Crítica de ‘Company‘: Banderas y Sondheim nos hacen sentir vivos

Las críticas teatrales de Daniel Farriol:
Company

Company producida por el Teatro del Soho Caixabank es la adaptación teatral dirigida por Antonio Banderas de la mítica obra teatral con música y letra de Stephen Sondheim y libreto de George Furth que originalmente fue producida y dirigida en Broadway por Harold Prince en 1970. La historia sigue a Bobby mientras se realiza la siguiente pregunta: ¿Es mejor vivir soltero o en compañía? Mientras sus mejores amigos le preparan una fiesta de cumpleaños sorpresa, Bobby comienza a plantearse porque no ha dado nunca el paso definitivo para encontrar una pareja estable. ¿Acaso ya es demasiado tarde? ¿Existe un tiempo límite para hallar la felicidad?

Esta adaptación teatral está protagonizada por Antonio Banderas, Roger Berruezo, María Adamuz, Albert Bolea, Lorena Calero, Lydia Fairén, Robert González, Dulcinea Juárez, Silvia Luchetti, Anna Moliner, Julia Möller, Paco Morales, Marta Ribera, Carlos Seguí, Rubén Yuste, Carmen Barrantes, Nando González, Beatriz Mur, Mariola Peña y Ángel Saavedra. 

La obra teatral, con dirección musical de Arturo Díez-Boscovich y coreografías de Borja Rueda, se estrenó en Málaga con Banderas como protagonista el día 17 de Noviembre de 2021 y estuvo más de cuatro meses en cartel hasta el 3 de Abril de 2022. La gira estatal comenzó en Barcelona con Berruezo como Bobby y ha podido verse en el Teatre Apolo desde el 2 de Mayo al 12 de Junio de 2022, iniciando posteriormente un periplo que le llevará por el resto del país.

Antonio Banderas adapta el musical de Stephen Sondheim

Company está considerada por los expertos como una de las grandes obras maestras del teatro musical creadas por Stephen Sondheim. Destaca por tener una estructura narrativa rompedora que no sigue un argumento lineal para contar su historia sino que se convierte en una sucesión de sketches independientes que sirven para profundizar en una misma reflexión sobre las relaciones de pareja, el miedo al compromiso o las frustraciones de los sueños no cumplidos. El protagonista, Robert, Bob o Bobby, según quién se dirija a él, es un hombre que acaba de cumplir 40 años, un «Peter Pan» moderno que vive la vida sin plantearse un futuro con nadie a su lado prefiriendo mantener relaciones esporádicas con mujeres que nunca llegan a cumplir por completo sus expectativas. A su alrededor, todos sus amigos están emparejados, le aconsejan, le buscan pareja y le utilizan con confesionario para relatar sus propias inseguridades y decepciones, sin duda, la mujer ideal para Robert saldría de un compendio de la personalidad de todas esas amigas con las que comparte charlas, risas y alcohol.

Pero detrás de esa sensación de libertad e independencia se esconde el miedo a crecer, madurar y confrontar las responsabilidades de la edad adulta. No es feliz. No quiere estar solo. A lo largo de esos encuentros y conversaciones con amigos profundizará en su sensación de fracaso y de tener una vida que siente incompleta, sin embargo, las parejas que le rodean no están mucho mejor que él, todos están llenos de contradicciones que ponen en relieve las dificultades de la vida conyugal y de cómo la estabilidad emocional no tiene un único camino, cada uno debe encontrar el suyo propio.

La obra original arrasó en los prestigiosos premios Tony, mientras que este espectacular montaje español dirigido por Antonio Banderas precisamente ha sido galardonado hace pocas fechas con el Premio Max de las Artes Escénicas al Mejor espectáculo musical del año.

La puesta en escena

Si nos detenemos a observar con más detalle la puesta en escena de esta nueva adaptación de Company lo que más llama la atención es el sorprendente inicio del espectáculo. Bobby aparece solo en el escenario delante de una cortina-pantalla transparente en la que se proyecta la imagen de otros personajes a su alrededor que acaban confundiéndose con el resto de actores que van apareciendo por detrás de esa pantalla. Se crea una sensación de ensoñación mágica cercana a la visión en 3D en un cine mientras se escuchan los primeros acordes de la maravillosa música que resuena en el teatro con una contundencia y nitidez apabullantes. Para ello, el espectáculo cuenta con una pequeña orquesta formada por 15 músicos que interpretan la música directo bajo la batuta de Arturo Díez-Boscovich.

Tras ese inicio asombroso y con el sempiterno skyline neoyorkino como telón de fondo con un cielo siempre cambiante, el resto del show conserva un tono escénico mucho más austero y de vanguardia (actores sentados como espectadores alrededor de la escena que está aconteciendo) donde se da prioridad al texto y, sobre todo, a los números musicales que son el verdadero punto fuerte. Otro aspecto curioso que encontramos en el escenario y que otorga un gran dinamismo a algunas de las escenas, es la instalación de una plataforma circular rotatoria (una especie de cinta ergométrica) que está instalada en el suelo y se pone en funcionamiento en determinados momentos donde los personajes al cantar van moviéndose en círculos delante nuestro.

Los grandes números musicales de ‘Company’

Company es un espectáculo cómico que, en realidad, contiene un trasfondo profundamente dramático. El texto ha quedado algo envejecido con el paso del tiempo en cuanto a su enfoque sobre la necesidad de casarse a toda costa dentro del contexto de la clase-alta neoyorkina, no en vano han pasado más de 50 años desde que fue creado, pero si lo miramos con la perspectiva adecuada los temas que retrata son perfectamente extrapolables a los miedos e inseguridades existentes en la sociedad actual y, también, a la forma que aún tenemos de relacionarnos más allá del estatus social de cada uno. El miedo a la soledad y el miedo a comprometerse son los verdaderos ejes de esta historia que transita por la comedia de vodevil con la misma soltura que cuando debe ponerse seria.

El Bobby cincuentón de Antonio Banderas se quedó en Málaga mientras que en Barcelona se ha convertido en un Bobby cuarentón encarnado por Roger Berruezo, aunque en la representación que tuve la suerte de asistir Bobby fue interpretado por su cover Robert González que normalmente tiene asignado el papel del judío Paul. El actor catalán hace un trabajo encomiable (físicamente creo que el papel le va como anillo al dedo) que remata con una brillante interpretación final del «Sentirse vivo» donde se deja hasta el último aliento.

No es el único número que conservaremos en nuestras retinas tras abandonar el teatro. Los aplausos más intensos de la tarde se los llevaron Anna Moliner (en el rol de Amy) por su descacharrante «Casarse hoy» y Marta Ribera (en el rol de Joanne) con todo el patetismo que desprende «Las damas que almuerzan», además, en este último caso, hay que observar el hándicap que supone el brutal contraste de ese número melodramático con el resto del espectáculo, es una auténtica bofetada de realidad para Bobby y para todo el público asistente. También destacaría entre lo mejor a la joven Lydia Fairén (en el rol de Marta) que nos regala varias actuaciones fantásticas, en especial la de «Cien personas más». En general, todo el elenco realiza un trabajo encomiable, vemos brillar en escena a María Adamuz, Lorena Calero, Paco Morales, Julia Möller… por algo se ha reunido a la flor y nata del musical español, lo que demuestra cuáles son los estándares de calidad de esta gran superproducción con la que Banderas ha querido traernos un pedacito de Broadway a nuestros teatros. Si tienes la oportunidad de ir a verla no te arrepentirás.


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