Crítica de ‘Clarice’: ¿Han dejado ya de chillar los corderos?

Las críticas de Daniel Farriol:
Clarice

Clarice es una serie policíaca estadounidense creada por Alex Kurtzman (La momia, Fringe) y Jenny Lumet (Star Trek: Strange New Worlds, El hombre que cayó a la Tierra) que funciona como spin-off de la película El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991). En la dirección de los 13 episodios de que se compone la primera temporada se cuenta con la participación de Douglas Aarniokoski, Christopher J. Byrne, DeMane Davis, Chloe Domont, Deborah Kampmeier, Wendey Stanzler y Maja Vrvilo, mientras que los guiones corren a cargo de Alex Kurtzman, Tess Leibowitz, Jenny Lumet, William Harper, Kenneth Lin, Elizabeth Klaviter, Lydia Teffera, Celena Cipriaso, Gabriel Ho, Eleanor Jean y Boo Killebrew, inspirándose en los caracteres creados por Thomas Harris en sus novelas sobre Hannibal Lecter.

En la serie, la historia nos sitúa en el año 1993, justo un año después de que la agente Clarice Starling detuviese al serial killer apodado como Buffalo Bill con la ayuda del manipulador Hannibal Lecter. Tras un periodo de baja y con los traumas ocasionados por aquel caso aún a cuestas, la detective es requerida para investigar unos asesinatos que podrían haber sido cometidos por otro asesino en serie, aunque las evidencias parecen indicar lo contrario. Está protagonizada por Rebecca Breeds (Slam, Three Summers), Michael Cudlitz (The Walking Dead, Southland), Jayne Atkinson (House of Cards, 24), Lucca De Oliveria (SEAL Team, Animal Kingdom), Nick Sandow, Devyn A. Tyler, Kal Penn, Marnee Carpenter y Douglas Smith. La primera temporada de la serie se ha estrenado en España en Amazon Prime Video el día 29 de Abril de 2022.

Algunos breves antecedentes

Corría el año 1991 cuando el director Jonathan Demme sorprendía a propios y extraños al realizar una Obra Maestra del terror psicológico como es El silencio de los corderos tras llevar hasta entonces una carrera en la que predominaban las comedias ligeras de aspecto moderno como Algo salvaje (1986) o Casada con todos (1988). Aquella mítica película que arrasó en taquilla y obtuvo cinco premios Óscar era la adaptación de un best-seller de la literatura policíaca escrito por Thomas Harris, en concreto, el segundo libro de la serie de novelas referidas al Dr. Lecter, asesino conocido como Hannibal El Caníbal por comerse a sus víctimas. Es allí (novela o película) donde conocimos por primera vez a Clarice Starling, una joven estudiante de la Academia del FBI que durante su entrenamiento para trabajar en la unidad de ciencias del comportamiento mantenía un tenso quid pro quo verbal junto al inteligente psicópata con el fin de hallar las pistas necesarias para descubrir la identidad de otro asesino en serie apodado Buffalo Bill que estaba sembrando el terror entre las mujeres jóvenes.

Clarice fue interpretada en aquella celebérrima película por una inolvidable Jodie Foster que, años más tarde, pasaría el testigo nada menos que a Julianne Moore para encarnar el mismo personaje en la incomprendida Hannibal (Ridley Scott, 1999) donde ya se había convertido en una agente del FBI más veterana y experimentada. Con esos dos antecedentes tan icónicos, no lo tenía nada fácil la poco conocida actriz australiana Rebecca Breeds para hacernos olvidar aquellas interpretaciones, sin embargo, hay que decir que consigue salir airosa del entuerto y que termina siendo el verdadero valor añadido de esta serie que tiene a la agente Starling como protagonista absoluta.

Starling sigue traumatizada por Buffalo Bill

La serie Clarice nos sitúa en el año 1993, tan solo apenas un año después de que la valerosa agente abatiera a tiros a Buffalo Bill en el sótano de su casa. Sabremos que ha estado un tiempo alejada de la acción de campo y que aún debe lidiar con las secuelas psicológicas de todo lo que aconteció en aquel caso. Lo veremos mediante las charlas que mantiene con un insensible terapeuta que rebusca también en algunos recuerdos borrosos pertenecientes a su infancia. Entonces es requerida para colaborar en la investigación sobre unos asesinatos que podrían haber sido cometidos por otro asesino en serie o, al menos, es lo que quiere transmitirse a la opinión pública aprovechando el tirón mediático que otorga el rostro de Starling que se ha popularizado entre la gente.

