Crítica de ’Lorca en Nueva York’: El pulso herido – Teatro Bellas Artes

Las críticas de Dani Jimenez «rosebudshears»:
Lorca en Nueva York

Lorca en Nueva York es una obra de teatro multidisciplinar, dirigida y protagonizada por Alberto San Juan; una experiencia única, donde los versos del eterno Federico García Lorca toman la palabra, a través de la balbuceante voz y presencia de Alberto San Juan y su banda musical. Rescatando las palabras pronunciadas por el propio Lorca en un encuentro que tuvo con motivo de su poemario “Poeta en Nueva York”, San Juan da vida de manera electrizante, pasional y con una honesta devoción, a la figura del genio granadino. Un viaje en el que uno se embarca sin un punto de partida ni destino claro a la vista, pero donde el pulso herido de Lorca se hace palpable en cada partícula y átomo del Teatro Bellas Artes de Madrid.

La obra está protagonizada únicamente por Alberto San Juan, acompañado por Claudio de Casas en la guitarra, Pablo Navarro en el contrabajo, Gabriel Marijuan en la batería y por Miguel Malla en el saxo y el clarinete. Lorca en Nueva York es un espectáculo que se puede disfrutar cada lunes en el Teatro Bellas Artes de Madrid.

Una celebración

Cuando muchos creen que está todo dicho sobre Lorca y que hemos visto toda clase de montajes y versiones sobre su figura y obra artística, Alberto San Juan nos demuestra todo lo contrario, al llenar de frescura y a modo de celebración la universalidad del poeta que todos conocemos. Son pocos los montajes o espectáculos que llegan a estar a la altura de alguien tan gigantesco, cosa que sí pasa en este espectáculo multidisciplinar de Alberto San Juan. Lorca en Nueva York está a la altura del reto que supone dar rienda suelta a las pasiones, tragedias y reflexiones lorquianas, desde una sencillez pasmosa que enamora al público desde el primer instante en el que comienza el espectáculo.

Una sencillez difícil de conseguir y la cual habla muy bien de este espectáculo, que logra que el espectador transite por todo el amplio abanico del que se compone el universo de Lorca. Hay un respeto y cariño en esta obra, que se pone muy de manifiesto y que hace entender lo consciente que era San Juan respecto a la responsabilidad artística a la que se sometía con ello.

A tus pies, Alberto

La manera de honrar a Federico que tiene San Juan es algo muy peculiar y, pese a que uno crea saber todo de la figura de Lorca, consigue sorprender de muy buen grado. Y es que esa manera de encarnar tanto física como emocionalmente al poeta, acaba por ser una manera muy sentida de subir al escenario a Federico. Me parece que San Juan ha trabajado muy bien y que ha sabido dar con el Lorca que él cree que era en las distancias cortas, haciéndolo muy accesible y de andar por casa para todo aquel que asiste a la obra.

La poesía que llena el escenario, se ve elevada por el sonido que desprende la banda que acompaña al actor durante todo el espectáculo, haciendo que la gente se deje llevar y que no caiga en el error de racionalizar lo irracional. Haciendo uso de mucho humor, Lorca en Nueva York es una experiencia muy amena y absorbente, que hace que uno pierda la noción del tiempo y el espacio.

Traer de vuelta las sonrisas

Es más necesario que nunca llenar los espacios culturales con obras como Lorca en Nueva York, que consiguen sacarnos de ese estado letárgico en el que hemos estado durante algo más de dos años. Como bien he dicho, ante todo Lorca en Nueva York es una maravillosa celebración de la vida, a través de la inconfundible poesía lorquiana. Todo está reunido para levantar al espectador de su butaca, y encender en él algo que inconscientemente creía haber olvidado. Es una fiesta entre amigos, íntima y desosegada, a la que Alberto San Juan nos invita a formar parte junto al espíritu de Federico García Lorca.

Más allá de ello, lo cierto es que San Juan canta bien y hace unos números poéticos musicalizados, que son tremendamente brillantes y que son muy efusivos. Tampoco es  cuestión de darle todo el mérito al director y protagonista de este espectáculo; ya que sin la banda que le acompaña, difícilmente hubiera salido algo tan redondo y brillante. La banda va transitando por distintos estilos musicales que calan muy bien en lo que se está contando, yendo desde el jazz neoyorkino hasta la salsa cubana.

Conclusión

Lorca en Nueva York es toda una celebración vital de la figura y obra artística de Lorca, que vibra al compás de la música y la presencia de Alberto San Juan. Es todo un viaje a emprender lo que esta obra propone, desde una sencillez que enamora al espectador y que hace que se deje llevar por los sentidos. Es un montaje al nivel del reto que supone dar vida a Federico, que seguramente de estar aquí con nosotros le hubiera maravillado. En definitiva, Lorca en Nueva York es una experiencia que nadie puede dejar pasar por alto, y de la que desde luego nadie saldrá indiferente.

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