AFF 2022. Crítica de ‘Miss Osaka’: Identidades en fuga

Las críticas de Daniel Farriol en el AFF 2022:
Miss Osaka

Miss Osaka es un drama psicológico danés dirigido por Daniel Dencik (Gold Coast, The Expedition to the End of the World) que también coescribe el guion junto a Sara Isabella Jønsson Vedde (Persona Non Gratta, Ustyrlig). La historia nos muestra a la introvertida Ines que roba la identidad de una chica japonesa para convertirse en la persona que jamás pudo encontrar en su interior. Está protagonizada por Victoria Carmen Sonne (Holiday, Psykosia), Mikkel Boe Følsgaard (Borgen: Reino, poder y gloria, The Rain), Mirai Moriyama (The Human Trust, No todos pudimos madurar), Kaho Minami (Pachinko, Family X), Jun Yoshinaga (Aguas tranquilas, Daughters), Nagisa Morimoto y Erik Smith-Meyer. La película se ha presentado en España en el Atlàntida Film Festival de Filmin en Julio-Agosto de 2022.

Breve encuentro de dos mujeres a la fuga

Miss Osaka es un absorbente drama psicológico sobre identidades en fuga que retrata desde lo íntimo esa ausencia de motivación existente en la juventud contemporánea que implica una constante necesidad de escapar del entorno cotidiano que les asfixia. El filme está realizado por el cineasta danés Daniel Dencik con un estilo visual cercano a la frialdad nórdica (las primeras escenas transcurren en Noruega), pero que ambientada en su mayor parte en la cosmópolis nocturna de Osaka, nos propone un contraste cultural tan grande para la protagonista como para el propio estilo narrativo de la película. El resultado es atrayente y cautivador.

La trama nos presenta a Ines (Victoria Carmen Sonne) que acompaña en un viaje de negocios a su novio Lucas (Mikkel Boe Følsgaard) que se dedica al negocio de la energía solar. La verborrea insoportable del hombre sobre su trabajo parece ser inversamente proporcional a la oscuridad en que se va sumiendo la chica (una paradoja sarcástica del guion). Luz y oscuridad. Todo cambia cuando la pareja conoce a una bella turista japonesa que se apoda Maria (Nagisa Morimoto) con la que Ines iniciará una estrecha relación de amistad que llevará a ambas a sincerarse la una con la otra. Sin embargo, bajo la luminosidad hechizante de una aurora boreal, Maria decide poner fin a su vida e Ines decidirá entonces asumir la identidad de su amiga para viajar a Japón y reencontrarse a sí misma.

Paisajes olvidados en un sueño profundo

Como punto de partida para la historia de Miss Osaka el director se inspiró en una de sus películas favoritas de siempre, El reportero (Michelangelo Antonioni, 1975), en la que un hombre asumía la identidad de otro durante un viaje por África. A partir de ahí, Daniel Dencik traza un relato de autodescubrimiento con ramificaciones existencialistas donde la protagonista asume la identidad de su amiga muerta en todos los ámbitos, vive en su mismo apartamento, se viste con su misma ropa, se pinta el mismo lunar que tenía Maria en la mejilla… y aún lleva más lejos ese proceso de metamorfosis cuando decide entrar a trabajar como escort en el mismo club donde trabajaba su amiga, relacionándose allí con el mismo hombre que había sido su amante. Así pues, se forma un triángulo sentimental post mortem.

Poco sabremos de quién era la Ines anterior o cuál es el lugar del que prefiere huir para convertirse en otra. De ese modo la película se volverá un tratado abstracto sobre la búsqueda de la identidad en tiempos de crisis, una especie de discurso filosófico sobre el desapego emocional que tenemos hacia los demás y sobre todo hacia nosotros mismos. Ines aprende el idioma y se adentra en la cultura nipona para alejarse lo máximo posible de su verdadero yo, construyendo una nueva identidad en base a los retales de recuerdos que aún conserva de su amiga muerta. Como es lógico llegará un momento que ni siquiera eso será suficiente para alcanzar la felicidad anhelada, el sueño de las luces de neón se apagará, pero la experiencia sí puede servirle como aprendizaje vital para empezar de nuevo, incluso si es desde la asfixiante soledad de una de esas peculiares habitaciones de los hoteles cápsula.

Tras las máscaras

Miss Osaka cuenta con la presencia como protagonista de Victoria Carmen Sonne, actriz danesa a la que muchos recordaréis por su valiente interpretación en la polémica Holiday (Isabella Eklöf, 2018), donde le tocaba abordar una escena sin cortes de cámara en la que era obligada a practicar una felación. Tanto allí, convertida en el trofeo sexual de un mafioso maltratador, como aquí, en el resbaladizo universo de las chicas de compañía, la actriz realiza un trabajo que elude lo obvio y se acerca a sus personajes desde una distancia ciertamente ambigua. Ambas mujeres quedan despojadas de su personalidad por distintos motivos, encontrando en el rostro impávido de la actriz un lienzo en blanco para exponer sus dolencias internas desde la inquietud y el misterio.

Miss Osaka es una película tan enigmática y fascinante como puede serlo cualquier paseo nocturno por las calles iluminadas de Japón. La elegante fotografía de Aske Foss saca partido a las localizaciones e impregna de belleza imágenes que transcurren bajo una cadencia escénica hipnótica que nunca llega a aburrir. El local de alterne acaba siendo un lugar más triste y melancólico que siniestro, las chicas son en realidad actrices con máscaras diferentes para cada cliente y ellos patéticas almas solitarias en busca de alguien que les preste un poco de atención. Un microcosmos de sutil decadencia a ritmo de karaoke (nunca he entendido la obsesión japonesa por estos locales) que simboliza cómo son las relaciones humanas en cualquier ámbito, sin que nadie quiera mostrarse como realmente es, tal vez, porque nadie sabe exactamente quién quiere ser.


¿Qué te ha parecido la película?

Miss Osaka

8

Puntuación

8.0/10

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