Crítica de ’Sueños de un seductor’: Ligando con Bogart

Las críticas de Dani Jimenez «rosebudshears»:
Sueños de un seductor

Sueños de un seductor es una obra teatral, dirigida por Ramón Paso; una adaptación teatral de la película homónima de Woody Allen de 1972. Aunque bien es cierto que recuerda especialmente a la película, esta historia fue en un principio una obra teatral que Allen llevó por Broadway.

La obra cuenta la historia de un pobre diablo, a quien su mujer le deja de la noche a la mañana, dejándole totalmente desamparado y sin saber cómo volver al ruedo de la soltería. Esta adaptación teatral está llena de una frescura y de un dinamismo desbordante, sin perder el humor ácido que tanto ha caracterizado a la figura de Woody Allen.

Esta obra teatral está protagonizada por Ana Azorín, Javi Martín, Ángela Peirat, Inés Kerzan, Jordi Millán y por Sergio Otegui. Sueños de un seductor tiene dos funciones programadas hasta el 19 de abril, en el Teatro Amaya de Madrid.

Una versión maravillosa

Siempre es difícil llevar a cabo una adaptación teatral de esta índole, y más cuando se trata de una comedia de los registros que maneja la obra de Woody Allen. Ramón Paso no solo consigue hacer una gran adaptación, sino que consigue llenarla de frescura y de dinamismo. Pocos controlan los tiempos de la comedia teatral como Ramón Paso, y es con Sueños de un seductor donde lo llegamos a ver con mayor claridad. El humor ácido que ha sido seña de identidad de Woody Allen, es algo que Ramón Paso también ha demostrado exhibir dentro de su propia obra; algo que está muy bien llevado en todo momento en esta versión.

Y sí algo hay que destacar con rotundidad de esta versión de Ramón Paso, es que pese a mantenerse fiel a la historia original, consigue que resulte genuina en cierto modo. Al igual que en otras adaptaciones que ha realizado dicho autor, consigue seguir una senda propia, sin limitarse a quedarse estancado en una zona de comodidad artística.

¿Quién quiere a Diane, teniendo a Ana?

PasoAzorín tiene un elenco de actores de primera talla, que dan la nota más que nunca en esta adaptación de Woody Allen. Aunque todo el reparto está en estado de gracia, hay una diva que brilla con luz propia. Ana Azorín sigue desbordando carisma encima de un escenario, haciendo suya la función, una, y otra, y otra vez…  Es un absoluto privilegio ver la sensibilidad y la dedicación con la que afronta cada personaje suyo, no siendo este una excepción de la línea que ha seguido a lo largo de toda su carrera.

Otro actor destacable de la obra es Javi Martin en el papel de Allan, que encarna a las mil maravillas esa figura tan neurótica de Woody Allen. Luego tenemos a Jordi Millán, que nos muestra que ha nacido para hacer comedia y lo que no es comedia en el mundo teatral. Por otro lado, tenemos a las otras dos musas de PasoAzorín, Ángela Peirat e Inés Kerzan, siendo eléctricas y totalmente dedicadas a sus respectivos personajes. Por último tenemos a Sergio Otegui, haciendo un pletórico y carismático Bogart.

Aceptar lo que uno es

Es maravilloso que en tiempos de Tinder, se vuelvan a traer de vuelta este tipo de comedias románticas, dado que no pueden estar de más absoluta actualidad. Esa impostura que es tan patética, se ve reflejada con grandes dosis de humor en esta adaptación teatral, evidenciando lo ridículo y equivocado que es aparentar ser otra persona, con tal de hacerte con algunas migajas de afecto. Ramón Paso, eleva ese elemento central de la obra de Allen, generando una empatía absoluta hacia todos los personajes que componen la historia.

Además, nos recuerda lo complejas que pueden llegar a ser las relaciones de pareja; ya sea por el desgaste que acarrea el paso del tiempo o debido a la insatisfacción sexual, tan frecuente dentro del matrimonio. Por eso toca resaltar ese talento del director, para elevar todos los elementos más interesantes de la obra original, a la vez que le brinda una arrebatadora frescura y dinamismo.

Conclusión

Sueños de un seductor es una maravillosa adaptación teatral de la obra original de Woody Allen, llena de frescura, risa y amor. Ramón Paso demuestra, una vez más, ser uno de los dramaturgos de nuestro país más virtuosos a la hora de hacer comedia. Cuenta con un elenco envidiable, destacando a la siempre maravillosa Ana Azorín. Las buenas adaptaciones deben tener ese toque de libertad y de personalidad propia que brinda el dramaturgo en cuestión, y es totalmente evidente que eso se ve reflejado en esta versión de Ramón Paso. Si os encontráis por Madrid y tenéis ganas de volver a disfrutar de la magia del teatro, tenéis una razón de peso con esta obra.


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