Crítica de ’Grupo Salvaje’: Lealtad o barbarie

Las críticas de Dani Jiménez:
Grupo Salvaje

Grupo Salvaje es un aclamado Western Crepuscular, coescrito y dirigido por Sam Peckinpah; una cinta en la que se entremezcla una crudeza sin igual, con los valores fundamentales pertenecientes al Western Clásico, como son el honor, la camaradería y la lealtad. Es una cinta imprescindible y que supuso un antes y un después en la manera de retratar el Lejano Oeste, en el cual John Wayne ya no tenía cabida.

Peckinpah consiguió con Grupo Salvaje hacer una película tremendamente violenta, tanto a nivel formal como en el plano narrativo. No intenta evadir o complacer al espectador, sino que le hace participe de toda esa vorágine sangrienta que esboza; lo cual la hace aún más maravillosa. La película logró alzarse con dos nominaciones a Mejor Guion Original y Mejor Banda Sonora en los Oscar, al igual que convertirse con el paso del tiempo en uno de los Westerns más icónicos de la historia.

La película está protagonizada por William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan, Warren Oates, Ben Johnson, Jaime Sánchez o por Strother Martin, entre muchos otros. Realizamos esta crítica con motivo de la proyección de la película en el cine MK2 Cine Paz, dentro del ciclo llevado a cabo por Alejandro G. Calvo.

Sangrienta a más no poder

Pocas películas se ven tan impregnadas de la violencia y crudeza que desprende Grupo Salvaje. Ya desde su inicio, la cinta parece desligarse de los estándares clásicos del Western, donde no hay consideración ni atisbos de humanidad. La escena del comienzo del filme ya presagia lo que va a ser el leitmotiv de la cinta, sobrecogiendo y generando imágenes totalmente hipnóticas que se quedan incrustadas en la mente de uno. Todo ese festín de violencia se ve elevado por la maestría del director, a la hora de poner la cámara en el sitio idóneo y al aventurarse con travellings y paneos frenéticos.

También es una película que destaca por su montaje picado, que sorpresivamente no se ve sobrecargado, dado que no solo consigue llenar de dinamismo a la acción, sino que también consigue esbozar una narrativa visual muy contundente. Eso no quita que la película no sepa manejar los tiempos narrativos a la perfección, a la hora de dotar de serenidad a la trama cuando toca. En su conjunto, Grupo Salvaje es una película muy bien ejecutada de principio a fin, que no flaquea ni a nivel estético ni a nivel narrativo.

Grupo estelar

El reparto con el que cuenta esta cinta trasmite la misma sensación de cuando uno ve por primera vez Uno de los nuestros de Scorsese, es decir, te repugnan las actitudes y acciones que toman los personajes, pero se te hace inevitable no amar a esa panda de mamonazos. Pese a que los personajes llegan a ser despiadados la mayor parte del tiempo, Peckinpah consigue que sean complejos y contradictorios, llegando al punto de generar ternura dentro de la barbarie en la que se ven imbuidos.

Es en esa manera en la que están construidos los personajes, y su manera de ver las cosas, donde vemos ese puente entre el Viejo Oeste de Hollywood y el nuevo que estaba por llegar. Ese tránsito de perspectivas afecta drásticamente al devenir de los personajes, llevándoles esa apreciación sobre el bien y el mal hasta el límite. ¿Qué es lo que nos diferencia de los animales? Se llega a preguntar en un momento dado el personaje de William Holden. Pues es precisamente esa concepción de la lealtad y de la amistad la que mantiene y aleja a los personajes del precipicio. Pese a que se llega a normalizar la violencia a la que son testigos, siguen teniendo ciertos valores internos que les hace seguir siendo hombres y no animales.

Una producción asombrosa

Otra de las cosas por las que uno se queda perplejo al ver Grupo Salvaje es con la capacidad que tiene Peckinpah de asombrar y generar una atmosfera singular con lo mínimo. Tiene la elegancia y solemnidad que podía tener John Ford, al mismo tiempo que desprende esa épica y crudeza de maestros como Sergio Leone o Sergio Corbucci. Todo ello llevado a cabo por un realizador totalmente cometido, a la hora de llevar hasta las máximas su visión cinematográfica.

Ese compromiso que derrochó Peckinpah como realizador, le hizo ser un auténtico referente para las generaciones futuras, siendo uno de los grandes precursores de lo que conoceríamos como Western Crepuscular. Es por ello que Grupo Salvaje es una película tan importante dentro del devenir del cine y sobre todo del propio género del Lejano Oeste, ya que sentó unas bases dentro de la propia industria de Hollywood. El Nuevo Hollywood que florecía a finales de los sesenta, fue promovido por realizadores y películas como las que nos brindó Peckinpah con Grupo Salvaje, y esa es otra de las grandes razones por las que esta obra es tan imprescindible.

Conclusión

Grupo Salvaje es uno de los mejores Westerns de la historia del cine, en el que Peckinpah supo coger lo mejor del Western Clásico, a la vez que acababa renegando de él. Es una cinta que presenta mucha crudeza y que, tanto a nivel formal como narrativo, es tremendamente violenta de ver. Las complejidades y contradicciones que se dan son, en parte, fruto de esa transición en los valores y en la propia manera de concebir las historias del Lejano Oeste. No obstante en esa transmutación acaba siendo pletórica e inolvidable la película, regalándonos momentos únicos. En definitiva, una de esas cintas que uno tiene que ver sí o sí, al menos una vez en la vida.

Grupo Salvaje

9

Puntuación

9.0/10

Un comentario en «Crítica de ’Grupo Salvaje’: Lealtad o barbarie»

  • el 13 mayo, 2022 a las 12:37
    Enlace permanente

    Un western brutal apasionado y lleno de acción sin igual

    Respuesta

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