Sin embargo, la perspicaz detective encuentra pronto evidencias de que tras esas muertes existe una conspiración que alcanza mucho más allá de lo que parecen indicar las pistas iniciales. Clarice entrará a formar parte de la ViCAP (Violent Criminal Apprehension), una unidad especial de investigación criminal creada como arma política bajo el mecenazgo de la senadora Ruth Martin (Jayne Atkinson), la madre de Catherine (Marnee Carpenter), es decir, la chica a quién Buffalo Bill tenía retenida en un pozo y que fue liberada por la agente cuando se enfrentó al asesino en su casa (lo recordaréis todos los que visteis la película). Catherine se ha convertido en una joven agorafóbica que vive recluida en su habitación mientras sigue obsesionada con sus recuerdos y con encontrar el paradero de la madre del psicópata que quiso matarla para vengarse de él. Esa subtrama tendrá mucha importancia en la serie.

La ausencia contractual de Hannibal Lecter

Hasta ahí podemos comprobar que la trama de la serie Clarice tiene diversos hilos conductores que la unen a los carácteres creados por Thomas Harris y sus posteriores adaptaciones cinematográficas. Por desgracia, existe activa una disputa por los derechos de los personajes que enfrenta a la CBS, productora de esta serie, con la NBC y De Laurentis Films, productoras de la serie Hannibal (Bryan Fuller, 2013-2015) y de las películas originales, de manera que se impide aquí la aparición de varios personajes trascendentes en la historia que recordamos como fueron Hannibal Lecter o el agente Jack Crawford.

Y es que cuando me refiero a que no pueden aparecer, no me refiero solo físicamente, los guionistas de Clarice ni tan siquiera tienen permiso para mencionar sus nombres. Es por eso que nos encontraremos con algún diálogo un poco surrealista en que se refieren al psiquiatra sin citarlo explícitamente para no ser demandados. Por contra, sí que aparece otro personaje de la novela «Hannibal» como es Paul Krendler (Michael Cudlitz), fiscal adjunto del Departamento de Justicia que se convertía en la némesis de Clarice y que terminaba saboreando sus propios sesos en una suculenta cena servida por el Dr. Lecter en una bizarra escena que, sin duda, recordaréis los que visteis la película de Ridley Scott. En esta serie se modifica ostensiblemente la relación que mantiene Krendler con Clarice para adaptarla con fines dramáticos a un rol semejante al que tenía con ella Jack Crawford en la novela de «El silencio de los corderos».

Así que, bajo esos mimbres algo limitados por los conflictos contractuales citados, se construye un policíaco bastante más rutinario de lo previsto que no puede explotar todas las posibilidades que tenía de inicio, aunque sí saciará el paladar de los que como yo añoraban reencontrarse con el personaje de Clarice.

De asesinos en serie a conspiraciones corporativas

La serie Clarice comienza muy bien. Los dos primeros episodios ofrecen todo lo que esperamos de ella. Sin embargo, los showrunners de la serie prefieren darle un enfoque nuevo a la historia que aleje a la traumatizada agente del FBI de un caso sobre un nuevo serial killer. Supongo que lo hacen a sabiendas de que resultaba imposible igualar la fascinación que nos produjo en el pasado el Dr. Lecter. Eso acaba produciendo cierta frustración en el espectador porque la trama se encamina por unos derroteros que la alejan bastante del universo criminal malsano ideado por Thomas Harris en sus novelas, ofreciendo a cambio una investigación policíaca mucho más procedimental sobre conspiraciones corporativas e intereses políticos de fondo que no resulta lo suficientemente apasionante como para prolongarla durante los 13 episodios de que se compone esta primera temporada. Eso sí, el último episodio contiene un deriva bastante enfermiza que sí se sumerge en la oscuridad inherente al relato original, algo que echaremos en falta en muchos momentos de la mayoría de capítulos.

También se toman algunas licencias que pueden molestar a los más puristas. A lo ya dicho sobre el personaje de Paul Krendler hay que añadir todo lo que hace referencia al padre de Clarice, cuyos recuerdos de infancia difuminados irán transformando una figura paterna irreprochable y referencial para ella en alguien que se mueve por un terreno moral mucho más pantanoso y gris. No es algo que me acabe de funcionar del todo, más que nada porque es demasiado previsible desde la primera escena en que se plantean esos recuerdos, aunque entiendo las motivaciones para hacerlo por parte de los guionistas como reflejo de la búsqueda identitaria a que se somete la agente durante toda la serie y que termina culminando en la escena final del último capítulo.

Dosis de suspense y reflexiones sociales

Por el irregular camino de Clarice, hallaremos algunas buenas escenas de suspense y acción que son intercaladas con diálogos o subtramas mucho más aburridas y reiterativas en las que se buscan integrar reflexiones sociales sobre temas de discriminación racial o sexual que a veces se sienten desconectadas con la trama principal o metidas con calzador. En ese sentido, el único personaje memorable que encontramos es la transexual Julia Lawson (Jen Richards) que durante tres episodios eleva un poco la intriga sin descuidar el trasfondo social cuando decide ayudar a la ViCAP en su investigaciones para hallar las pruebas necesarias que inculpen a los sospechosos.

