Crítica de ‘La coartada’: Un drama interior – Teatro Bellas Artes

Las críticas de Laura Zurita:
La Coartada

Ana es una mujer al límite. Divorciada y atormentada por su pasado, pide ayuda a su mejor amigo para prepararse a testificar en la que sin duda será la declaración más importante de su vida. De ella dependerá no solo la custodia de su única hija, sino también su propia libertad. A lo largo de la noche, el enfrentamiento descarnado con sus propios demonios revelará hasta dónde es capaz de llegar para evitar el peor de todos sus miedos: el silencio.

NOTA DEL AUTOR: Esta obra supone un reto dramatúrgico: meter al espectador en la mente de la protagonista para que la acompañe a lo largo de toda la función. Para que no la juzgue sino que conviva dentro de ella. Para que entienda el por qué de unas decisiones a las que esta madre se ve abocado fruto de unas circunstancias que la superan y contra las que se rebela. La coartada juega a modo de suspense policíaco una historia que se va desvelando progresivamente a medida que nos vamos haciendo cómplices de su personaje principal. Pero como las grandes obras, esa no es más que la forma para ahondar en un contenido de altos vuelos, dando paso la narrativa a un thriller psicológico y este a un drama romántico de creciente intriga hasta su emotivo e impactante final.

La coartada está basada en la obra de la autora Christy Hall, y ha sido adaptada y dirigida por Bernabé Rico. Sus intérpretes, en la versión que hemos visto, son María Castro, Dani Muriel y Miguel HermosoLa Coartada se estrenó en el teatro Bellas Artes el 27 de abril de 2022.

Un viaje al interior de un ser humano

En La coartada se utilizan pocos elementos escénicos, una escenografía casi minimalista, pocos elementos de atrezzo, y algunos efectos de iluminación. Su fuerza descansa en su libreto, y el buen hacer de sus tres actores.

El primer acto tiene lugar en un escenario literalmente negro, tan minimalista que parece desangelado (aunque más adelante se verá la razón para esta oscuridad). Ana (María Castro) repasa una y otra vez una declaración con su amigo (Dani Muriel), en un esfuerzo agotador, declaración de un encuentro con su exmarido (Miguel Hermoso). En principio podría ser una escena de un thriller de misterio, solo que hay unos trazos sutilmente discordantes: Ana pierde a veces los nervios, hay unos hechos que parecen flotar en un tiempo no concreto y el amigo se anuda obsesivamente los cordones de los zapatos. Conviene estar atentos a los detalles en la conversación entre los dos, que serán claves para entender el desarrollo del segundo acto. De esta manera, la obra va de menos a más, ganando en profundidad e interés conforme la trama avanza.

De hecho, el segundo acto, que sucede en un espacio y un tiempo más concretos que el primero, al que al mismo tiempo desdice y complementa, va desarrollando y dando forma no solamente a la trama, sino también a la vida, la personalidad y la situación de Ana. La acción nos lleva de sorpresa en sorpresa, de revelación en revelación, hasta un final inesperado que es al mismo tiempo inevitable. Para disfrutar al máximo de la obra, es mejor no conocer los detalles ni el final, y dejarnos llevar por la acción.

Gran reto actoral

La coartada es un gran reto para la protagonista, Ana, que lleva el peso de la obra. María Castro es convincente buena parte del tiempo, aunque en alguna ocasión sus monólogos tienen una teatralidad demasiado evidente. Ella, también, está mucho mejor en el segundo acto, y, con discreción y muy buen hacer, parece experimentar una evolución física y de expresión, en tanto se descubren los hechos relevantes en su vida.

Dani Muriel se enfrenta a un personaje que combina la seriedad y el rigor con un fondo de ternura, y parece ser incansable e inasequible al desaliento. Lo trabaja de forma contenida y eficaz, y deja vislumbrar una comunicación especial de su personaje con el de Ana, que, como veremos más tarde, está muy justificada.

Por último, Miguel Hermoso tiene una estupenda voz y presencia escénicas y sabe mostrar sentimientos y emociones creíbles, las de un hombre que quiere hacer lo correcto a pesar de las dificultades a las que se enfrenta, y al que la misma Ana define como un buen hombre.

Como punto de mejora, tanto María Castro como Dani Muriel fallan en ocasiones con la proyección de voz, y a veces es difícil oírlos, y, por tanto, entenderlos. Ya le resultaba dificultoso a esta redactora, a pesar de tener unas buenas localidades, por lo que imagino que lo puede ser más aún en otras butacas. También es cierto que vimos la obre el día de su estreno, y que hay espacio para corregir detalles como éste en el futuro.

Merece la pena ir al teatro y ver una obra como La coartada, un viaje empático al interior de un ser humano.


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