Crítica de ‘Onoda, 10.000 noches en la jungla’: Héroe de una guerra secreta

Las críticas de Laura Zurita:
Onoda, 10.000 noches en la jungla

Finales de 1944. Japón está perdiendo la guerra. Por orden del misterioso comandante Taniguchi, el joven Hirō Onoda es enviado a una isla de Filipinas justo antes del desembarco estadounidense. Los pocos soldados que arrastra hasta la selva pronto descubrirán la doctrina desconocida que los unirá a este hombre: la guerra secreta. Para el Imperio, la guerra está a punto de acabar. Para Onoda, la guerra terminará 10.000 noches después.

Onoda, 10.000 noches en la jungla está dirigida por Arthur Harari y protagonizada por Yuya Endo, Kan ji Tsuda, Yûya Matsuura y Tetsuya Chiba. La película se estrena en España el 6 de mayo de 2022. La vimos en un preestreno organizado por su distribuidora, Atalante, en el Instituto Francés de Madrid.

Un héroe de los de toda la vida 

Los héroes en el cine tienen las cosas difíciles, hoy por hoy. Nos hemos acostumbrado a los superhéroes en superproducciones, con superpoderes que utilizan en superaventuras. Por otro lado, tenemos a los antihéroes, llenos de defectos y a veces en las zonas grises de la moralidad. Pero no están de moda los héroes de toda la vida, personas de valor sobresaliente que hacen gestas extraordinarias. Onoda es uno de esos héroes, aunque lo fuera en secreto.

El teniente Onoda, con su idealismo y con su acné juvenil, llega a una guerra en sus últimos estertores. Hay valor, sí, pero también cansancio y decepción, y solo el jovencísimo Onoda permanece inasequible al desaliento. No es ningún destripe, porque está en el título mismo de la película, comentar que, para Onoda, la Segunda Guerra Mundial no acabó en 1945. Su gesta empieza cuando tantas otras acaban, en los meses que siguen a Las banderas de nuestros padres (Clint Eastwood, 2006) o a Cartas desde Iwo Jima (Clint Eastwood, 2006). Él siguió con su guerra solitaria, creando con los retazos de información que le llegaban una imagen del mundo en la que lo que hacía seguía teniendo sentido. Y lo hace con tanta ilusión, tanto convencimiento, que consigue crear su propio, si bien diminuto, ejército.

El director presenta siempre a Onoda como una figura digna. Lo es al principio de la película, jovencísimo, cuando le toca alistarse en una guerra agonizante. Lo es en la isla, con su estilo de mando humano, pero firme. Y cuando las 10.000 noches han pasado, sigue siendo un hombre digno, maduro y sereno ante la terrible verdad.

Cine bélico con mirada humana

La historia está bien contada, con una fotografía y un montaje impecables. El formato entronca con el cine bélico clásico, en la belleza y en la majestuosidad de las escenas en la jungla, ideal para disfrutarse en una gran pantalla.

También es remarcable la descripción de las dinámicas internas en la tropa ante la catástrofe inevitable. Vale la pena comentar que el director ha dirigido Onoda, 10.000 noches en la jungla en japonés sin hablar este idioma, pero la dirección de actores no se ha resentido por ello. Los actores, siempre estupendos, nos comunican sentimientos y emociones perfectamente reconocibles, a pesar de la diferencia cultural, y a que claramente se adhieren a unos códigos que a los espectadores españoles nos pueden resultar muy ajenos.

Tras un inicio de película de guerra clásica, entramos en la etapa posbélica en la isla, en la que se demuestra que el ser humano puede llegar a acostumbrarse y dar por normales circunstancias muy extrañas. Se describe en detalle una cotidianeidad extraña, sin apenas contacto con el mundo exterior. Los momentos en los que Onoda se enfrenta a las informaciones que le llegan son fascinantes. Y una demostración de que ante una creencia firme, ni la más tozuda de las realidades hace la menor mella

El mejor ejemplo, en mi opinión, es el primer contacto de Onoda con el rock and roll: en una escena tan tierna como divertida, un plano fijo que muestra a dos hombres que, sin transición ni introducción, se ven sumidos en y asaltados por el rock, y su perplejidad, que se expresa con todo lujo de detalles, pero sin una palabra.

La historia que se cuenta en Onoda, 10000 noches en la jungla es poderosa, y más impactante aún porque es minuciosamente real.  No obstante, aun siendo una gran película, tal y como es, se echa de menos que profundice en la dimensión existencial de la gesta de Onoda. Hubiera sido interesante adentrarnos en los pensamientos de estos hombres durante ese largo periodo, en los momentos de dudas y de temores que seguramente existieron, y en el discurso interno que  los mantuvo con vida y en sus cabales.

En resumen, Onoda, 10.000 noches en la jungla es una película poderosa y muy bien contada, una actualización del cine bélico clásico de gran valor humano, ideal para disfrutar en la gran pantalla.


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Onoda, 10.000 noches en la jungla

8

Puntuación

8.0/10

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