Más allá de todas estas consideraciones expuestas, la verdad es que lo único interesante de la serie acaba siendo reencontrarse con la propia Clarice, uno de los personajes femeninos contemporáneos que resultaron claves en la evolución del protagonismo femenino en las tramas criminales yendo mucho más allá del simple rol de víctima. Y cómo no, hay que destacar la sorprendente interpretación que realiza Rebecca Breeds que si la ves en versión original podrás apreciar que incluso clava el acento empleado por Jodie Foster en El silencio de los corderos. Ojalá tengamos más dosis de Clarice, eso sí, espero que si las hay esta vez sean más fieles al oscuro e inconfundible universo criminal creado por Thomas Harris en sus novelas y se dejen de atajos para atraer a un público más generalista.

 

Listado de episodios de ‘Clarice’

La primera temporada de Clarice está compuesta por 13 episodios de entre 40-45 minutos cada uno.

Episodio 1 – Se acabó el silencio

Clarice es llamada de regreso a la acción cuando dos cuerpos aparecen a solo varios pies de distancia con heridas similares que parecen ser obra de un asesino en serie desconocido que anda suelto.

Episodio 2 – Fantasmas de la autopista 20

Clarice Starling y el equipo están desplegados en Tennessee, donde el FBI está asediando a un grupo de milicias marginales llamado «Los estadistas».

Episodio 3 – ¿Estás bien?

Para demostrarle a Krendler y al equipo VICAP que está en condiciones de cumplir con su deber, Clarice debe encontrar la llave psicológica que desbloqueará una confesión del sospechoso de los tres asesinatos en el río.

Episodio 4 – No puedes gobernarme

Tras el asesinato de Karl Wellig, mientras estaba bajo la custodia del FBI, Clarice y VICAP son investigados por el rival de Krendler en la Oficina, SA Anthony Herman. Cuando recluta a Ardelia para que lo ayude, provoca fricciones entre ella y Clarice.

Episodio 5 – Ponte bien con Dios

Clarice es drogada y confinada a una cama de hospital por un asesino en serie en la profesión médica, lo que le provoca intensas alucinaciones.

Episodio 6 – ¿Cómo se siente ser tan hermosa?

Dejada de lado debido a su angustiosa experiencia con Marilyn Felker, Clarice acude a Ruth Martin para que la reincorporen y la obligan a cenar en la residencia de Martin.

Episodio 7 – La fea verdad

Clarice y Ardelia se unen para investigar un caso sin resolver profundamente retorcido después de que el cuerpo de un adolescente desaparecido se encuentra sepultado en concreto; Clarice lucha con el conocimiento de que Krendler puede conocer al hombre que la atacó mientras estaba cautiva.

Episodio 8 – Add-a-Bead

ViCAP investiga lo que parece ser un suicidio de un estudiante de medicina; Krendler recolecta en secreto una muestra de ADN del hombre que sospecha que atacó a Clarice en Woodhaven.

Episodio 9 – El silencio es el purgatorio

Los River Murders están vinculados a una compañía farmacéutica, por lo que Clarice busca la ayuda de su contador corporativo; Catherine sale por primera vez desde que la rescataron de Buffalo Bill.

Episodio 10 – Niño huérfano

Catherine Martin escapa a Carneys Point, Nueva Jersey, para enfrentarse a la madre de Buffalo Bill, Lila Gumb; Clarice se ofrece como voluntaria para encontrar a Catherine antes de que cometa un acto vil y se convierta ella misma en un monstruo.

Episodio 11 – Talón de Aquiles

Clarice se concentra en la entidad detrás de River Murders, Alastor Pharmaceuticals; el equipo se apresura a ir a Alastor para evitar la purga de cualquier evidencia incriminatoria; Clarice cuestiona al CEO de Alastor Pharmaceuticals.

Episodio 12 – Padre Tiempo

Cuando el equipo finalmente obtiene luz verde para allanar Alastor Pharmaceuticals, Clarice golpea a otro agente del FBI en un momento de ira y luego entrega voluntariamente su placa y su arma.

Episodio 13 – La familia es libertad

Inmediatamente después de que ViCAP descubriera los secretos de Alastor, Clarice es encarcelada en un centro de pruebas con animales donde encuentra mujeres traficadas cautivas. ViCAP y Ardelia se unen para localizar a Clarice mientras intenta escapar de sus captores en una carrera para rescatar a las otras mujeres.


¿Qué te ha parecido la serie?

Clarice

6.6

Puntuación

6.6/10

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