Crítica de ‘Un Oscar para Óscar’: Una divertida obra coral

Las críticas teatrales de Laura Zurita:
Un Oscar para Óscar

Estamos en la ciudad de Los Ángeles, el día que se celebra la ceremonia de los Premios de la Academia, los Oscar; concretamente, en un modesto motel a las afueras de la ciudad, en la habitación que servirá de escenario único, y donde a través de una cristalera se ve, a lo lejos, el gigantesco cartel de Hollywood. Aquí llegan Óscar Manzano, un joven director cuyo cortometraje ha sido nominado a los premios, acompañado, ni siquiera él sabe muy bien por qué, por el ministro de Cultura Guillermo Barrientos, y la ministra de Hacienda Irene Navarro.

Entre continuos rifirrafes de los dos políticos, que no se soportan, y a pocas horas de empezar la ceremonia, se presenta en la habitación de Óscar la joven Pauline, una “escort girl”, contratada a escondidas por Guillermo para que finja ser la novia de Óscar durante la gala y la alfombra roja…

Este imposible grupo de cuatro vivirá la noche más loca de sus vidas en ese aislado motel, encontrándose y desencontrándose en algo que nos une a todos: nuestros sueños y todo lo que perdemos en el camino a conseguirlos. Un Oscar para Óscar está escrita y dirigida por Mario Hernández e interpretada por Jon Plazaola, Agustín Jiménez, Rebeca Sala y Mara Guil. La obra teatral se estrena en el Teatro Bellas Artes el 15 de junio de 2022.

Un libreto muy bien escrito

Es un dicho muy conocido y repetido hasta la saciedad, que es más difícil hacer reír que hacer llorar. Hay muchas comedias mediocres, que apenas entretienen, o, peor, que dejan mal sabor de boca porque son más grotescas que divertidas. El humor tiene que encontrar un punto de equilibrio entre lo reconocible y lo sorprendente, sin caer en simplezas ni en puro mal gusto, para funcionar plenamente.

Por eso da tanta alegría encontrar una comedia tan conseguida como Un Oscar para Óscar. En primer lugar por su libreto, muy acertado. La situación que describe, los personajes y sus acciones, están solamente un poco exagerados, es como ver personajes conocidos en un espejo ligeramente deformado (¿Quién ve un corto en España, por más nominado que esté, la verdad sea dicha?).

Se reparten mandobles verbales a diestro y siniestro a cualquiera y cualquier cosa que se pone a tiro, desde los influencers delirantes a los políticos de pacotilla, desde los artistas fracasados al inglés de academia. Los golpes de humor se suceden, y el público se lo pasa en grande. Solo en los últimos minutos el tono cambia, y entramos en un final agridulce en el que algunos personajes consiguen sus sueños, otros no, algunos ni siquiera sueñan, en tanto la rutina y la gris cotidianeidad se ciernen sobre todos.

Trabajo en equipo

Los actores trabajan en equipo con buen hacer y una estupenda coordinación en Un Oscar para Óscar. Es evidente que manejan perfectamente la técnica de parecer espontáneos y dar las réplicas con soltura y naturalidad, como si se les acabaran de ocurrir, arrancando sinceras carcajadas entre el público entregado. Quizás, los ministros estén un poco pasados de vueltas, pero tienen tanta gracia que nos parece muy bien. Era un verdadero placer sentir el regocijo de los espectadores y hacía tiempo que no veía a una sala disfrutar tanto.

En resumen, Un Oscar para Óscar es una comedia muy buen escrita y un estupendo trabajo en equipo, que bien merece una visita al teatro.


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