiénes son.

Paco Loco: viva el noise es un documental ameno que hará las delicias de todos aquellos que sienten atracción por lo underground en la música y también como estilo de vida.


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Paco Loco: viva el noise

6.6

Puntuación

6.6/10

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